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EDICIÓN | Septiembre 2015

Así se siente la libertad

Cristián Bolton
Así se siente la libertad

Después de permanecer veintitrés años en la Fuerza Aérea de Chile, este piloto decidió dedicarse por completo al deporte de motor más rápido del mundo. Red Bull Air Race es una carrera de aviones que se realiza en diferentes ciudades del mundo y que combina habilidad, destreza y concentración, características que Bolton pone al servicio de esta disciplina con el claro objetivo de convertirse en el mejor del mundo.

Por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V. / Agradecimientos Mijali Proestekis

Ver a un chileno en un podio, alzando un primer lugar para nuestro país, es un orgullo innegable. Quizás los deportes menos masivos no provocan que la gente salga a tocar bocinas, pero al ver a nuestros medallistas o campeones mundiales nos recorre una sensación de “¡vamos que se puede!”, sobre todo porque sabemos que esos triunfos fueron alcanzados con mucha garra y pocos recursos.

Cristián Bolton Dollenz es uno de esos deportistas que lleva la bandera chilena por el mundo. Tiene cuarenta y un años y su mujer y su hijo son su adoración. Durante su carrera en la FACH, fue piloto de aviones de combate, de diversos aviones jet, instructor de vuelo de pilotos de guerra e integrante de la Escuadrilla de Alta Acrobacia “Halcones”, primero como piloto entre los años 2002 y 2005 y, luego, como líder entre los años 2013 y 2014.

¿Cómo nos puedes explicar la disciplina que practicas?
Red Bull Air Race reúne a pilotos de todo el mundo en un campeonato mundial que, en la actualidad, cuenta con dos categorías: la primera denominada “Master Class” y la segunda es la “Challenger Class”. Básicamente, debemos sortear un circuito de carrera con obstáculos en el menor tiempo posible. El vencedor es quien logra recorrer el circuito completo lo más rápido posible y sin penalizaciones.

¿En qué momento decidiste dedicarte por completo a esto?
A contar de este año tomé la decisión de retirarme de la FACH, dado que era incompatible mi trabajo diario con la vida como piloto de carreras, así que es una apuesta personal el continuar en este circuito y avanzar posiciones dentro del campeonato. En este momento estoy en la categoría inferior y espero pasar a la categoría superior a fines de este año; todo esto, obviamente, gracias al apoyo incondicional de mi esposa. Ella ha sido fundamental porque puedo dedicarme a esta competencia que requiere de mucha preparación y mucho tiempo fuera de casa, viajando entre carreras y entrenamientos.

¿Qué reacción tuvo tu entorno de familia y amigos cuando decidiste dejar tu trabajo formal para dedicarte al deporte?
La verdad es que todo ha sido muy positivo. Cuando me aceptaron en este campeonato estaban todos felices. Creo que una de las más contentas era mi señora, porque fue testigo directo de todo el proceso. Además, recibí pura energía positiva de mis amigos y personas que no conozco personalmente, pero que me siguen a través de mi página de Facebook (Cristian Bolton Aerobatics) o twitter (@jet_cbolton), donde siempre encuentro lindos comentarios de apoyo.

¿Ha sido una sorpresa este nuevo escenario?
Ha sido fantástico y no puedo más que sentir que soy un hombre con suerte, dado que es increíblemente gratificante recibir tantas muestras de buena onda por mi participación en este campeonato. Además, es una gran responsabilidad, pues me empuja a dar mi máximo en cada vuelo de carreras a fin de no defraudarlos y, por supuesto, de llevar mi bandera a lo más alto de la aviación mundial.

AMIGO DEL AIRE

¿De dónde viene tu amor por volar?
Mi gusto por los aviones y el vuelo lo heredé de mi padre. Él también fue piloto FACH y por eso, desde que nací, estuve cerca de los aviones. Mis primeros recuerdos están relacionados con bases aéreas, aviones y pilotos, ya sea acompañando a mi padre a su trabajo, como también volando. Una vez que ya pude experimentar la sensación de libertad que te da el vuelo, fue imposible separarme de esto y se ha convertido en la pasión de mi vida. Ya más grande, descubrí que se puede hacer todo tipo de maniobras en el aire y me encantó.

