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EDICIÓN | Septiembre 2015

Rozas, el precursor

Armando Cartes Montory, Director de la Sociedad de Historia de Concepción
Rozas, el precursor

En su época, fue llamado el Maestro de la Revolución Chilena, porque fue capaz de imaginar un Chile libre y una provincia de Concepción autónoma, participando del gran proyecto político de construir una nación nueva.

Cuando pensamos en los hombres y mujeres que hicieron la Independencia de Chile, surgen de inmediato los nombres de José Miguel Carrera o del Libertador Bernardo O’Higgins. El primero, enarboló la espada en los combates de la Patria Vieja; creó el primer escudo y la bandera. O’Higgins fue protagonista de las campañas de la Patria Nueva, declaró la Independencia y fue el estadista que organizó el país en los primeros años de la República.

Antes de ellos, sin embargo, hubo otros que imaginaron un Chile libre y una provincia de Concepción autónoma, participando en el gran proyecto político de construir una Nación nueva. Juan Martínez de Rozas fue el principal. En su época, fue llamado el Maestro de la Revolución Chilena. En tiempos convulsos, provocados por la prisión del rey y la guerra con Francia, los reinos americanos vieron la oportunidad de recuperar la soberanía para sus propios pueblos. Iniciaron así un camino que los llevaría a la Independencia. Pocos, sin embargo, eran capaces de comprender lo que ocurría, darle un sentido y hacer avanzar el proceso de la emancipación.

Penquista por adopción, Juan Martínez de Rozas nació en Mendoza, en 1758, cuando esta ciudad aún pertenecía a Chile. Luego de estudiar Leyes en la Real Universidad de San Felipe, llega a Concepción, en 1788, para desempeñarse como consejero del intendente Ambrosio O´Higgins. Cuando este último es nombrado gobernador de Santiago, Martínez de Rozas es designado como intendente interino.

Desde su llegada a Concepción, se incorpora rápidamente a la sociedad penquista, donde sus ideas progresistas comenzarán a influir en la sociedad y la juventud de la zona. Su influencia se fortalece luego de su casamiento con Nieves Urrutia, hija de José de Urrutia Mendiburu, el comerciante más rico de Concepción. Dentro de su gestión en Concepción, se le reconoce una serie de medidas, como atacar eficientemente la delincuencia, desecar lagunas y poner orden en los asuntos administrativos.

El Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810 lo nombró vocal de la primera Junta de Gobierno. Luego sería nombrado primer presidente del Congreso Nacional, inaugurado el 4 de julio de 1811. Pronto su estrella declinó. Tras disensiones con José Miguel Carrera, Rozas murió desterrado, en 1813, en Mendoza.

Posteriormente, en 1892, sus restos son repatriados, recibiendo los más altos honores a su llegada a Santiago. Desde entonces, permanecieron olvidados por la comunidad en un mausoleo familiar del Cementerio General de Santiago, desde donde fueron exhumados, para iniciar su regreso definitivo a Concepción.

La carroza que transportó el ánfora de mármol con sus restos mortales, viajó desde Santiago guiada por una escolta de honor de Carabineros de Chile. A su llegada a Concepción, fue recibido por el Orfeón de Carabineros en la Plaza Independencia, para luego trasladarse hasta el monumento a Juan Martínez de Rozas, ubicado en el Parque Ecuador, estatua elaborada en bronce, en 1893, por el escultor Nicanor Plaza. En dicho lugar, sus restos fueron recibidos por las autoridades y homenajeados por una guardia de honor del Ejército de Chile. En la actualidad, permanecen resguardados en el Cementerio General de Concepción.

Allí esperan ser homenajeados y recibidos oficialmente en octubre próximo, cuando se inaugure el “Panteón de la Patria” que la Corporación SEMCO ha levantado en el mismo cementerio. En el Panteón se honrarán sus restos, así como la memoria de muchos hijos de la antigua provincia, hombres y mujeres, patriotas y realistas, curas, mapuches, en fin, de todos aquellos que lucharon y sufrieron para que Chile deviniera un país libre e independiente.

 

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