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EDICIÓN | Septiembre 2015

Chilenidad contemporánea

Natalia Saldías, diseñadora de joyería
Chilenidad contemporánea

Inspirada en el movimiento, el color, lo lúdico y figurativo, Natalia crea hermosas piezas de joyería donde la plata es la protagonista, pero combinada con todo tipo de resinas, esmaltes, fibras naturales, crin de caballo, aguayo, caucho y objetos encontrados. Uno de sus últimos proyectos fue el rescate de oficios populares de Valparaíso, un homenaje a nuestra historia regional y
tradiciones.

Por María Inés Manzo C. fotografía Teresa Lamas G.

Anillos, pendientes, aros, collares, colgantes, pulseras y broches son parte de las coloridas piezas de la diseñadora gráfica de la Universidad de Valparaíso, Natalia Saldías Donoso, quien hace trece años se dedica por completo al diseño de joyería. Desde pequeña empezó a incursionar con la ornamentación y siempre quiso especializare en este oficio de manera profesional. Fue así que decidió hacer un cambio de vida, junto a su marido, y lo acompañó a Valencia; mientras él hacia un doctorado ella entró a estudiar en una escuela de diseño y arte (Escola d’ Art i Superior de Disseny).

“En España, la joyería es una carrera reconocida. Durante tres años participé en muchos workshops de distintos joyeros de todas partes del mundo. Aproveché de ir a encuentros, tomar talleres y me fui nutriendo de varias manos; también participé en exposiciones y concursos. Al regresar a Chile, el 2009, decidí armar mi propio taller, hacer clases y seguir haciendo piezas. Desde entonces no he parado, soy parte de JoyaBrava (la primera asociación gremial de joyería contemporánea chilena), con quienes generamos proyectos, exposiciones, traemos artistas internacionales y llevamos nuestro trabajo al extranjero”, nos cuenta.

¿Cómo defines tu estilo?
Mi joyería es contemporánea y figurativa. Me gusta mucho el uso del color; si uno puede encontrar esa vida en las piezas se lucen mucho más. Hay joyas que son lúdicas, que tienen movimiento, un delante y un detrás.

¿Cuáles son los materiales que más usas?
Lo que más me gusta trabajar es la plata, por su color, es muy dúctil, maleable y lo combino con diferentes materiales como cobre, cobre patinado (de color verdoso), resina, esmalte, fibras naturales, aguayo, caucho, objetos encontrados, crin de caballo, piedras, acrílicos, cueros, fieltros, madera, cera, etc.

¿Cuánto te demoras en hacer una pieza?
Armar una colección es lo que más tiempo tarda. El diseño primero es en papel, para acordarme bien de los detalles que quiero, pero puede ir cambiando sobre la marcha. Cuando ya lo defino, hago la primera pieza base. Me puedo demorar de tres a cinco días. Si es un anillo puede ser un poco más que unos aros, por ejemplo. Todo depende de los materiales.

OFICIOS POPULARES

El 2013, Natalia se ganó un FONDART y pudo generar el proyecto Creación y rescate de oficios populares de Valparaíso a través de la joyería contemporánea. Exposición itinerante por la V región, Chile. Gracias al cual, junto al apoyo de los diseñadores Pablo Venegas y Allan Browne, presentó once piezas en distintos colegios, universidades y galerías. El último de ellos en el Museo Nacional de la Cerámica y las Artes Suntuarias. Valencia, España (2014).

¿Cómo nace el proyecto de Valparaíso?
Cuando era chica, mi papá tenía en casa una colección de personajes populares que ya no existen, eran unas mini esculturas de madera de distintos oficios. A mí siempre me llamaron mucho la atención y cuando se me ocurrió la idea de este proyecto volvieron a mi mente. Hay algunos que aún se pueden ver en las calles de Valparaíso y otros que desaparecieron, como el fotógrafo de caja, el volantinero, el organillero, el chinchinero, el motemei, el lustrabotas, el heladero, el sereno, el diarero o el fileteador de pescado.

¿Siempre trabajaste la figura humana?
Sí, me encanta, también hago muchos personajes. He hecho colecciones de deportistas, gimnastas, etc.

Este es un proyecto único…
Hasta el momento, nunca se había realizado a través de la joyería, pero no solo le dimos valor a las piezas, sino a los personajes representados a través de su historia, porque el patrimonio de un lugar lo construye su gente.

¿Cómo se fue difundiendo?
La idea del proyecto fue orientarse a los colegios y las universidades, me interesaba que las nuevas generaciones, que no conocen estos personajes, se encantaran con ellos. Ofrecimos muchas charlas y nos dimos cuenta del gran interés que había, especialmente de los niños, tanto en la joyería como en estos oficios de antaño.

¿Vas a seguir promocionando este proyecto?
Sí, en septiembre me pidieron exponer esta colección en la semana de la chilenidad en un colegio de Bosques de Montemar. La idea es que siga dando vueltas no solo acá, sino que en el extranjero, tal como lo hice en el Melting Point València el año pasado.

¿Cuál es tu pieza favorita?
La que más me gusta es el collar del organillero, porque tiene sonido. Cuando uno se va moviendo los tambores se asemejan al ruido original. También me gustan las piezas con remolino, porque con el viento giran.

¿Tienes pensado otro tipo colección?
Sí, estoy preparando un proyecto relacionado con Neruda, pero no quiero adelantar mucho más para que funcione.

JOYA BRAVA

“A través de JoyaBrava me he presentado varias veces en Manos Maestras y, a fines de agosto, estuvimos en la Feria ART en el GAM de Santiago. Este último trabajo fueron piezas inspiradas en el Barroco. Nuestra propuesta es difundir la joyería chilena contemporánea, pero no se venden las piezas, pues es una asociación sin fines de lucro”, señala Natalia.

¿Cómo es el trabajo de la agrupación?
Somos veintiocho participantes, la mayoría es de Santiago y dos de Viña. Para cada proyecto sacamos una pieza que será parte de una colección grupal. Igual cada joyero puede crear una colección más comercial inspirada en ello, pero no igual.

¿En que están ahora?
Hice una pieza para una exposición que se llama Quiltro, inspirada en los quiltros chilenos, pero tanto en los perros como en la chilenidad misma. Es un brazalete de cobre que tiene dos pequeños perritos en movimiento. Me inspiré en los caminos que recorren en la calle, donde van y vienen sin rumbo. La idea de esta pieza, junto a las que crearon mis compañeros, es que se va a exponer en Barcelona, durante octubre.

También haces clases…
Sí, me muevo entre mi taller y mis dos hijos. Tengo un máximo de cuatro alumnos por clase, porque la idea es que sea algo súper personalizado. Este es un oficio muy minucioso, donde debo estas asesorándolos a cada momento. Enseño desde las técnicas más básicas a las más específicas. La idea es que cada alumno haga un proyecto libre. Me interesa que hagan las piezas que quieran, que sean propias. La mayoría llega sin saber nada y se sorprenden de todo el potencial que pueden llegar a tener. Me pueden contactar en mi web www.nataliasaldias.com

 

La idea del proyecto fue orientarse a los colegios y las universidades, me interesaba que las nuevas generaciones, que no conocen estos personajes, se encantaran con ellos. Hicimos muchas charlas y nos dimos cuenta del gran interés que había, especialmente de los niños, tanto en la joyería como en estos oficios de antaño”.

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