¿Todos los vuelos son tan adrenalínicos?
Hay quienes prefieren vuelos de otro estilo. Yo realmente disfruto la adrenalina del vuelo acrobático y, ahora, del vuelo de carreras, donde debes conseguir una armonía entre tu cuerpo y tu mente y así lograr el máximo rendimiento de tu vuelo, dosificando toda esa energía que fluye al volar sobre los cuatrocientos kilómetros por hora y a no más de dieciocho metros del suelo. Es algo indescriptible, que provoca una suerte de euforia, pero que al mismo tiempo me mantiene centrado en mis límites y es así como puedo disfrutar de todo esto sin que sea algo peligroso.

¿Cómo es el entrenamiento de un acróbata aéreo?
Necesitas volar mucho, estar físicamente apto, por supuesto, tener una condición acorde a las exigencias del nivel de vuelo acrobático que vas a realizar y, en este caso, al de vuelo de carreras. El primer objetivo y el más importante, es que tu vuelo sea seguro. Una vez que ese punto queda cubierto, puedes dedicarte a afinar tu vuelo, la calidad de tus maniobras en técnica, precisión y armonía, a fin de que en caso de competir en campeonatos de acrobacia puedas lograr buenos puntajes por parte de los jueces.

¿Es desgastante?
Se necesitan muchas horas de práctica, porque tu tiempo de vuelo te permite mantener tus sentidos y cuerpo en general adaptado a las exigencia físicas de este tipo de vuelo, de tal forma que no te afecte el alto nivel de G´s o Fuerza G. Finalmente, nuestros aviones son nuestras “oficinas”, nuestro ambiente natural y, como en todos los trabajos, los detalles son fundamentales.

Evidentemente este deporte requiere de alta inversión, ¿existe espacio en el país donde puedan prepararse nuevos exponentes de esta disciplina?
Como todo deporte de motor, es muy caro y si consideramos los costos de los aviones, la inversión se triplica. Sin embargo, nuestro país tiene una característica especial, pues el mundo civil mantiene grandes lazos con la aviación y existe la conciencia de lo importante que es para nuestro país. Eso posibilita que este deporte se difunda y no me cabe duda de que, en el futuro, se sumarán más pilotos compitiendo y quizás podamos ser país anfitrión del campeonato y mostrar al mundo lo lindo que es Chile.

¿Y el financiamiento?
Seguimos buscando apoyo. Es una tarea muy difícil buscar auspicios que me permitan entrenar y mantener mi nivel de competencia. Ojalá tomemos conciencia que no todo puede ser fútbol, con todo el respeto que me merecen los futbolistas, pero los deportistas de otras disciplinas somos los que sacamos la cara por este país en competencias, somos los que hemos logrado campeonatos mundiales, copas, medallas de oro y tantos otros logros, pero a punta de corazón y fuerza propia. Ojalá que esto cambie en el futuro.

¿Cuáles son tus sueños y proyectos?
Mi enfoque, por ahora, es seguir en el pódium de las carreras y clasificar para la final de este año. El segundo paso es lograr pasar a la categoría superior el próximo año y estar dentro de los catorce mejores pilotos del mundo. Ya tenemos definido un plan de desarrollo que estamos seguros nos llevará a alcanzar grandes resultados y así estar en la parte superior de la clasificación general y, por qué no, ser campeón mundial.

¿Qué sientes cuando cumples una carrera?
Es algo único cuando se cierra la carlinga del avión. Es una sensación de libertad indescriptible. Quizás es difícil de entender, pero debo lograr un nivel de comunicación con mi avión, ya que durante unos minutos nos convertimos en un binomio único. Logro sentir cómo está mi avión y cómo responde a lo que estoy pidiendo que haga. Mientras estoy en una carrera, no existe una emoción que grafique la concentración, la felicidad, la sensación de suavidad que surgen durante el vuelo, todo mezclado. En un par de minutos puedo lograr un punto perfecto de armonía entre mis sentidos, mi cuerpo y mi avión.

¿Y qué pasa cuando termina la carrera?
Independiente del lugar debo decir que toda esta experiencia es única. Siento una mezcla de satisfacción, orgullo y agradecimiento, pues hago algo único que solo veintiún pilotos en el mundo pueden hacer. Además, aterrizar y ver la cara de felicidad de mi linda esposa y la sonrisa de mi hijo, son impagables. Esos momentos son los más hermosos en mi vida. Con todo lo descrito creo que no cabe duda que esto para mí no es solo un deporte. Esto es mi pasión y mi concepto de libertad.

 

Logro sentir cómo está mi avión y cómo responde a lo que estoy pidiendo que haga. Mientras estoy en una carrera, no existe una emoción que grafique la concentración, la felicidad, la sensación de suavidad que surgen durante el vuelo, todo mezclado”.

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