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EDICIÓN | Agosto 2015

Abrir horizontes

Pilar Rodríguez, educadora.
Abrir horizontes

Una generación proactiva, capaz de encontrar soluciones a sus problemas, con tolerancia a la frustración y altas dosis de creatividad, son parte de las propuestas del método educativo HighScope, creado en Estados Unidos en la década de los sesenta y que hoy está presente en el norte del país, en el Jardín Infantil Juku.

Por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Un niño que vivió un enfoque HighScope cambia su forma de pensamiento y la seguridad en sí mismo para siempre, aprende a confiar en sus capacidades y a trabajar en equipo, piezas clave para desenvolverse en la actualidad. Adquiere auto conocimiento y acepta los desafíos sin frustrarse. Esas son las ventajas de este enfoque educativo HighScope, que en Antofagasta es aplicado, exitosamente, en el Jardín Infantil Juku.

El mayor anhelo de Pilar Rodríguez, educadora y dueña de este establecimiento, es hacer que la educación preescolar sea más respetuosa y desafiante con los niños. A sus treinta y dos años, es casada y tiene tres niños, uno de seis años, uno de tres y uno de tres meses. Su experiencia profesional es amplia e incluye trabajo en aula, en coordinaciones de colegio, en direcciones, en docencia universitaria y en investigación educativa. De profesión Educadora de Párvulos de la PUC, es especialista en neurociencias y experiencias educativas tempranas, magíster en Educación y actualmente está terminando un doctorado en Educación en la Universidad de Alcalá de España.

¿Qué es el HighScope?
Es un enfoque que respeta y valora que el educador y el niño compartan el control de las actividades. Se basa en el aprendizaje activo, donde los niños viven experiencias concretas, experimentan, se cuestionan, indagan. El papel del adulto en este currículum no es impositivo, sino el de un guía que apoya ideas y propuestas que nacen desde el interés de los niños. Es un currículum que potencia el aprendizaje activo y participativo, donde los niños reflexionan y construyen conocimiento significativo y con gran sentido para ellos. Triangula tres elementos básicos que dan contexto a todas sus actividades; estos son los niños, la familia y la sociedad, ya que los niños y educadores indagan en los temas que generan interés en los niños, invitan a las familias a ser parte del proceso y lo hacen respetando y valorando la sociedad en la que se encuentran.

¿Nos cuesta mucho permitir que nuestros niños y niñas sigan sus gustos y tomen sus decisiones?
Nos cuesta, porque de alguna forma “fuimos entrenados así”, preguntando poco, indagando poco, y esos modelos nos pasan la cuenta al llegar a adultos. Por lo general, tratamos de dar en el gusto al otro y nos atemoriza el justificar nuestros gustos cuando son distintos a los demás. Los adultos no quieren permitir que sus niños y niñas tomen decisiones o sigan sus gustos por temor a perder el control. Que los niños tengan libertad no significa que crezcan de manera irrespetuosa, sino que aprendan a vivir dentro de espacios delimitados donde puedan tomar decisiones y validar sus gustos. Vivimos en una sociedad muy estereotipada, donde los padres, cuando van a buscar al jardín o al colegio a sus hijos, preguntan “¿cómo se portó?”, en vez de valorar “¿hiciste una buena pregunta hoy?”, “¿hiciste algo que te haya gustado?”. Las personas, muchas veces, se enorgullecen de tener niños obedientes, cuando, en realidad, deberíamos incentivar que sean activos e indagadores.

En términos prácticos, ¿nos puedes dar un ejemplo de alguna sesión de educación HighScope?
En HighScope, el educador propone un objetivo y los materiales, pero son los niños, con sus ideas, los que van dando forma a la actividad.

Se hacen muchas preguntas abiertas, existe mucha reflexión de parte de los niños, quienes van proponiendo distintas formas y maneras de llevar a cabo la actividad propuesta. En el HighScope no es el adulto el que dice qué haremos, cómo lo haremos y de qué forma terminaremos. Un ejemplo concreto es plantear una actividad de “patrones”, donde se les entrega plasticina, palotes de madera y papel lustre, y como resultado habrá niños que harán patrones haciendo pelotitas de colores, otros habrán utilizado los tres materiales, otro niño habrá picado papel y habrá ordenado por color, otro podría haber realizado patrones por tamaño con el uso de los palotes de madera. El objetivo final es el mismo, pero la forma en cómo se lleva a cabo, respeta y responde al proyecto de cada niño.

