Con un invierno más largo y la necesidad de calentar nuestras casas, la belleza juega un rol importante. Radiadores, calefactores y chimeneas no son la excepción, porque la idea es que, además de temperar el espacio, aporten a la decoración. Un mirada novedosa a un nuevo aliado del interiorismo.
Por Carolina Vodanovic G. fotografía Andrea Barceló A.
Hace algunos años llegar a una casa en pleno invierno implicaba encontrarse con una estufa de parafina humeante, que emitía un olor pestilente y que muchas veces sumaba un cacharrito de fierro o de greda, en cuyo interior reposaba un poco de agua y una cascarita de limón, naranja o coquitos de eucaliptus.
Trasladar la estufa era mover a un muerto; pesaban y había que prenderlas y apagarlas varias veces durante el día, con el consecuente olor a combustible.
Han pasado los años y el panorama en calefacción ha cambiado. No sólo son muchos y muy diversos los sistemas que se utilizan, sino que el factor estético juega un rol cada vez más importante.
“El tema del calefactor no es un elemento residual, muy por el contrario, es un elemento que aporta carácter a los ambientes, los hace amigables, ricos para vivirlos y, sobre todo, genera atmósferas acogedoras y únicas”, comenta Cristián Preece, responsable del diseño de interiores de la Inmobiliaria Almagro.
En nuestro país han surgido empresas que no sólo pretenden aportar en términos de temperatura, sino que además suman en la decoración. Aquí un vistazo a lo que ofrece el mercado local.
PIEDRAS Y MÁS PIEDRAS
Andrés Picker, de Ali-cura, trabajó durante dieciséis años en Alemania, siempre en el rubro electrotécnico, y allá descubrió una infinidad de calefactores eléctricos. Los había de mármol, con figuras geométricas, “pero como no soy muy amigo de los ángulos rectos, cuando volví a Chile me propuse hacer algo rústico e irregular y fue así como empecé a experimentar con piedras naturales”.
Seleccionando piedras lajas de distintas canteras del país, confecciona un calefactor único que “no solo aporta temperatura en invierno, sino que decora el resto del año. La mayoría de los calefactores que ofrece el mercado no tienen un gran brillo y al cliente le gustaría retirarlos una vez finalizada la temporada fría. Nuestra piedras no solo son eficientes, sino que muy decorativas”.
¿Cómo se calefacciona la piedra?
Se trata de piedras de origen metamórfico, que han sido sometidas por mucho tiempo a presión y temperatura, y a las cuales se les aplica un circuito eléctrico, con dos termostatos integrados, que van monitoreando constantemente la temperatura interior. Una vez que se alcanza la temperatura predeterminada se desconecta el consumo eléctrico y el calor perdura. Desde niños sabemos que las piedras mantienen el calor y ese es el principio que aquí se aplica.
EL REGRESO DE LAS CHIMENEAS
La alternativa del tronquito humeante hoy es impensada —pobre del que prenda un fogón con la contaminación que tenemos en Santiago—, por ello, han surgido chimeneas eficientes en términos de calor y, sobre todo, muy bonitas.
“La chimenea ha sido siempre un elemento que, aparte de cumplir una labor técnica, reúne y acoge. Debido a que vivimos en un país con altos índices de contaminación es que este elemento ha ido en retirada y ha dejado un vacío que hoy, gracias al etanol y otros recursos —chimeneas eléctricas y a gas— se ha podido llenar”, asegura Cristián Preece.
Jorge Vallejos, gerente de ventas de Mar del Sur, comercializa la línea de estufas-chimeneas Kendal y asegura que, en términos de calefacción eléctrica, se ha avanzado mucho: “hoy los calefactores eléctricos son más eficientes gracias a que incorporan refractarios que permiten que el calor dure, incluso, después de haberlos apagado. La chimenea eléctrica es muy elegante y tienes la opción de usarla sin calefaccionar, sólo como un “efecto chimenea” que aporta calidez al espacio”.
Si de chimeneas a gas se trata, Solargas, desde hace ochenta años, importa chimeneas americanas de gas natural que permiten calentar hasta ochenta metros cuadrados. “La nueva línea de leñones escarlata reproduce el aspecto de un fuego de madera. Sus troncos son de cerámica reflectante que conserva el calor, además de incorporar una cama de piedras volcánicas en su base. Los clientes quedan fascinados por la presentación y calidad”, comenta Rodrigo Aguilar.
De un tiempo a esta parte, el etanol definitivamente la lleva. Se trata de un combustible “alternativo” que se produce a partir de plantas con alto contenido de azúcar, entre ellas, la remolacha, la caña de azúcar y cereales como el trigo, el maíz y la cebada. El resultado es un combustible de alta pureza, transparencia, de baja toxicidad y, lo más importante, biodegradable.
“La gracia que tienen las chimeneas de etanol es que sirven tanto para el verano como para el invierno, pudiendo incorporarlas también en mobiliarios de terraza, como mesas de centro. Son un recurso tremendamente decorativo y práctico”, asegura Cristián Preece.
La única empresa certificada en Chile para fabricar y comercializar braseros y chimeneas a etanol es Natural Warm: “además de certificar el proceso productivo trabajamos con materia prima de alta calidad, obteniendo un producto vanguardista, seguro y con diseños acordes al lugar donde se instalará”, cuenta Pilar Saavedra, socia de la firma.
"La alternativa del tronquito humeante hoy es impensada por lo que han surgido chimeneas eficientes en términos de calor y, sobre todo, muy bonitas".