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Entrevistas

EDICIÓN | Agosto 2015

Multimujer

Blanca Lewin, actriz
Multimujer

No para. Cine, teatro, radio y televisión. La agenda de esta actriz está siempre a full y disfruta las distintas áreas donde ha desarrollado su carrera. A punto de vestirse de gala para asistir a la entrega de los Oscar de Iberoamérica, opina sobre la necesidad de renovación en la televisión actual y se muestra orgullosa de sus cuarenta años: “la juventud está totalmente sobrevalorada”.

Por María Jesús Sáinz N. / fotografías Andrea Barceló A. / Maquillaje Paulina Biehl/ Agradecimientos a Peluquería Francesa, Boulevard Lavaud.

Blanca llega puntual al Boulevard Lavaud, en pleno Barrio Yungay, para hacer esta sesión de fotos. Habla bajito para cuidar su voz que luce cansada en estos días. Y es que está —como ella misma dice— “en un montón de cosas” y siente que este mes de julio el año se le vino encima, con una cantidad de actividades a un ritmo que, según confiesa, “no llevaba, probablemente, desde antes de ser mamá”.

Así y todo, entre las grabaciones de la teleserie Matriarcas de TVN, sus programas de radio y sus proyectos cinematográficos y teatrales, se da tiempo para pedir un té, tomarse fotografías y contarnos sobre una glamorosa invitación que la llevará a España en los próximos días.

Lo que le espera son una serie de ensayos, fiestas y festivales de música en la Costa del Sol, que coronará con la gala de entrega de los premios Platino, la gran fiesta del cine de los países latinoamericanos, España y Portugal. Ya el año pasado fue invitada a la premiación, así que los conoce bien, aunque se queja de lo poco presentes que están en los medios locales.

“Chile fue el país que más premios ganó esa noche, entre ellos el de mejor actriz para Paulina García por Gloria, y yo no vi a nadie de nuestro país mostrar interés alguno en ese momento. Una pena y una vergüenza. Imagínate que en Argentina transmitían la Alfombra Roja en directo”.

Por eso está empecinada en invitar a todos a seguir esta fiesta, a la que fue invitada para entregar un premio. Ya tiene preparado el vestido de Cata Musalem —que ya la vistió, el 2006, para los Goya, cuando estuvo nominada por En la Cama— para la ceremonia y varios looks de Carolina Herrera para el resto de las actividades.

MALA MADRE

Tiene una trayectoria radial casi tan larga y fructífera como la de la actuación. Actualmente, en Play FM, es responsable de los programas Extended Play y Menú Play. A fin de mes vuelve con la obra de teatro Le Prenom que ya estuvo en cartelera en el Mori del Parque Arauco y se prepara para el Festival de Cine de Valdivia donde se mostrará por primera vez en Chile su trabajo en el proyecto Chile Factory, donde filmó uno de los cuatro cortometrajes que inauguraron la última Quincena de Realizadores en Cannes. Viene, además, de terminar la filmación de la película Vida de familia.

Y no para. Terminando las grabaciones de la teleserie Matriarcas se embarcará en el rodaje de Los perros, el segundo largometraje de ficción de Marcela Said. “Este es el proyecto que más entusiasmada me tiene por el momento, el que más me tiene mirando hacia delante. Es un proyecto interesantísimo y de alta complejidad para mí en términos de la interpretación, lo que significa un desafío enorme”.

Con razón estás tan cansada…
He tratado de ir despejando algunas cosas porque, aunque todo lo que me está pasando es demasiado bueno, el exceso sólo lleva al estrés. Y es una lata pasarlo mal y estresarse cuando uno está en puras cosas lindas.

¿Matriarcas es una de ellas? ¿Estás disfrutando el personaje?
Yo creo que lo más entretenido de hacer este personaje es el trabajo de comedia. Chantal es una mujer que se dedica a pasarlo bien de una manera, quizás, equivocada, pasando a llevar al resto. Pero eso es lo divertido de la ficción, que te permite jugar a hacer algo incorrecto, a reírte con eso sin que tenga reales consecuencias en nadie. Con este personaje no me he aburrido ni un segundo, está siempre aprovechando la información que pueda proporcionarle cualquiera, está alerta ante todo y eso también me obliga a mí a estarlo, a no bajar la guardia y saber mantener la “chispeza”.

Estás haciendo el papel de mamá, igual hay un salto generacional en tus personajes…
¡Pero si tengo cuarenta años! Si eres actriz de televisión y ya tienes treinta, de un día para otro, tienes hijos grandes. Así funciona. Los hombres pueden ser galanes hasta los setenta, las heroínas nunca crecen, van cambiando las actrices que las interpretan.

¿No tienes rollos con eso?
Ninguno. Las teleseries tienen su formato, su ritmo, sus historias y está bien… pero también está el cine, que permite hacer cosas distintas. Además, soy mamá y no tengo por qué renegar de mi estatus ni de mi edad. Puede sonar a lugar común, pero yo creo que la juventud, desde el punto de vista de la belleza, está totalmente sobrevalorada.

