“ Si vamos a escuchar a los mismos, no es la idea”, opinaba Aldo Asenjo, el Macha, líder de Chico Trujillo y Lafloripondio, cuando la ley del veinte por ciento de música chilena en el dial aún se debatía. Desde su promulgación en abril hasta julio pasado, la norma se cumple. Según datos publicados por La Tercera, las radios chilenas programaron en promedio, durante ese periodo, un 20,91% de música nacional. Pero las cifras más detalladas demuestran, por ahora, que las aprehensiones del Macha eran ciertas. Lógicamente, los que más suenan son artistas reconocidos y de larga data como Los Prisioneros, Los Tres, La Ley y Los Bunkers, entre otros. La gran excepción son Los Vásquez, el dúo que practica una combinación de pop y cebolla, liderando como los más programados. Son un fenómeno: oriundos de Coyhaique, tienen apenas dos discos, se niegan al festival de Viña, y solo en diciembre ofrecerán, por primera vez, un gran concierto en el Movistar Arena, porque conquistar la capital no les quita el sueño.
Los datos también dejan en evidencia que la ley aún no se aplica del todo. Menos de la mitad de las emisoras chequeadas cumple con esta quinta parte de programación musical chilena como mínimo, y también cuesta que ingresen nuevos nombres a las parrillas, aun cuando de ese veinte por ciento obligatorio, un cuarto debe reservarse para músicos emergentes. La ley recién camina y la fiscalización deberá hacer lo suyo, mientras los creadores musicales e intérpretes deben estar a la altura para sacar el mejor provecho de una norma que les asegura un espacio. No es un beneficio cualquiera. A los artistas de otras expresiones no se les garantiza por ley que tendrán lugar para exhibir sus obras. Una gran conquista de los músicos, también una gran responsabilidad.