Aunque su familia está ligada a la ingeniería desde hace más de seis décadas, el haber participado en uno de los momentos más épicos de la industria minera en el mundo, el rescate de “Los 33”, les entregó un protagonismo que agradecen y atribuyen al trabajo en equipo. Igor es la tercera generación de ingenieros y hoy sigue los pasos de sus antecesores en cuanto a innovación y eficiencia.
Por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.
Alejandro Proestakis, tío de Mijali y abuelo de Igor, fue el primer ingeniero de la familia y quizás uno de los pioneros en Antofagasta en dedicarse a la ingeniería mecánica y abastecimiento de elementos para la minería en los años sesenta.
Luego de distintos proyectos individuales nace, en octubre de 1993, Drillers Supply S.A. Antofagasta, que de la mano de socios en Houston, Texas, inicia sus actividades con tres funcionarios y solo dedicada a la distribución de productos e insumos para la perforación de exploración minera. Hoy en día suman una planta de cuarenta trabajadores, cuentan con una línea propia de elementos de perforación, servicios de reparación y mantención, además de realizar asesorías, abarcando no solo la perforación de exploración, sino también pozos de agua, construcción, geotermia y oil and gas.
Justo con el estreno en Chile de Los 33 y a cinco años del rescate de los mineros atrapados en la mina San José, el nombre de la familia Proestakis nuevamente adquiere protagonismo, pues el más joven de la familia, Igor, representó el trabajo de muchos que frente a los medios pasó desapercibido. De hecho, en el libro El factor geológico, escrito por los geólogos Walter Véliz y Felipe Matthews, es calificado como el verdadero artífice del “Plan B”, pues propuso ensanchar un sondaje ya existente lo que, finalmente, fue la manera más rápida y eficiente de devolver a los treinta y tres mineros a la superficie.
Mijali Proestakis está orgulloso de la capacidad demostrada en terreno y atribuye este logro de Igor a la capacidad de trabajar en equipo, que han aprendido durante todos estos años, tanto en Drillers Supply como en su propia familia.
¿Cómo ha sido recibir el reconocimiento por el trabajo realizado en el rescate?
Nuestra labor ha sido reconocida en el extranjero, por lo que obtuvimos el premio Common Ground Award de National Geographic, reconocimiento de la Universidad de Texas AM, la Asociación Americana de Perforistas de Pozos de Agua y la Asociación de Mineros de Tucson, entre otros a los que no pudimos asistir. A pesar de esto, en Antofagasta o Chile, nada en particular. En nuestro país somos unos verdaderos desconocidos de la labor efectuada y no hemos recibido reconocimiento alguno. A la hora de atribuirse el trabajo, aparecen muchos actores, incluso algunos que nunca vimos en la mina San José, en los casi sesenta días que permanecimos en el lugar.
¿Qué pasó con el material que usaron? ¿Los han estudiado en alguna universidad?
Aún permanece con nosotros casi la mayoría de las herramientas utilizadas en la ejecución del Plan B. El único lugar que cuenta la historia real es el museo de Colchagua, en Santa Cruz, iniciativa tomada por Carlos Cardoen, quien a través de los propios objetos y el relato en el museo, deja plasmado, de la manera más fidedigna, tal como fueron los hechos del rescate y entrega un reconocimiento a quienes participamos en él.
¿Cómo nació la idea de participar en el rescate?
A seis días del derrumbe, fui contactado por personal de Codelco, que nos solicitó apoyo logístico, dado que la totalidad de las empresas que perforaban en la mina San José con el objetivo de hacer contacto con los mineros, tenían relación comercial con nosotros y utilizaban nuestros insumos. Por esa razón se nos pidió apoyo técnico y presencia en la mina. Esa misma noche, solicitamos que, además, se incluyera a nuestro cliente Geo Atacama, de mediciones de trayectorias de pozo, al que le habíamos suministrado equipos de última generación en lo que a medición de ángulo y azimut se refiere. Con esos equipos se pudo demostrar la superioridad y precisión en las mediciones, versus los equipos de tecnología antigua que se habían utilizado en las mediciones previas. La calidad de los equipos más la experiencia de Felipe Matthew como geólogo y otros profesionales involucrados, llevan a lograr el contacto de los tres pozos con los mineros.
¡Fue un tremendo trabajo logístico!
Estuvimos involucrados en todo el proceso que era de un nivel de detalle digno de destacar. Logramos llegar con dos pozos al refugio y con un tercero al taller, el cual sería la guía del exitoso plan B. Cabe señalar que el martillo de perforación que portaba el famoso mensaje, fue suministrado por nuestra empresa y las barras de perforación fabricadas en Antofagasta.
