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EDICIÓN | Marzo 2012

Luchador Incansable

Osvaldo Pastén, empresario
Luchador Incansable

No le gusta hablar de inversiones, sino de sueños. Quizás por eso no se pone límites y, de esta forma, ha logrado construir un sólido currículo en el mundo de los negocios, que lo ha llevado a ser reconocido como un emprendedor ejemplar, capaz de cerrar negocios por millones de dólares mientras disfruta de los atardeceres antofagastinos.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

Su oficina es de puertas abiertas. Sus colaboradores entran y salen preguntando datos y resolviendo dudas, mientras Osvaldo se mantiene atento a cada detalle. El teléfono no para de sonar y, para todos, tiene una respuesta asertiva.

Y es que para Osvaldo Pastén todo nace en las conversaciones, testimonio de su profesión de periodista. En cada uno de sus proyectos la comunicación es la clave y eso es lo que marca la diferencia. "Para mí, la base de toda iniciativa exitosa radica en interpretar las necesidades de las personas y eso es transversal a todas las áreas de acción. Para lograrlo, debemos ser capaces de conversar y escuchar".

SOÑADOR PROFESIONAL

Aunque es calameño de nacimiento, se siente parte de Antofagasta desde que llegó a estudiar periodismo en la Universidad Católica del Norte.

¿Siempre quisiste ser periodista?
La verdad es que quería estudiar Derecho, pero en esos momentos no tenía los recursos para ir a Santiago. Postulé a periodismo y logré una beca que fue muy importante. Obtuve uno de los mejores puntajes de mi generación y la verdad es que la carrera me cautivó. Me siento orgulloso de mi título, de las personas que conocí, de los amigos que cultivé y de los conocimientos que adquirí.

¿Y cuándo aparecieron los negocios en tu vida?
Cuando estaba en la universidad comencé a trabajar. Necesitaba plata y partí animando las actividades de extensión y alguna que otra fiesta. De ahí pasé a la Radio Sol y a crear una publicación que se llamaba Paralelo 23.

Pero en algún momento decidiste que era mejor ser empresario que periodista...
Es que mientras estaba estudiando conocí a personas que marcaron mi vida y me dieron oportunidades importantes. Aprendí de ellos que la creatividad y la audacia eran ingredientes fundamentales para ser exitoso, entendiendo el éxito como sinónimo de cumplir objetivos.

¿Cuál fue tu primer gran objetivo?
En el ámbito empresarial, fue sacar adelante el Parque Industrial de Calama. Era un proyecto que estaba sin movimiento, galpones que estuvieron vacíos por largo tiempo y me atreví a gestionar su venta. En algunos meses ya estaba funcionando y yo había comprado algunos con las comisiones que ganaba y los vendía a mejor precio. Me di cuenta de que con trabajo, cualquier meta es alcanzable. Y tuve suerte de que confiaran en mí.

¿Sientes que eres un hombre de suerte?
En realidad, creo que soy más bien observador. En mi vida he conocido a grandes personas y de todos ellos he rescatado lo mejor. Hay gente como Agustín Samsó que confió en mi capacidad y que me hizo creer. Mi admiración y mi respeto hacia ellos es parte de mi inspiración, porque cada uno ha aportado a mi vida y aunque algunos como Agustín ya no están en esta tierra, siguen marcándome con sus lecciones. De hecho, mi hijo se llama Agustín y el nombre de mi empresa más querida, es un legado de quien fue mi primer mentor.

¿Puedes compartir alguna de esas lecciones?
Trato de hacerlo todo el tiempo. Porque aprendí el valor de ser creativo, innovador y perseverante, reconocer los talentos y potenciarlos. Apasionarse con los sueños. Eso no lo puedes aprender en una sala de clases, lo vives día a día.

¿Cómo aplicas estos aprendizajes en tus emprendimientos?
Tengo una fórmula muy simple: respeto los espacios. Así como pude evolucionar gracias a quienes de alguna forma me acompañaron en mis inicios, yo me propongo que quienes trabajan conmigo también puedan crecer. De hecho, mi función dentro de la organización está muy lejos de la parte técnica, lo mío es el alma de los negocios.

O sea, pastelero a tus pasteles
Por supuesto. En toda conversación comercial existe una parte técnica que yo dejo en manos de especialistas. Lo mío es generar las instancias apropiadas para que esa conversación fluya. Como dije anteriormente, la esencia es captar las necesidades del cliente y estar disponible a brindarle soluciones en todo momento y en todo lugar.

