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EDICIÓN | Agosto 2015

El propio Cosmos

Andrés Gomberoff su cruzada por la divulgación científica
El propio Cosmos

Creció y se enamoró de la ciencia a través de la mítica serie de Carl Sagan. Por lo mismo, no quiere ser un científico encerrado en la docencia y la investigación; quiere demostrarle a todos que la ciencia es entretenida, cotidiana y linda. Tan linda como un poema. Para eso acaba de lanzar Física y berenjenas, una recopilación de sus columnas que pretenden acercar el conocimiento científico a todos nosotros.

Por Mónica Stipicic H. / fotografía Andrea Barceló A.

¿Qué es el “efecto berenjena”? Básicamente, que a la mayoría no le gusta, pero no por eso podemos culpar a la berenjena. Esto sólo puede deberse a la ignorancia que existe acerca de cómo cocinarla o a la falta de costumbre que deriva de no conocerla desde la niñez.

A Andrés Gomberoff, doctor en Física de la Universidad de Chile, postdoctorado en la Universidad de Syracuse y director del Doctorado en Altas Energías y Gravitación de la Universidad Andrés Bello, la sensación que le provoca escuchar a alguien decir “odio la física” es similar a la que debe experimentar un chef que se esmera en preparar un plato de berenjenas y que descubre que, al final, nadie probó. O sea, no entiende cómo una preparación que a él le provoca tanto placer pueda ser despreciada por el resto.

De ahí que el nuevo libro de este científico —joven y bastante más “ondero”, que es la imagen preconcebida que uno puede tener de alguien de su perfil— se llame Física y berenjenas, ya que funciona bajo la premisa de que el placer del descubrimiento científico no debe restringirse a los científicos, así como las berenjenas no deben limitarse a los chefs.

Hace varios años que Gomberoff escribe columnas para revista Qué Pasa. Desde el principio, el desafío ha sido llevar a la vida cotidiana momentos y conocimientos científicos. Y aunque a veces el ejercicio resulta complejo, le gusta hacerlo porque, desde siempre, la divulgación ha sido uno de los motores de su carrera.

Eres un científico al que le gusta escribir.
Por alguna razón, los colegios se han esforzado en poner una línea divisoria entre las ciencias y las humanidades, cuando yo no veo que exista. La ciencia es lo más humano que existe y la matemática es poesía, es un lenguaje y lo que yo trato de mostrar es eso, pero usando el español, que es un idioma igual de lindo.

¿Por qué crees que se generó esa división?
No lo sé, pero me parece grave. Yo, por ejemplo, soy físico y la verdad es que me siento más cercano a un poeta que a un biólogo. No hay fronteras en la actividad intelectual. Creo que lo que pasa es que en matemáticas es fácil medir habilidades. Y cuando un niño demuestra ciertas habilidades, automáticamente es catalogado como científico. No hay nada más profundo que eso. Por lo mismo, es posible que una persona muy buena para las matemáticas termine siendo abogado y no hay contradicción en eso. Para mí está todo relacionado, el amor por la naturaleza, por la palabra y por los relatos.

La opción por la ciencia es similar a la de los artistas… hay mucho de vocación.
La gente cree que la ciencia se trata de verdades, pero está mucho más cerca de la creación y la invención. La gravedad, por ejemplo: la primera teoría al respecto es la de Newton y la más moderna es la de Einstein. Las dos son capaces de explicar fenómenos como los planetas girando alrededor del sol o las manzanas cayéndose de los árboles, pero la de Einstein es capaz de adentrarse en cosas mucho más intensas, como la órbita de mercurio o los agujeros negros. No tiene nada que ver una con la otra, son construcciones mentales totalmente distintas, pero ambas pueden describir fenómenos similares, las dos son grandes obras literarias y siguen siendo completamente válidas.

Incluso, tú sostienes que esas teorías no se descubren, se inventan…
Sí, porque cuando uno tiene una idea loca, un momento Eureka, eso es pura creatividad. Después hay que confirmarlo y escrutarlo con la naturaleza, para lo cual se comienzan a hacer cálculos que pueden o no resultar.

EL CALOR Y GREASE BRILLANTINA

“Podemos permanecer largo tiempo a más de cien grados Celsius sin problema alguno, pero no podemos bañarnos en una piscina de agua que hierve a esa temperatura, porque dentro del agua el sudor no se evapora.

Por eso, cuando hace calor transpiramos, perdemos agua, tenemos sed”. Una manera simple de explicar por qué podemos darnos un sauna pero no exponernos al agua hirviendo. De ahí, sólo un paso para explicar la relación entre calor y energía y la presentación de un científico como James Joule.

