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EDICIÓN | Septiembre 2015

Una dupla aguerrida

Jaime Mella y Fillippe Castex, vóleibol playa.
Una dupla aguerrida

Son una de las parejas más potentes del circuito masculino nacional y en lo que resta del año se alistan para participar en el próximo sudamericano que se disputará en la región de Coquimbo. La meta es ganar. Sus grandes trabas: la falta de apoyo económico y mediático para alcanzar el objetivo trazado. Pese a esto, la dupla promesa del beach voley entrena, sigilosamente, en tan solo unos pocos metros de arena, para salir a avasallar.

Por Pamela Tapia S. / fotografía Patricio Salfate T.

El vóleibol playa es una variante del vóleibol tradicional. La gran diferencia radica en que se practica al aire libre, sobre una superficie de arena y en un campo rectangular de 16 m x 8 m. La red empleada es más corta, se juega descalzo y con traje de baño.

Para algunos, sus orígenes están en Hawái, para otros, en las playas de Brasil. Lo cierto es que, desde 1996, se considera una disciplina olímpica. Es un deporte generalmente asociado al sol, la arena, cuerpos bronceados, mujeres bellas, al relajo y al calor. Muchos podrían pensar que en todos los lugares donde hay costa el deporte es masivo, sin embargo, la realidad es distinta. En Chile, escasea el número de jugadores. La principal razón: la falta de apoyo. En este contexto, Jaime y Fillippe han decidido contribuir a incentivar la práctica de esta disciplina y dejar un legado para las nuevas generaciones.

Tienen diez años de diferencia, son amigos y compañeros de cancha y de la vida. Saben de dulce y agraz. Son rigurosos, comprometidos y autoexigentes al máximo.

JUGADORES SOLITARIOS

Es invierno y en la Avenida Costanera de Coquimbo transita poca gente. Está helado y corre una fría brisa marina. En este escenario entrenan, sagradamente, Jaime y Fillippe. Un par de postes, una malla, unas cintas que delimitan la cancha y el balón, es el plató donde derrochan toda su energía y dejan en evidencia su talento.

¿Cómo te inicias, Jaime, en el vóleibol playa?
Toda la vida he jugado vóley playa. Vivía en Santiago y nos juntábamos con la familia en Los Molles, allí jugábamos contra Pichidangui. Nos pasábamos tardes enteras peloteando con la familia. En el colegio, entré a la academia de vóleibol indoor. Pese a no tener técnica, conocía el juego y siempre me destacaba; ahí me di cuenta de que las prácticas playeras habían servido. Desde aquel entonces no he parado.

¿Y en tu caso, Fillippe, cuál fue tu motivación?
Siempre he sido bueno para el deporte, pero mi inclinación era el fútbol. Tengo un primo que jugaba con Jaime y siempre me invitaba a ver sus partidos y a jugar. En aquel entonces tenía diecinueve años, ahí conocí a Jaime, y de a poco me fue convenciendo de que dejara el fútbol y lo ayudara a impulsar el vóleibol. Me fui entusiasmando y me di cuenta de que en esta disciplina podía ser mucho más útil. En el fútbol hay muchos jugadores y también apoyo, lo que no pasa con el vóleibol playa. Acá somos dupla y si uno falla, se acaba la jugada.

ENTRENAR DURO

Al hacer un recorrido por el borde costero de la zona no se observan puntos para practicar la disciplina, lo que ha llevado a Jaime y a Fillippe a abastecerse de sus propios equipamientos y, prácticamente, a andar con ellos a cuesta cada vez que deben entrenar.

La perseverancia de ambos les ha permitido sobrepasar este y otros obstáculos. Están convencidos que en la medida que a ellos les vaya bien, las cosas serán más fáciles para el voleibol playa regional.

¿Qué se requiere para alcanzar un buen nivel?
J: Mucha constancia, compromiso e inteligencia para tomar las mejores decisiones de juego en tan solo segundos y, por sobre todo, mucha resistencia y buen estado físico. Debemos monitorear lo que comemos, nuestro peso y el nivel de grasa en el cuerpo. El vóleibol playa involucra mucha agilidad, técnica y experiencia. A esto debemos sumar el contar con apoyo, para poder foguearnos con los grandes competidores.

