El trabajo y profesionalismo han sido las claves del éxito en la carrera de esta joven enóloga que hoy se ha aventurado en un proyecto personal: la producción de su propio vino, el cual exporta desde Curicó a China, Dinamarca, Luxemburgo y Bélgica, con un total de doce mil cajas al año bajo la marca Bottero Wines.
Por Bernardita Watkins V. / fotografía Margarita Landeta R. y gentileza de Paula Bottero.
Alegre, entusiasta, perseverante, dueña de una gran energía y con muchos proyectos en mente. Así es Paula Bottero (40), una mujer independiente, positiva y segura de sí misma que sabe lo que quiere y que se atrevió a cambiar la estabilidad de un trabajo remunerado para aventurarse en un proyecto propio.
Santiaguina de toda la vida y casada hace trece años con Francisco Lescano, tiene tres hijos: Clemente (9), Rebeca (6) y Agustina (2). Ingeniero agrónomo de la Universidad de las Américas, se especializó en enología en la universidad de Chile y luego viajó un año a California a St Francis Winery en Sonoma Vallery.
Esta destacada enóloga que hoy produce con éxito sus propios vinos, cuenta que comenzó a vincularse a este mundo casi por accidente. A diferencia de muchos enólogos que desde niños han vivido y respirado las tradiciones del vino, entró a estudiar agronomía por cosas del destino. La carrera le gustó y decidió especializarse. Trabajó diez años en la viña Undurraga como enóloga y, el año 2006, cuando su hijo mayor tenía un mes y medio, asumió un importante desafío en la viña Los Robles, y se trasladó junto a su familia a Curicó.
En Los Robles obtuvo varios reconocimientos. Trabajó también en Origin Wines, a cargo de la operación en Chile, y ha asesorado a varias empresas en temas relacionados con el vino. Sin embargo, la idea de materializar un proyecto personal, formar su empresa y producir su propio vino estaba instalada en su cabeza desde hacía tiempo. En el 2010, junto a cuatro amigos, empezó a evaluar la posibilidad de asociarse y emprender. “Comenzamos a sacar cuentas y mi papá nos ofreció ayuda para financiar el proyecto”. Y nació Bottero Wines, una empresa que se dedica a la producción de vinos exclusivos, ediciones limitadas y volúmenes pequeños para el mercado nacional, pero principalmente para exportar a China, Dinamarca, Luxemburgo y Bélgica. Tres años más tarde, y apuntando hacia otro segmento, Paula se asoció con otra persona para crear Newines.
¿Cómo se realiza la operación de tus vinos?
No tenemos bodegas ni viñedos propios, nuestra operación se realiza en la viña Los Nogales, en Tutuquén. Compramos las uvas de los valles de Maipo y Cachapoal Alto y preparamos nuese tro vino en ese lugar. Hacemos algo muy específico, en volúmenes pequeños.
¿Qué concepto hay detrás de cada marca?
Bottero Wines es más clásico, con etiquetas y diseños innovadores y artísticos. Es una edición limitada. Newines es un concepto diferente, vinos del nuevo mundo, con menos madera, más fáciles de tomar, muy aromáticos y orientados a las nuevas generaciones.
¿Cuáles son los productos de Bottero Wines?
Bottero Mestizo, un vino ciento por ciento cabernet con alma de pinot noir. Bottero Capicúa, un ensamblaje de syrah y cabernet que al mezclarlos en distintas proporciones, obtenemos dos vinos totalmente diferentes. Y Bottero Anónimo que es un ochenta por ciento cabernet y veinte por ciento carmenere.
¿Por qué anónimo?
Porque en el campo siempre hay un hombre que riega, poda, sabe todo y nadie conoce bien. Entonces nuestro vino más vendido es un homenaje a este personaje anónimo que es tan importante.
¿Cuántas cajas vende Bottero Wines anualmente?
En total, doce mil cajas (de seis botellas) al año. Mil se quedan en Chile y el resto se exporta.
¿Como se abrieron mercado?
Uno de mis socios tenía muchos contactos, empezamos a mandar muestras, a pedir ayuda a periodistas conocidos para que nos puntuaran... Nuestra primera exportación fue a Dinamarca, con doscientas cajas. Luego China y, de a poco, hemos ido creciendo. No ha sido fácil porque son vinos caros. Tenemos un presupuesto anual de ventas y por eso buscamos distintos importadores para hacer el volumen. Siempre estamos creciendo un poquito.
¿Cuánto vende Newines?
Estamos muy contentos, nos ha ido muy bien con los productos Cellarius y Tres S. Todavía no empezamos a exportar, vendemos en Santiago cinco mil cajas (de seis botellas) al año.
¿Dónde se pueden comprar tus vinos en Chile?
En tiendas exclusivas como El Mundo del Vino, chocolates La Fette, KM 0 del Hotel W y en supermercados del sector oriente de Santiago.
¿Ha cambiado mucho el mundo del vino los últimos años?
¡Sí! Mucho. Desde el año 1998 hasta el 2006, los mercados objetivos estaban fundamentalmente en Europa: Holanda e Inglaterra. En menor escala estaban Estados Unidos, Canadá y América Latina. También se hablaba de Japón. China era mínimo. Desde el 2006
"Antes el vino tenía mucha madera, hoy es importante sentir la fruta… la madera es un complemento. Lo relevante es el campo, el vino se hace en el campo”.