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EDICIÓN | Septiembre 2015

Siempre verdes

Jardines artificiales y verticales
Siempre verdes

Los jardines de viviendas e inmobiliarias, ya no son los mismos de algunos años atrás. Nuevas tendencias europeas, de países como España y Alemania, comienzan a masificarse y a abrirse mercado en Chile, principalmente, en la zona norte de nuestro territorio, donde el fantasma de la sequía es una amenaza constante. Se trata de un paisajismo que pese a su verdor y colorido, requiere de un nulo o casi mínimo consumo de agua.

Por Pamela Tapia S. / fotografía Patricio Salfate T.

Para quienes trabajan todo el día, llegar a regar después de la jornada laboral o levantarse temprano para hacerlo, resulta, más que un relajo, un apremio. Si a esto sumamos la escasez hídrica que difícilmente se revertirá en el corto plazo, optar por otras alternativas como el pasto, plantas, arbustos y flores artificiales, se convierte en una opción, que con estilo y el asesoramiento adecuado, puede resultar una propuesta atractiva e innovadora.

La sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente son factores claves a la hora de decidir cuál es el tipo de paisaje que se desea. En este espacio los invitamos a conocer dos alternativas: los jardines artificiales y los verticales. Productos que ya son ofertados en el mercado actual, y que reúnen todas las condiciones necesarias de calidad.

APARIENCIA NATURAL

Para María Angelina Tello, gerente general de Decora Hogar en La Serena, los jardines artificiales son una tendencia en aumento. Tras visitar Europa, quedó maravillada cómo en grandes extensiones y en casas particulares se utilizan, logrando una apariencia natural. “Lo vi en España y quedé impresionada, tuve que acercarme para ver si era real o no. No solo era el césped, también la ornamentación completa, con arbustos, árboles y plantas”.

Tras quedar estas imágenes grabadas en su retina, se convenció que estos productos, en el corto plazo, podrían llegar a ser éxito en Chile. Tras investigar y ponerse en contacto con proveedores internacionales, hoy ofrece este servicio y ha logrado introducirlo en la región de Coquimbo. “Mi primer cliente fue un médico que estaba cansado de los gastos en mantención y el tiempo que debía dedicar para lograr que el pasto estuviese en buenas condiciones, y en limpiar la piscina cada vez que ingresaban a ella con los pies con tierra o restos de césped. Ambos apostamos al resultado, finalmente, el cliente quedó satisfecho. Desde entonces he continuado con proyectos similares, enfocándome en particulares más que en empresas”.

Respecto a las bondades del paisajismo artificial, afirma: “el nulo consumo de agua, que solo se emplea para la mantención una vez al año. Se puede lavar, está libre de hongos y ácaros. Se trata de una opción que, además, va en la línea del desarrollo sustentable, en un mundo donde los recursos de agua y energía cada día son más escasos”.

En cuanto a su instalación, recalca que puede ser sobre tierra o cemento. “Primero se trabaja el terreno, en superficies planas, o bien, se puede jugar con volúmenes. Nada va pegado. Antes del césped van distintas mallas en capas que dejan el aire circular, luego las uniones entre paño y paño van cosidas y en los extremos se emplea un bastidor de madera. El resultado, incluso, puede llegar a ser sorprendentecuando se mezcla con piedras decorativas de colores, cuarzo, plantas y arbustos artificiales de ornamentación”.

SUSTENTABLE O NO

El uso de pasto artificial tiene adeptos y detractores. Mientras unos defienden que es un producto ecológico y reciclable, otros aseguran que no es sustentable, pese a su nulo empleo de agua.

Desde la perspectiva de María Angelina, su producto es de calidad premium y reciclable, “no es plástico ni polímero, a mi juicio sí es sustentable. No produce ningún tipo de radiación ni olor”.