¿Cómo se preparan para enfrentar tan duras
competencias?

F: En mi caso, trabajo en minería con un turno 7x7, por lo que no puedo practicar diariamente como Jaime, pero sí aprovecho de ir al gimnasio en faena con una rutina de ejercicios que me ayudan al cardio y a fortalecer aquellos músculos claves para el bloqueo. En la semana en que estoy con descanso laboral aprovecho la playa todos los días, de lunes a domingo, sagradamente, al igual que Jaime.

RANKING

No es fácil mantenerse en las primeras posiciones del Ranking de la Federación Nacional de Vóleibol. Si no están los recursos económicos para viajar y asistir a las ligas que se realizan en distintas regiones, casi todos los fines de semana, difícilmente se pueden mantener los puntajes obtenidos.

Lo anterior ha llevado a que muchas y muchos jugadores destacados se retiren del circuito, alejándose de las posibilidades de estar presente como país en los grandes certámenes internacionales. En Chile, los primos Marcos y Esteban Grimalt son los únicos que han conseguido mantenerse en el ranking y participar en competencias internacionales como los Panamericanos de Odesur 2015, ocasión donde obtuvieron el cuarto lugar, a pasos de la medalla de bronce.

¿Han logrado, como dupla, estar en las primeras posiciones del ranking?
J: Sí, como dupla llegamos a estar en quinta posición. Sin embargo, no siempre podemos estar ambos en la misma ubicación o con el mismo puntaje, ya que estos se asignan individualmente.

¿Con qué enfoque están trabajando?
F: Por una parte, estamos abocados a entrenar para el próximo sudamericano que se realizará el verano de 2016 en nuestra región, y en lo posible ganarlo.

Debemos mantenernos y estar dentro de los mejores. Por otra parte, nos dedicaremos a promover la disciplina e incentivar su práctica.

¿Cuáles son sus proyecciones deportivas?
J: Estamos claros que somos los jugadores más altos en estos momentos, pero no los más rápidos, por tanto debemos jugar y participar en ligas más competitivas y para eso nos estamos preparando. Debemos crecer como pareja deportiva. Por mi parte, me queda un año más para seguir en esto.

¿Te vas a retirar?
J: Los jugadores de vóleibol playa tienen su punto más alto de rendimiento a los treinta y cinco años y yo tengo cuarenta y dos… el ritmo va cambiando, si me lesiono ya no tengo la misma capacidad de recuperación, no así en el caso de Fillippe. Por eso le digo que debe seguir, que no afloje.

LEGADO DEPORTIVO

La dupla está clara en sus objetivos y metas. “Nuestra expectativa es alcanzar un nivel un poco más alto y poder mantenernos dentro de los mejores. Pero por sobre todo, dejar un legado deportivo”, sentencian ambos. Y es que estos deportistas están conscientes de que falta apoyo, tanto del sector público como del privado.

Sin lugar a dudas, hay que hacer un trabajo de largo plazo en el país para aumentar el número de deportistas. En ese sentido, Jaime y Fillippe decidieron complementar sus entrenamientos dando clases a los niños. “Tenemos que generar más equipos y gente que juegue. Hay que aprovechar todos los kilómetros de playa que tiene Chile. En nuestro caso, todo lo hacemos por amor al arte. Nos ha costado tantos años fomentar que la gente crea en esto, que vea que hay un buen desempeño, que no estamos dispuestos a tirar este sacrificio por la borda. Nosotros siempre vamos a colocar una malla para que la gente nos vea, se acerque y se motive”, sentencian.

 

"Por una parte, estamos abocados a entrenar para el próximo sudamericano que se realizará el verano de 2016 en nuestra región, y en lo posible ganarlo. Por otra parte, nos dedicaremos a promover la disciplina e incentivar su práctica”, Fillippe Castex.

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