EDUCADOR

El educador, en HighScope, es un compañero de aventuras. Según nos explica Pilar: “tiene que ser quien despierta la curiosidad del niño y lo estimula a investigar, lo anima a proponer problemas y lo acompaña, pero no le dicta las soluciones, deja que el niño o niña lo intente. Son facilitadores que permiten que los niños exploren y se muevan, no limita la experimentación ni los apura a que respondan lo que él respondería. El educador debe ser un observador activo, respetuoso, un mediador. Debe escuchar a sus niños y niñas, y alentarlos a pensar o a reflexionar. Los adultos y los niños establecen relaciones de colaboración, son compañeros durante todo el proceso”.

¿Cuesta formar la proactividad que promueve el HighScope?
La proactividad en los niños es innata, ellos siempre se muestran ansiosos de jugar y hacer cosas, de experimentar y aprender. Generar proactividad de las educadoras en Chile, en ocasiones es complejo porque este es un paradigma educativo totalmente distinto, donde el adulto no es el importante.

Deben empoderarse de este enfoque. En cuanto a la proactividad en las familias, hay que movilizarlas, cuando se hacen conscientes de la importancia de su rol en el proceso educativo, son realmente comprometidos.

¿Se puede aplicar este modelo en la educación pública?
Nació en la educación pública y sus resultados fueron impresionantes. Si se aplicara en jardines infantiles o escuelas públicas sería beneficioso para los niños y niñas de estos contextos, para sus familias y para los educadores. Lo he vivenciado en Chile y en Canadá, en instituciones públicas y en estratos sociales deprivados, y es realmente fantástico ver cómo los niños aprenden, cómo reflexionan, ver la motivación con que asisten al jardín o a la escuela y ver cómo cambia en los educadores la forma en que plantean el proceso educativo, absolutamente contrario a lo memorístico que hoy vemos en la educación preescolar tradicional.

Todos parecen concordar en que la educación es fundamental para cualquier sociedad, ¿por qué crees que es tan difícil ponerse de acuerdo sobre cuál es el mejor modelo?
No todos los modelos o currículos acomodan a todos. Parece haber conciencia en que la educación preescolar es una etapa fundamental, que es necesario potenciarla, pero las formas en que se está llevando a cabo, en general, está equivocada. Pareciera que los niños son entrenados a responder sin sentido, que deben seguir órdenes y que deben moverse poco. Ante esto, el modelo da igual, lo importante es que los niños y niñas tengan acceso al juego, a despertar sus sentidos, su curiosidad, su capacidad reflexiva. Si un modelo respeta eso y es coherente con sus planteamientos, creo que está bien, ya sea HighScope, Integral, Montessori, Waldorf, etc.

¿Cómo deben interactuar colegios y familias por el bien de los niños?
Son ambos responsables del proceso educativo. La familia no puede delegar toda la responsabilidad y la escuela no puede desarrollar una relación instrumental con los padres, donde se les llame sólo cuando los necesiten o cuando hay problemas. Si la relación es alineada y comprometida, donde se conozcan las expectativas de uno y los objetivos del otro, los únicos beneficiados serán los niños y niñas.

La educación no puede darse a puertas cerradas. La escuela debe involucrar a los padres en un rol activo, valorarlos y validarlos, para que así la familia se involucre de forma real, valorando y validando el rol del educador. Deben interactuar en una relación de confianza y colaboración.

¿Qué consejo podrías dar a las familias jóvenes en la crianza de sus niños?
El único consejo que puedo darles es que se conecten con sus niños, que entiendan sus necesidades, sus intereses y que empaticen con ellos, que no les pidan ser o hacer lo que ellos no harían; muchas veces les pedimos compartir cuando nosotros no compartimos nuestras cosas con los demás, o les pedimos que nos escuchen cuando nosotros no los escuchamos de forma atenta si ellos nos están explicando algo. Que comprendan que los niños y niñas aprenden a través del juego y que necesitan de adultos estables al lado, que les enseñen a crecer en equilibrio.

 

El mejor consejo es que los padres se conecten con sus niños, que entiendan sus necesidades, sus intereses y que empaticen con ellos, que no les pidan ser o hacer lo que ellos no harían. Muchas veces les pedimos compartir cuando nosotros no compartimos nuestras cosas con los demás, o les pedimos que nos escuchen cuando nosotros no los escuchamos de forma atenta si ellos nos están explicando algo”.

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