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EDICIÓN | Septiembre 2015

Familiar y folclórico

Recorriendo Lagunillas

En el mes de la patria, visitamos el pueblo de Lagunillas, comuna de Casablanca, un sector donde abundan los panoramas familiares, las tradiciones rurales, la comida chilena, los paisajes l lenos de verdor y el buen vino.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G. Agradecimientos a Asociación de Empresarios Vitivinícolas del Valle de Casablanca.

Lagunillas

Comenzamos este Recorriendo bien temprano camino a Lagunillas, un pequeño y pintoresco pueblo ubicado a medio camino entre Casablanca (a dieciocho kilómetros) y San Antonio (a treinta y dos kilómetros), específicamente pasando la Ruta F-90, donde se puede encontrar en la carretera una gran variedad de restaurantes, vinos, quesos, panes amasados, verduras y flores.

Si bien muchos turistas no se detienen cuando llegan, muchos no saben que durante Semana Santa y fines de septiembre se realiza la tradicional fiesta de la Virgen de la Merced, patrona del pueblo, que el año pasado congregó a alrededor de cuatro mil fieles. Esta celebración religiosa tiene su origen en el siglo XIX en Barcelona, España, y volvió a ser rescatada hace cinco años por los vecinos del sector.

Julio Gutiérrez, presidente de la Junta de Vecinos y jefe de la Red Patrimonial, nos contó acerca de esta iniciativa. “Hicimos un trabajo de rescate histórico y de hacer más participativa a la comuna, porque Lagunillas era un pueblo que estaba medio olvidado. Tenemos mucha historia que contar, pero no se le había tomado el valor necesario, así empezamos con amistades y vecinos a potenciar las fiestas, sobre todo religiosas, y a través de ellas generar cultura”.

Es así que realizan una ceremonia de paseo con la virgen en andas desde su iglesia, acompañada de huasos a caballo, bailes chinos, esquinazos y harta cueca, que dura alrededor de tres horas. Luego se realiza una fiesta costumbrista en el Estadio de Lagunillas con carrera de galgos, gastronomía local y criolla; y actividades culturales, que este año será el domingo 27 de septiembre.

“Nuestra iglesia partió como una capilla, que pertenecía a Lo Abarca, y alrededor de 1909 comenzó su construcción, que demoró unos cuarenta años. Hoy es el ícono del pueblo y al interior están enterrados dos monseñores. Uno de ellos fue el creador de esta obra y cuyo nombre se le dio a la calle principal: AvenidaRojas Montt.  También se construyó un cementerio, que ya tiene más de cien años”.

Según nos relata, Lagunillas es uno de los pueblos más antiguos, colonizados por los españoles, que hasta hoy mantiene su arquitectura original. Hoy viven alrededor de mil personas y el ochenta por ciento de ellos se dedica a la agricultura. En la avenida principal se encuentra la plaza cívica, la primera escuela (creada en 1900) y el Club Deportivo Lagunillas, la primera asociación rural de Chile de fútbol amateur, que data de 1960, que actualmente reúne a una gran cantidad de adeptos.

La documentación histórica cuenta, además, que por esta zona cruzaba uno de los brazos del famoso Camino del Inca, que conducía desde el valle de Quillota hasta la ciudad de Santiago, pasando por los lavaderos de oro de Marga Marga (para luego llamarse Camino de la Carreta); e incluso que huyó por aquí Casimiro Marcó del Pont. Asimismo, se pueden encontrar restos arqueológicos de las piedras tacitas que datan del neolítico americano.

Otro de sus atractivos es la Casa Museo que “nació para mostrar la riqueza patrimonial, oficios y valor histórico de las familias de la zona. Este es un espacio abierto a la comunidad, realizamos eventos, bailes de cueca y talleres para niños de violín, arcilla, cuento y poesía”. En él se puede encontrar un mural de fotografías de antaño, vestimentas típicas, artefactos de la actividad agrícola, etc., y el almacén Tomás González (en honor a su creador) que para las fiestas vende productos de la zona. “Seguiremos potenciando este espacio, para que sea cada vez más turístico, con un muestrario de gallinas y aves (colloncas, gallitos de la pasión, gansos, etc.) y retomar nuestros talleres de agricultura para que los niños aprendan el valor de la tierra, cultivando en sus propias casas”.