¿Qué sentían en esos momentos en que con esos pequeños logros se acercaban cada vez más al rescate?
Las emociones eran confusas, llenas de adrenalina, tensión y alegría. Era la primera vez que en un trabajo se mezclaba la certeza de saber que había personas que dependían de nuestro trabajo. Nos enfrentamos a un desafío cuyo objetivo no era sacar agua o una muestra geológica, sino seres humanos con vida. Imagínate lo que eso puede significar, pues es una motivación extrema, que no deja lugar al cansancio, ni a bajar la guardia, llevando al ingenio a su máxima expresión.
¿En qué momento decidieron jugársela por el rescate?
Desde el primer día que fuimos llamados. Al ver a la gente no puedes ser indiferente o renunciar tempranamente.
¿Qué innovaciones aplicaron?
Ante todo, el sentido común. Si bien la ingeniería ayuda, hay veces en las que tienes que extremar los números y, por sobre todo, tener ganas de hacer las cosas y así lograr objetivos. La primera acción tomada fue la utilización de equipos de medición del tipo North Seeking Gyro, los cuales fueron introducidos por nuestra empresa al país. Además, diseñamos y fabricamos algunos adaptadores especiales a fin de mantener estabilización en los pozos, como así también entregamos recomendaciones en los parámetros de perforación y presiones de aire. Lo anterior fue aplicado en la ejecución de los pozos de búsqueda de los treinta y tres mineros.
¿Y específicamente en el Plan B?
Propusimos un método de perforación completamente distinto a los planes A y C. El método que usamos fue de roto percusión, que dada la dureza de la roca, nos permitía avanzar a velocidades considerablemente superiores y sin aplicación de lodos o fluidos, sino solo aire, lo que tenía menor impacto en el fondo de mina y, por ende, menor contaminación. Nuestro plan llevó a todas las máquinas al extremo máximo de su rendimiento. No podíamos desaprovechar ni un minuto, pues era lo que teníamos. Funcionó todo tan perfecto que a veces hasta he pensado que algo de ayuda divina hubo y que toda la energía positiva que reinaba en el lugar también contribuyó.
¿Cómo fue mezclar el conocimiento teórico con las necesidades del momento?
Ese fue el minuto exacto en que todos comprobamos que en el rubro de la perforación la teoría es una cosa, pero la realidad es otra. No basta con leer un libro, sino que la experiencia manda; existen muchas variables que van apareciendo, pues al estar explorando no sabes con qué te puedes encontrar. Es ahí donde debes estar preparado para tomar las decisiones técnicas correctas, que muchas veces no están en un libro o en un computador.
INNOVADORES
Una de las características de los Proestakis y la empresa que representan es estar constantemente buscando soluciones innovadoras a los requerimientos cotidianos. “La innovación es motivadora en sí misma, te saca de la rutina y el aburrimiento. En cada cosa que haces te debes preguntar si está bien hecha y si existen opciones de mejorarla o hacerla de manera más eficiente y a menor costo. No puedes quedarte con “es que siempre se ha hecho así”, hay que agotar opciones, y siempre mirar el bosque, no solo un árbol”, enfatiza Mijali.
¿Cómo se posiciona una empresa regional en el escenario mundial?
Haciendo las cosas de manera distinta, con excelencia, conociendo a cabalidad lo que se fabrica y sus capacidades, poniendo ganas en lo que se hace, siendo honesto y puntual, no creando falsas expectativas. Creer en lo que se emprende y mantener a los colaboradores motivados y contentos. Hemos sido capaces de poner nuestros productos en Chile, Perú, Argentina, Bolivia, Uruguay, Costa Rica, Canadá, Australia, España, Finlandia, Jordania y Estonia.
¿Cuáles son las proyecciones hoy?
El escenario actual no es muy alentador, pero cuando las circunstancias son adversas, más innovadores debemos ser, mejorando procesos y expandiendo productos, servicios y plataforma de clientes.
¿Creen que el famoso rescate les cambió la vida?
La verdad es que no podemos decir que hubo un antes y un después, pero sí es un privilegio sentir que fuimos parte de algo grande y único, que muy pocos podrán marcar como un hito en sus carreras profesionales Aunque a veces quisiéramos compartir la experiencia desde lo técnico, en Chile no hemos tenido esa posibilidad. Eso provoca cierta incomodidad. Sin embargo, y a pesar de todo, tenemos el privilegio de decir: yo estuve ahí, fui parte de una historia épica, di lo máximo e hice lo correcto. Le gané a la adversidad.
Estuvimos involucrados en todo el proceso que era de un nivel de detalle digno de destacar. Logramos llegar con dos pozos al refugio y un tercero al taller, el cual sería a futuro la guía del exitoso Plan B”.