¿Le suena conocido el indeterminismo en física?
Seguro que no… ¿y el nombre de su mayor exponente, Max Born? A lo mejor un poco más… pero quizás si se entera que al momento de recibir el Premio Nobel de Física lo celebró junto a su nieta de seis años, Olivia Newton-John, parezca más interesante conocer acerca de él.

Ese es el juego que realiza constantemente Andrés Gomberoff. Tratar de generar interés a través de la observación o el dato anecdótico. Y es así como nos muestra, por ejemplo, que la existencia del GPS se la debemos al propio Albert Einstein o que la base para lo que hoy es Google se haya concebido en 1945, cuando el ingeniero Vannevar Bush aseguraba que era posible almacenar toda la enciclopedia británica en una caja de fósforos.

Uno de los temas que tratas en tu libro es el de la medicina alternativa, de la que te declaras detractor absoluto…
Efectivamente, me río y lo exagero un poco, aunque tengo que aclarar que entre los científicos también hay muchos chantas, gallos con delantales blancos y estetoscopios que pregonan su verdad como verdaderos chamanes. Vender la pomada es algo que cruza a todo el mundo, sobre todo en el caso de la homeopatía, donde se reconoce el efecto placebo… o sea, si sabes que estamos hablando de efecto placebo no hagas una industria alrededor.

¿Sólo te resistes a la homeopatía o también a la sanación, imanes y toda clase de terapias alternativas?
Cualquier cosa que se llame alternativa me genera desconfianza inmediata. Los imanes, por ejemplo, no hay ninguna evidencia de que un campo magnético interactúe con la biología humana. Si hubiese evidencias, la ciencia las adopta, como lo hizo con la aspirina, que proviene de la corteza de un sauce. Pero en estos casos se ha estudiado y los resultados no han sido satisfactorios.

También te refieres en duros términos a la polémica por las vacunas…
Es que eso es terrible… imagínate que en España acaba de morir un niño de difteria, porque sus padres no lo vacunaron. El problema es que son las víctimas de su propio éxito, porque como hay enfermedades que prácticamente no existen la gente no las ve como una amenaza. Esta es una discusión que me indigna, porque una industria puede ser muy mala, pero eso no significa que dejemos de consumir sus productos. La famosa polémica por el tema del timerosal contenido en algunas vacunas y su supuesta relación con el autismo surgió por una publicación hecha por un médico llamado Andrew Wakefield en los ochenta. A poco andar esa publicación fue retirada e, incluso, se descubrió que este mismo médico estaba trabajando en una vacuna alternativa. Pero el tema quedó instalado. No existe ninguna evidencia de que el timerosal cause autismo y es cierto que muchos países lo sacaron de sus vacunas, pero no por sus efectos sino porque la gente dejó de vacunarse. Y en esos países donde se retiró, el índice de autismo no disminuyó, por el contrario, incluso aumentó.

NATURALEZA COOL

“Todos los que hacemos ciencia llegamos a ella porque amamos la naturaleza, porque vimos una puesta de sol y nos cuestionamos sus colores. Obviamente, hay que tener ciertos dedos para el piano porque las matemáticas, por ejemplo, requieren cierto talento, pero hay que partir por asociar la ciencia al placer, al disfrute. Si te muestran la ciencia sin alegría no te la tragas. Y no se trata de esconder el remedio en un pedazo de plátano, sino en generar la necesidad de saber.

Hoy en este mundo híper comunicado, ¿eso es más fácil o más difícil?
A mí se me cayó un poco el carnet con esto de las redes sociales. Es cierto que participo en twitter, pero no se puede hacer ciencia desde allí. Aunque hay algunas cosas que han sido útiles, como la serie The Big Bang Theory, que sin duda ha servido para mostrar lo que hacen los físicos. El problema es algo contra lo que siempre he luchado, y es que siguen mostrando a los científicos como gente rara.

¿Y no son todos raros?
Obvio que hay muchos que lo son, pero también hay gallos muy cool haciendo ciencia. Ningún chico de quince años quiere ser Einstein, porque aunque es el más inteligente, no está lleno de autos, fiestas ni mujeres lindas.

¿Tú estás más cerca del cool o del nerd?
Quisiera estar más cerca del cool, pero la recomendación viene de muy cerca. Aunque estoy seguro de que la gente va a querer más la ciencia en la medida que se la muestre gente normal… no se trata de que llegue a darte una clase Sean Connery en un Maseratti, pero sí algo intermedio

 

Entre los científicos también hay muchos chantas, gallos con delantales blancos y estetoscopios que pregonan su verdad como verdaderos chamanes. Vender la pomada es algo que cruza a todo el mundo”.

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