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EDICIÓN | Septiembre 2015

“Somos el número uno”

Marcos Carrasco y Marcela Bosker, Napoleón Eventos.
“Somos el número uno”

Para Marcos esta es la “pega” de los detalles. Obsesivo y meticuloso, está encima de todo y afirma “es que debe ser así”. Su mujer, Marcela, lo acompaña y sigue el ritmo de todas sus locuras. Es que con veinte años de experiencia en la producción de eventos, este matrimonio, junto a un equipo que los respalda, ha estado en todas y en varias instancias a la vez. El motor que los une es esa gran pasión por servir.

Por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.

Son las cinco de la tarde y la amplia mesa del quincho de los Carrasco Bosker luce insinuante para cualquier comensal. La conversación fluye en torno a un café, pasteles, galletas y un refrescante jugo de papaya. Cada detalle refleja la calidez y preocupación de este matrimonio por atender a sus invitados y hacerlos sentir como si un simple encuentro fuese un evento.

Entre risas, comentan que su casa es llamada por sus amigos “la sede”. Cada vez que pueden organizan asados y cenas para compartir momentos, que por largos años debieron postergar. Mientras todo el mundo celebraba el Año Nuevo, las Fiestas Patrias o un día especial, ellos debían preocuparse de que esa ocasión fuese perfecta para quien los contratase. Hace unos pocos años y después de un largo tiempo de trabajar intensamente, formar un equipo, crecer en infraestructura y consolidar la marca, Marcos y Marcela se dan el tiempo para viajar, disfrutar con sus cuatro hijos y quedarse en casa festejando las fechas importantes. Para ello, debieron recorrer un largo camino de esfuerzo, perseverancia y sacrificios.

La familia de Marcos siempre se dedicó a la elaboración y producción de pasteles. En los noventa eran los proveedores de diversos negocios y supermercados de la zona. “Yo estudié pastelería en Inacap en Santiago y trabajé diez años en el negocio de mis padres. Esto marcaría tímidamente el inicio de Napoleón, una empresa que, con el tiempo, se convirtió en pastelería y que a pedido de los clientes, derivó en el servicio de coctel y banquetería”, recuerda Marcos.

En el 2003, Marcela entra a formar parte fundamental de la empresa, aportando con sus conocimientos en el área administrativa. “Fuimos adquiriendo prestigio y desde un principio marcamos tendencia con el estilo de la mantelería, la vajilla, el uniforme de los garzones y la presentación de imagen de la empresa. Todo era nuevo para la época y eso nos llevó a salir de la región. En el 2004, hicimos un matrimonio en Antofagasta y nos fuimos con toda la logística a esa ciudad. Resultó todo espectacular y cuando veníamos en camino el hermano de la novia, que era el gerente de Serena Golf, me llamó y me ofreció la concesión del Club House. Lo conocimos y nos encantó”, acota Marcos.

¿Esto en paralelo al servicio de eventos?
MC: Sí. El 2004 fue un año espectacular… empezamos a realizar eventos desde la segunda región hasta Santiago, pero además yo hacía clases en Inacap, estábamos a cargo de la Sportiva Italiana, de los eventos del municipio y, en el 2005, nos hicimos cargo del restaurante y de los eventos del Club House de Serena Golf por tres años y medio, luego lo retomamos, en el 2009, y en esa oportunidad estuvimos casi cinco años. El 2004 fue el año del despegue de Napoleón, dos años después nos compramos nuestro primer camión y empezamos a crecer.

¿Y a trabajar sin parar?
MB: ¡Absolutamente! Esos años fueron sin vida, dejamos de compartir con los amigos y nos alejamos del mundo, porque los eventos son siempre los fines de semana y eso significaba acostarse tarde y levantarse muy temprano.

MC: Es que teníamos que hacerlo, son etapas de la vida. Además, siempre tuve el convencimiento de que llegaríamos a consolidarnos.

¿Les resultó fácil trabajar juntos?
MB: Al principio fue caótico, pero con el tiempo aprendimos a separar el matrimonio del trabajo y, en estos últimos años, evitamos llevar el trabajo a la casa.

¿Cómo marcaron el sello de Napoleón?
MC: Yo soy serenense, estudié en el Colegio Inglés y conozco a mucha gente, entonces siempre buscamos con nuestro equipo de trabajo entregar un servicio personalizado, que nuestros clientes se sientan cómodos y siempre con un toque de distinción y calidad.

MB: Nosotros conocemos el gusto de cada uno de nuestros clientes y eso marca la diferencia.

¿Cuándo deciden instalar su oficina?
MC: En el 2008 abrimos nuestra oficina. Fui visionario, porque decidí comprar una casa en calle Huanhualí y, hoy, ese sector es absolutamente comercial. Aquí, Marcela es la cara visible de la empresa, es ella quien atiende a los clientes y ve toda el área administrativa, junto al contador, la secretaria, la encargada de facturación y cuatro personas a cargo de bodega y logística. Ellos van a todas conmigo… porque además incorporamos a nuestro servicio el arriendo de toda la infraestructura que requiere un evento.