Restaurante

PURO CABALLO

Nuestra próxima parada es Puro Caballo, ubicado en el corazón de Lagunillas, donde el aire fresco y el campo nos invitan a disfrutar de nuestras raíces, la gastronomía local, el folclore, la artesanía, los personajes típicos, como el huaso, el rodeo y conocer la historia del caballo chileno en medio de un hotel de equinos pura sangre.

Este restaurante y centro de eventos se encuentra en el Fundo La Vega, perteneciente a la familia Moya, que alberga más de ochenta años de tradición en la crianza de caballos chilenos. Hace trece años abrió sus puertas para el turismo rural y los panoramas familiares. Aquí nos recibe para almorzar Bernardita López, administradora, quien además realiza el famoso show ecuestre con jinetes profesionales en la media luna, donde huasos y animales efectúan diferentes pruebas (movimiento de riendas, barriletes, destrezas, cueca, rodeo, etc.).

“Hace más de un año renovamos nuestro restaurante, especializándonos en eventos empresariales, cruceros, matrimonios y panoramas de fin de semana. Nuestra carta está enfocada en la comida típica chilena, abundante, pero con un toque gourmet. Por ejemplo, tenemos costillar al horno con porotos granados; cortes a la parrilla como entraña o entrecot, cordero al palo, humita en olla y un buen pastel de choclo”, nos cuenta Bernardita.

La decoración a la chilena es, sin duda, un gran atractivo, pero lo que más nos sorprendió es que en medio del almuerzo ingresó al restaurante un caballo junto a su jinete, mientras nos cuentan la historia de su origen y apreciamos la belleza de este imponente animal. Comenzamos con una tabla criolla con queso marinado en pesto de albahaca y con ajo; jamón serrano, queso de cabra al merquén, arrollado de huaso y una trilogía de empanaditas de prietas, carne mechada y queso camarón. Luego seguimos con un filete a las brasas con un medallón de polenta con queso ahumado de cabra y un ajillo de ostiones con camarones; salmón con arroz cremoso a base de champiñones, salsa blanca de puerros, ostiones y un perfume de vainilla. Y no suficiente con ello, una parrillada de mariscos, marinado de un día para otro, para terminar con una trilogía de postres chilenos.

“Nos centramos en los sabores de la zona, rescatamos el queso de cabra, porque la gente de Lagunillas lo produce de sus propios animales. También quisimos incorporar el concepto mar y tierra, pues tenemos a media hora el puerto de San Antonio. Mezclamos lo criollo con lo moderno”, señala el chef Cristián Naranjo.

Después de tan abundante almuerzo, nos dirigimos a las pesebreras para realizar un paseo a caballo por el campo (los niños pueden hacer paseos en poni). En este lugar se encuentran veintiséis equinos en el hotel, donde los alimentan, mantienen y son visitados por el veterinario una vez al mes. Además aquí trabajan con caballos corraleros, parte de las actividades y clases de rodeo que son furor en el verano.

Los panoramas abundan en Puro Caballo y para las Fiestas Patrias no es la excepción. “El 18, 19 y 20 de septiembre vamos a tener muchas actividades. Desde un recibimiento con el huaso Clemente, que te entretiene con payas y harto humor. Un grupo folclórico y juegos típicos en la media luna como carrera en saco, tirar al cuerda, el caballito de bronce, pillar el chancho, carrera de perros galgo y a caballo. Además, vamos a regalar volantines y trompos para los niños, para que se reencanten con esta tradición”, comenta Bernardita.

Viña Matetic

ORGÁNICA Y BIODINÁMICA

En nuestro segundo día de recorrido, llegamos a la majestuosa Viña Matetic, gracias a la Asociación de Empresarios Vitivinícolas del Valle de Casablanca. Aquí nos recibe en su bodega la sommelier Joseline Plaza, para realizar el tour EQ. “Este viñedo se encuentra en el Valle del Rosario, perteneciente a la familia Matetic, inmigrantes yugoslavos croatas que llegaron hace bastante tiempo a Chile. En un principio compraron este campo con fines agrícolas ganaderos, pero vieron el potencial que tenía el lugar y decidieron asesorarse por expertos del vino para comenzar a plantar, por primera vez, en 1999, Syrah en una zona de clima frío, convirtiéndose en un proyecto pionero”, nos cuenta.