Una visión diferente defienden paisajistas regionales. Tal es el caso de Sandra Gómez, docente de la carrera de arquitectura de la Universidad de La Serena, de vasta experiencia en paisajismo. “Más que emplear este tipo de pasto en grandes extensiones, soy partidaria de usarlo con fines específicos y en pequeñas cantidades, por ejemplo, en contornos de piscinas”.

La profesional defiende el concepto de sustentabilidad, desde todas las aristas. A su juicio, este producto, al ser artificial, no aporta al cuidado del medio ambiente, por cuanto genera radiación en la ciudad cuando se encuentra al aire libre, especialmente en zonas calurosas, donde el sol puede ser muy fuerte. Al ser de plástico suele calentarse mucho más rápido que el pasto natural. “Soy partidaria de que los suelos sean los más naturales posibles. Hay otras formas de crear paisajes y entornos igualmente atractivos, optimizando el recurso hídrico”.

En ese sentido, expresa que se pierde la estética natural que debe tener el pasto: “al tacto siempre se tratará de un elemento plástico, pese a que algunos fabricantes han desarrollado alfombras de mucho espesor, pero se pierde el encanto, no tienen la frescura ni el aroma del real”.

La condición de poca naturalidad deja de ser tan preponderante cuando el producto se utiliza para cubrir superficies como campos de deportes o espacios dedicados a cualquier actividad competitiva o deportiva.

JARDINES VERTICALES

La tendencia europea de los jardines verticales, ya recurrentes, desde hace un par de años, en grandes tiendas y centros comerciales de Santiago, es otra opción de hacer paisajismo de manera sustentable y con poca agua. Patrick Blanc es un botánico francés, inventor del sistema para crear jardines verticales en forma de muro vegetal, cuyas cubiertas están conformadas por membranas o capas impermeabilizantes y sistemas modulares tipo bateas o contenedores de PVC, que unidos a tecnologías de riego, incorporan el uso de vegetación y sustratos orgánicos sobre techos, muros u obras de diseño paisajístico.

En La Serena, el primer lugar donde se empleó el producto fue en el Boulevard Sea Zen, generando un impacto visual entre los transeúntes, en su mayoría desconocedores de la tendencia. Hegel Ossa, administrador del recinto, explica que la razón de por qué emplearon un jardín vertical, “fue para retomar el verde en la ciudad, de una manera novedosa para aquel entonces, y a la vez, vanguardista, acorde a la orientación del boulevard”. En ese sentido, la paisajista Sandra Gómez aporta que esos diseños permiten hacer diferentes composiciones y ajustarse, según los requerimientos climáticos de las especies que se han de utilizar, integrando naturaleza y estética en un nuevo concepto de paisajismo urbano.

Ante esta tendencia, el arquitecto Gabriel Giménez formó hace dos años www.ecovertical.cl dedicada a la implementación de fachadas verticales en espacios exteriores e interiores, con el objetivo de integrar y promover plantas nativas del norte del país. “Mi gusto por las plantas y la tendencia a la sustentabilidad, fueron las principales razones que motivaron mi proyecto. Aprovechando mis conocimientos como arquitecto, me dediqué a investigar, convirtiéndome en proveedor del producto. Ocupo similares productos que el resto de la empresas, de acuerdo con el sistema constructivo que requiera el cliente”.

Alto valor estético, ahorro de energía y agua, mejor calidad del aire, actúan también como aislante térmico y acústico, permiten rescatar espacios perdidos transformándolos en espacios productivos, de recreo, cultivables y de belleza escénica, son más ventajas que suman y siguen de los jardines verticales.

Las nuevas tendencias en paisajismo ecológico están dadas, con sus pros y contras. Lo que está claro es que conceptos como sustentabilidad, optimización del tiempo y ahorro de dinero, son factores claves a la hora de decidir.

 

Rescatar  espacios perdidos transformándolos en espacios productivos, de recreo, cultivables y de belleza escénica, son más ventajas que suman y siguen de los jardines verticales.

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