¿Y cómo ha sido meterse en el papel de una “mala madre” como tu personaje, que es ambiciosa y hace cosas sin pensar?
Al principio, cuando uno se encuentra en la etapa de creación de un personaje, puede que te topes con cosas que cueste entender. Pero como se trata de una historia totalmente lúdica, la clave está justamente en aquello que mencionas: “hacer las cosas sin pensar”. Hay un montón de situaciones que ponen a este personaje en un lugar de manipulación espantosa. Pero son conductas que, más o menos exacerbadas, uno ha observado en muchas mujeres, madres, ajenas o propias, con distintos matices. Es evidente que casi toda madre quiere ser la mejor para sus hijos, pero de ahí a que realmente lo sea, hay un gran trecho.

La teleserie habla de fertilización asistida y de donaciones anónimas y muchos han señalado que esa temática compleja se traduce en que no tenga la sintonía esperada…
Me provoca curiosidad que en varias entrevistas se me pregunte por lo “adelantado” del tema. Es cierto que la inseminación asistida no se había tratado antes en una teleserie, pero me parece que el tema hace rato que no es algo nuevo. Yo tengo primos concebidos de esa forma que ya son adultos, son miles las parejas que por distintas razones poder tener hijos. Quizás lo novedoso sea que hay alguien que hace una donación para que muchas madres puedan tener hijos. Y la pregunta de qué pasaría si uno tuviese acceso a esa información y pudiera armar un árbol genealógico con todo eso, resulta muy divertida.

LA NUEVA TELEVISIÓN

No tiene contrato con TVN porque prefiere trabajar por proyectos específicos que le permitan manejar su agenda con libertad, pero confiesa que le gustaría seguir en Televisión Nacional, casa que la vio dar sus primeros pasos, en 1997, con la teleserie Oro verde y luego transitar por un sinfín de exitosas producciones.

¿Cómo van en términos de rating y cómo lo viven al interior de TVN?
La verdad, no tengo idea en este momento. Siempre me ha parecido que el rating, tal como funciona desde los noventa y hasta hoy, es un sistema un tanto perverso y poco representativo de las audiencias. Sé que la teleserie, actualmente, marca unas cuatro veces lo que se marcaba en ese mismo horario antes de que empezara. Eso a mí me parece sumamente auspicioso.

¿Es un tema de tiempo?
Es que los procesos son lentos, no se cambia el escenario radicalmente de un día para otro. Cuando a algo le va bien, la gente cree que ocurrió de repente, pero si nos ponemos a analizar, siempre hay un trabajo largo, apuntando en la dirección correcta. Pero igual son apuestas, porque las audiencias son impredecibles.

¿Qué te parece el boom de las teleseries turcas?
Es interesante reflexionar sobre qué es lo que logró cautivar al público, pero sobre todo el contexto general de la programación de los canales donde las emiten. Hablar de “las turcas” como un fenómeno, le daría la razón a los canales que, por competir, compraron producciones turcas y no les fue igual de bien.

¿Hay algo que aprender?
Obviamente habla de un momento en que la televisión chilena necesita una profunda renovación. Sin la ansiedad de tener que cumplir con el rating ni dar números azules de la noche a la mañana. Pero para eso deberíamos tener, al menos, un canal con otro tipo de financiamiento, que no dependiera de los auspiciadores ni del people meter.

¿Hacia dónde crees que debe ir la TV y la ficción en particular?
Está ocurriendo un cambio muy importante que tiene que ver con las diversas plataformas en las que se pueden exhibir contenidos. Hace rato que ya no necesitas tener una tele, o ver tele para poder seguir una serie que te guste, puedes elegir cuándo y dónde verla. Lo que me preocupa es que los canales de televisión abierta aún no se dan cuenta de que esa situación es el presente y no el futuro, y que la forma de entregar contenidos debe renovarse.

Y respecto de los contenidos, Blanca también cree que algunas cosas debieran cambiar. A fines del 2013, fue protagonista involuntaria del comidillo mediático que informaba de su relación con el periodista Daniel Matamala.

¿Después de esa exposición has cambiado en tu relación con los medios?
Toda mi vida tuve cuidado con el manejo de lo privado. Dieciséis años de carrera sin que a nadie le importara mi vida personal daban cuenta de ello antes de ese episodio. Un episodio, por lo demás, totalmente gratuito, en el que se insinuaron un montón de cosas falsas, que para lo único que sirvieron fue para hacer daño. No he cambiado en nada mi relación con los medios. Yo sigo siendo la misma persona.

 

"Si eres actriz de televisión y ya tienes treinta, de un día para otro, tienes hijos grandes. Así funciona. Los hombres pueden ser galanes hasta los setenta, las heroínas nunca crecen, van cambiando las actrices que las interpretan”.

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