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EDICIÓN | Septiembre 2015

Una imagen de ciudad para Antofagasta

Augusto Angelini Jefe de la Carrera de Arquitectura Universidad Católica del Norte
Una imagen de ciudad para Antofagasta

Junto con pensar nuevos sistemas de funcionamiento y de conexión para la ciudad, hay que proponer una imagen urbana para Antofagasta que incluya desde un inicio a la arquitectura.

Las nuevas generaciones de arquitectos-urbanistas hemos heredado ciudades como Antofagasta, la que se encuentra en continua emergencia urbana y social, debido a diversos factores que son posibles de analizar. Entre estos, podemos mencionar el crecimiento sin una debida planificación, la autoconstrucción y la densificación espontánea.

Es justo decir que luego de acaecido el golpe militar de 1973, con la eliminación de tradicionales instituciones como la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) y la Corporación de la Vivienda (CORVI), no ha existido una planificación urbana en nuestro país. Ahí —y no en la lluvia como se suele pensar de buenas a primeras— podemos encontrar el verdadero origen de las catástrofes que han afectado recientemente a varias ciudades, especialmente del norte de Chile.

Esto, porque resulta lícito hacerse algunas preguntas relacionadas con este tema, como ¿por qué las poblaciones en el sector norte de la ciudad de Antofagasta están construidas en áreas que corresponden a las quebradas que se sabe son zonas de riesgo? La respuesta a esta interrogante en particular es que todavía hoy, luego de treinta años de democracia, no existe un organismo que planifique la forma de las ciudades. Ello, porque aun cuando existan una serie de entidades como el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), el Servicio de Vivienda y Urbanización (SERVIU), el Ministerio de Obras Públicas (MOP), y la Dirección de Obras, muchas veces sus acciones se sobreponen y anulan, lo que da como resultado que terminen siendo incapaces de llevar a cabo una propuesta unitaria que resuelva los problemas de la ciudad.

Toda gran ciudad posee una imagen característica, la que está dada por la arquitectura de la urbe y por sus diferentes elementos urbanos. Pensemos, por ejemplo, en grandes ciudades como Roma, Londres, Buenos Aires o Barcelona. ¿Qué tienen en común estos importantes centros urbanos? La respuesta es que tienen en común que, junto con un sistema y estructura urbana, existe una arquitectura que construye los espacios públicos de la ciudad. La arquitectura de la ciudad se transforma en la escena fija que habitan los ciudadanos y que los reconoce como tales, en la que se identifican y que los convierte en comunidad.

Por ese motivo, junto con pensar nuevos sistemas de funcionamiento y de conexión para la ciudad, hay que proponer una imagen urbana para Antofagasta que incluya desde un inicio a la arquitectura. Esto ya se ha realizado en casos emblemáticos de planificación urbana que son cercanos a nosotros, como Curitiba en Brasil y Medellín en Colombia. Y en ambos esto ha sido llevado a la práctica a través de la acción de un organismo público con atribuciones legales e independencia de los privados.

Baste recordar que en la década de los sesenta, cuando aún existía la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), Antofagasta era una bella ciudad, era ordenada, contaba con edificaciones en armonía y se caracterizaba por el lenguaje de la arquitectura moderna.

 

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