De acuerdo con el historiador del arte Juan Manuel Martínez, Las Siete Obras de Misericordia, óleo sobre cobre de autor desconocido, representa las acciones caritativas a través de las cuales se ayuda al prójimo. Según con el evangelio de San Mateo, estas acciones serían: acoger al forastero, dar de beber al sediento, dar de comer al hambriento, enterrar a los muertos, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al que está en la cárcel.
La obra fue plasmada en momentos de la Contrarreforma (siglo XVI), y cuyo mensaje de defensa del catolicismo se sirvió de obras visuales. Este motivo religioso se popularizó a partir de Las Siete Obras de la Misericordia, de Caravaggio, en la iglesia del Monte Pío de la Misericordia. Otras pinturas con el mismo motivo religioso fueron hechas por los pintores flamencos Frans Francken II, Peter Brueghel, el joven, y David Teniers. De ahí que esta pintura haya sido realizada en un contexto en que los motivos religiosos fueron populares para el alhajamiento de edificios religiosos. El soporte en cobre facilitaba un tipo de pintura en miniatura, la que fue utilizada para retratos y pinturas de pequeño formato.
La obra de procedencia flamenca (Bélgica), presenta elementos de la tradición y cultura flamenca, y elementos de la tradición pictórica italiana. Ella también da cuenta del desarrollo de la producción de este tipo de obras, las que desde Amberes eran exportadas a América y Europa. A nuestro continente, ellas llegaban a través de Andalucía (España), cuyos comerciantes las importaban para satisfacer las necesidades suntuarias de la aristocracia, la burguesía y el clero.
En el caso particular de Las Siete Obras de Misericordia, ella fue adquirida por Eusebio Lillo Robles durante su residencia en Europa, entre 1899 y 1901. Donó su colección de ciento veinticuatro pinturas, mediante testamento, al Museo Nacional de Bellas Artes, en 1910, las que fueron recibidas por el museo un año después. En 1929, la pintura, junto con parte de la colección Lillo, se traspasó al naciente Museo de Bellas Artes de Talca y, a partir de 1964, la conserva su sucesor, el Museo O’ Higginiano y de Bellas Artes de Talca.