Hoy Matetic Vineyards está en San Antonio, con la mayor concentración de uvas, pero también en Santo Tomás y Valle Hermoso de Casablanca, exportando a más de treinta países y con reconocimiento mundial. “A los cinco años de producción, el Syrah fue premiado como uno de los cien mejores del mundo por Wine Spectator, pero lo más importante es que esta viña se pensó como orgánica y biodinámica. Se comenzó con una pequeña producción de 26 hectáreas y hoy hay 169, de las cuales tenemos los vinos EQ (Syrah, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Sauvignon Blanc Coastal, Pinot Noir) y Corralillo (Chardonnay, Winemaker’s Blend, Syrah, Gewurztraminer, Pinot Noir, Sauvignon Blanc, Riesling, Cabernet Sauvignon)”.

Este concepto amigable con el medio ambiente se genera gracias a la gran cantidad de ovejas, alpacas, gallinas y gansos que se encuentran en el fundo y controlan, naturalmente, los insectos, pastos y malezas, para luego utilizar el estiércol como fertilizante. “La biodinámica es una filosofía, que significa vida y energía, que nació para eliminar los elementos tóxicos nuestro cuerpo. Gracias a ello se trabaja con un calendario lunar que te muestra cómo se debe ir trabajando o qué meses son mejores para podar o cortar la uva. El campo tiene que ser visto como una actividad viva y ser capaz de ir reemplazando lo que le quitamos a la tierra, por eso plantamos legumbres y preparamos compost con manzanilla, ortiga, dientes de león, cuarzo, entre otros nutrientes.” agrega Joseline.

La bodega, arquitectónicamente muy atractiva, fue diseñada por Laurence Odfjell y se encuentra completamente bajo tierra para controlar temperaturas. Asimismo, gracias a un sistema por gravedad para que caigan las uvas, los turistas pueden vivenciar la producción. En su interior contiene una selección de barricas francesas, en segunda fermentación, y ocho ánforas ovoides de concreto, que desde el 2010 han estado trabajando en vinos blancos, que están en suspensión, con muy buenos resultados.

Luego de degustar los vinos EQ, continuamos hacia el Restaurante Equilibrio, donde almorzamos junto a Constanza Moya, gerente Comercial de Turismo. Nos recibió el chef Francisco Guzmán, quien nos contó cómo buscan aportar comprando la gran mayoría de los insumos en la zona. Así nos sorprendió con un jugoso tomahawk valdiviano que amenizaba perfecto con el vino Corralillo; en pescado, una lisa de San Antonio acompañada de puré de calabaza y habas; y unas sabrosas codornices. Para finalizar con un rico pie de quesillo con mermelada de campo y una leche asada.

Finalizando esta visita, pasamos a La Casona, un hermoso hotel boutique de solo siete habitaciones. “Esta es una construcción colonial característica del campo chileno, de 1900. Se buscó una decoración clásica, elegante, pero no recargada, tanto en los sectores comunes como en las habitaciones (cada una llamada como una cepa). Sus pasillos, con corredores internos, dan a un jardín central, muy característico de la época. Afuera, en el sector de la piscina, se creó un espacio muy relajante, ideal para disfrutar del viñedo y la naturaleza. La idea es que la gente pueda llegar acá, y hacer excursiones outdoors como caminatas, trekking, circuito en bicicleta y paseos a caballo para conocer los cerros y la panorámica del Fundo del Rosario”, señala Constanza Moya. Una invitación con la que nos despedimos y nos seguimos encantando con el pueblo de Lagunillas.

 

 

Hace más de un año renovamos nuestro restaurante, especializándonos en eventos empresariales, cruceros, matrimonios y panoramas de fin de semana. Nuestra carta está enfocada en la comida típica chilena, abundante, pero con un toque gourmet”, Bernardita López.

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