EN PROYECTO

Una dura enfermedad lo llevó a reflexionar sobre cómo mejorar la vida de las personas. Después de un largo tratamiento, hoy se le ve más delgado, pero con los mismos bríos que lo han impulsado al lugar en que está. Cuando le pregunto si no se cansa de trabajar tanto, contesta con una frase de OSHO: "Uno no puede ser lo que no es". Y él, es un hombre dispuesto a dar todo de sí para alcanzar lo que se propone.

Su larga lista de proyectos incluye una serie de innovaciones enfocadas a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sobre todo de aquellos que deben enfrentar las duras condiciones del desierto. Junto a Gabriela Strauch, médico dermatóloga, está creando una línea de vestuario industrial destinado a proteger todas las zonas del cuerpo potencialmente sensibles a la radiación solar.

"Es una idea que cada vez tiene más forma. Buscaremos unir comodidad y tecnología para evitar que las cifras de cáncer a la piel sigan creciendo en nuestra zona. Es impresionante la cantidad de personas que sufren por la radiación y que no exista conciencia real de aquello", señala Osvaldo.

¿Crees que pueda crearse conciencia?
Nosotros tenemos las bases científicas que respaldan la creación de esta marca. Pero no solo se trata de lanzar una línea de ropa, sino de investigar desde la dermatología y aplicar tecnología. Queremos ser líderes en esta cruzada que pretende frenar la ascendente curva de enfermedades a la piel.

¿Es lo que más te motiva ahora?
Me motivan muchas cosas. Este proyecto es muy importante, pero porque involucra un concepto superior que es el bienestar de los trabajadores. Por mi carrera y los negocios que he desarrollado hasta hoy, conozco el mundo de la minería y los servicios asociados y aunque existen muchas regulaciones al respecto, la seguridad de las personas sigue siendo un tema sensible. Tengo algunas ideas orientadas a ese segmento y espero que rindan fruto muy pronto.

SOÑAR EN GRANDE

¿Te han tentado con participar en política?

Muchas veces me han preguntado si me interesaría la vida pública.

¿Y qué opinas?
Por ahora creo que lo mío va por otro lado. Es cierto que tengo una visión muy crítica del crecimiento de la ciudad y del país, pero mi intención no se basa en obtener un cargo, sino más bien en generar debates, reflexiones, que las personas discutan de los temas relevantes y no se queden siempre en los perros vagos o la basura. Porque si hablamos solo de eso, entonces probablemente nos sigamos dando vueltas en lo mismo. Creo que hace falta sentarse a conversar y definir qué queremos para nuestro futuro.

Pero es que esos son los temas que le preocupan a la gente
Estoy de acuerdo, pero hay que ir mucho más allá. Nuestras autoridades tienen que ser capaces de proponernos una visión de futuro y establecer los planes para alcanzar esa visión. Al igual que una empresa, una ciudad tiene necesidades básicas, las que deben ser cubiertas. Pero es cuando se conectan con el alma de las personas, cuando se obtienen los grandes logros.

¿Y cómo visualizas Antofagasta?
Como un centro de desarrollo integral. Somos una zona de negocios, pero eso no significa que nos quedemos en eso. Podemos mirar más allá y creer que somos capaces de construir un espacio común donde se priorice la calidad de vida de sus habitantes. Yo miro a Perth en Australia y estoy seguro de que podemos optar a una ciudad así, donde todos tienen oportunidades de crecer.

Pero eso suena un tanto ambicioso
Quizás para algunos, pero es un sueño viable. Tenemos los recursos económicos y debemos invertirlos para atraer un tipo muy especial de materia prima: el talento. Si nos dedicamos a planificar, podemos convertir esta ciudad de negocios en una ciudad donde las personas puedan realizarse en plenitud. Para lograrlo hay que dejar de lado la soberbia y poner atención. Si mantenemos los ojos abiertos, seremos capaces de descubrir nuestro propio potencial y llevarlo al máximo de su rendimiento. No es tan difícil ¿no?

"En mi vida he conocido a grandes personas y de todos ellos he rescatado lo mejor. Hay gente como Agustín Samsó que confió en mi capacidad y que me hizo creer. Mi admiración y mi respeto hacia ellos es parte de mi inspiración y aunque algunos como Agustín ya no están en esta tierra, siguen marcándome con sus lecciones. De hecho, mi hijo se llama Agustín y el nombre de mi empresa más querida, es un legado de quien fue mi primer mentor".

 

 

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