¿Quiénes más conforman este equipo?
MC: El equipo de Napoleón está formado por treinta y cinco personas, a los mencionados se suman, garzones, coperos y cocineros. Importante esta formación para el crecimiento de la empresa…
MC: ¡Fundamental! Algunos están con nosotros desde que partimos y la verdad es que el apoyo de nuestros colaboradores, sumado al liderazgo que he cultivado, ha sido vital para el fortalecimiento de la empresa.

TODO A LA VEZ

En el 2009, Marcos y su equipo se hacen cargo del casino de INACAP. A esa altura y después de cinco años, ya había dejado la docencia. Gracias al prestigio de la empresa, toman un nuevo desafío, se convierten en los banqueteros del Gobierno Regional, durante el período del ex intendente Sergio Gahona. “Atendimos en siete oportunidades al ex presidente de la república, Sebastián Piñera. Fueron cuatro años intensos, porque, además, me entregaron el casino de la Universidad Central y de la Universidad Pedro de Valdivia. Me movilizaba para todas partes; si yo corría, atrás venía Marcela siguiéndome en todos los proyectos y con un equipo de confianza, formado también por exalumnos”, recalca Marcos, y agrega que su hija mayor, Macarena (26), es titulada en administración hotelera y hace un año se integró a la empresa.

¿Y cuál era tu intención, con toda esta vorágine de trabajo?
MC: Convertirnos en el número uno y cumplimos una serie de hitos importantes para que esto fuese así. Nos trazamos metas y una de ellas fue hacernos cargo del restaurante de la Caja Los Andes. Ganamos la licitación y partimos con este nuevo desafío, es decir, todo lo relacionado con el servicio de alimentación.

¿Tienen noción de cuántos eventos han hecho?
MC: La verdad es que no, pero si empezamos a hacer un recorrido de cuantas empresas hemos atendido, la cantidad es impresionante.

¿Y el evento más numeroso?
MC: En el 2007, nos hicimos cargo de la Copa Davis, en la Sportiva Italiana. Atendimos treinta mil personasen total, durante tres días ¡Eso fue una locura!

¿El momento de mayor tensión, en términos de eventos?
MC: Sin duda, la Copa Davis. Ahora, el inicio de cada proyecto ha sido lo más difícil. Adaptarse a cada lugar, segmento o al perfil del cliente son los momentos más complicados, pero al mismo tiempo de gran experiencia. Hemos aprendido de cada una de las etapas de este proceso.

PERFECCIONISTAS

Con la claridad y bagaje de un experto, Marcos afirma que para trabajar en este rubro se requiere de un cierto grado de locura y obsesión. “Esta es la ‘pega’ de los detalles, hay que estar pendiente de todo y debe ser así siempre. Las barreras de entrada en la producción de eventos son muy altas, hay que reinventarse, ser muy profesional, pero por sobre todo sentir pasión por este trabajo”.

¿Cuáles han sido los ingredientes principales para lograr este éxito empresarial?
MB: Perseverancia, sacrificio, profesionalismo, objetivos claros y muy bien definidos. Nosotros nunca imaginamos que llegaríamos a donde estamos y los clientes nos han hecho sentir que no nos hemos equivocado y eso es un gran orgullo.

MC: El sentirse reconocido por los pares ha sido muy importante y todo lo que he hecho ha sido en función de lo que viví a través de la experiencia de mi padre. El se encerró mucho en su trabajo, sin embargo, yo me propuse integrarme socialmente y ser un aporte en esta zona desde mi conocimiento y experiencia. Soy presidente de Hotelga, pertenezco a la multigremial de la región, soy miembro del directorio de Fundación de Las Rosas y del Consejo Comunal de Turismo, en definitiva, no estoy aislado y pienso que no todo debe ser trabajo.

¿Cuál es el próximo desafío de Napoleón?
MC: Estamos ad portas de comprar una propiedad comercial, que yo creo y estoy seguro que ese es nuestro futuro, porque estoy pensando en nuestra jubilación. Mi padre era muy previsor y lo heredé de él… estoy pensando en una vejez que nos permita disfrutar.

¿Sueñan con su propio centro de eventos?
MC: Ese siempre ha sido nuestro anhelo, pero nos ha costado mucho encontrar una propiedad acorde a lo que necesitamos. Por ahora, queremos comprar un terreno y a futuro pensar en qué invertiremos. Tampoco planificamos a largo plazo, de momento, estamos preocupados de seguir creciendo, de mejorar, invertir y entregar nuestro mejor servicio.

¿Sienten, hoy, que Napoleón es el número uno en la región?
MC: ¡Absolutamente! Tal vez sea feo decirlo, pero con todo este camino recorrido y los logros alcanzados nos sentimos totalmente triunfadores.

 

"En el 2007, nos hicimos cargo de la Copa Davis, en la Sportiva Italiana. Atendimos treinta mil personas en total, durante tres días ¡Eso fue una locura!”.

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