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EDICIÓN | Agosto 2015

La esquiva juventud

Tendencias en cirugía plástica
La esquiva juventud

El elíxir de la juventud ya no se busca en un pozo mágico ni en la piedra filosofal. Rejuvenecer es magia, pero ha llegado, paradójicamente, de la mano de la ciencia. La tendencia nos dice que las personas comienzan a luchar contra el envejecimiento cada vez más temprano. Y uno de cada diez es hombre.

Por María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló y agradecimientos a Clínica Héctor Valdés y Clinica Lo Curro.

“Decidí hacerme un retoque en la cara, poniéndome Botox específicamente en el entrecejo y las patas de gallo”, confiesa María Paz Hurtado, relacionadora pública de un hotel y madre de dos hijos. “La idea era atenuar las arrugas y que el cambio fuera lo más sutil y natural posible”, dice.

¿Qué edad tienes?
Treinta y ocho años.

Pero eres joven…
Quise hacérmelo porque tenía muchas arrugas para mi edad, además, porque algunas amigas ya se lo habían hecho y con muy buenos resultados.

Su tratamiento consistió en pequeños pinchazos localizados que “no generan mayor dolor y los resultados se ven a las pocas horas”, explica.

¿En tu casa qué dijeron?
Al principio me decían que no lo necesitaba, pero los cambios fueron tan naturales que quedaron sorprendidos.

María Paz es paciente del doctor Héctor Valdés, quien está radicado en España, pero viene todos los meses a Chile. En el primer piso del edificio Marriot, prácticamente en el lobby del hotel, su nombre impreso en el vidrio de una amplia puerta anuncia que ahí está su consulta.

Una vez dentro, se observan obras de arte en los muros, muebles de diseño y cada detalle recuerda que, en ese sitio, la belleza no es algo banal. La búsqueda de la armonía es el centro del lugar.

“La cirugía estética está instalada en nuestras vidas”, dispara el doctor en cuanto empieza la conversación. Y lo dice porque ha sido testigo del cambio de conducta de los chilenos frente al tema.

“Antes, las cirugías eran algo ocasional que se pensaban para hacerlo una vez en la vida cuando se tuviera sesenta y tantos años. Hoy, sin embargo, se ha ido popularizando lentamente a través de intervenciones más leves”.

Tiene pacientes muy jóvenes…
Es que las mujeres empezaron a darse cuenta de que no había que esperar a estar jubilada para disfrutar. Y entonces comenzaron a los cincuenta, cuarenta, treinta…. cada vez más jóvenes. Y, aparte de la cara, empezaron a darle importancia a levantar el busto que se había caído con el embarazo y la lactancia, a corregir la barriguita, a borrar las estrías.

¿Y tiene ventajas desde el punto de vista médico?
Piensa que es como una pared donde tienes que arreglar una fisura. Lo puedes resolver con un lápiz, pero si ya está todo lleno de humedad, si has esperado treinta años, el deterioro es enorme y hay que romperla y hacerla de nuevo.

O sea que la clave está en comenzar joven…
Claro, la idea es evitar las cirugías donde el paciente llega con las bolsas de los ojos que se han acumulado durante décadas, que acuda cuando tiene bolsas incipientes, la papada comenzando, el busto algo caído.

Y es que para este cirujano formado en España y Brasil los detalles son importantes. “Se pueden hacer pequeños tratamientos de párpados, de forma ambulatoria, con anestesia local, rellenar pliegues del rostro que se van marcando por la edad, el contorno de la boca o las pequeñas líneas del labio” y así avanza con un suma y sigue de alternativas “desde las cejas a los tobillos”.

¿O sea no estamos hablando de una sola operación?
Se hacen dos, tres, cuatro, cinco… Lo que haga falta. Entonces las cirugías tampoco se pueden traducir en operaciones de cuatro horas, anestesia general, quince días fuera de circulación. Se ha ido exigiendo al sistema que los pacientes tengan una recuperación más corta, que sea menos notoria su ausencia al trabajo.

¿Qué es lo que más le piden por estos días?
Hoy la gente no espera estar gorda para hacerse una lipoaspiración. Mujeres delgadas piden mejorar exclusivamente la cintura, por ejemplo dibujar la marca del músculo abdominal para tener un aspecto más atlético, o hacer una pequeña intervención en las mamas, sin implante, para mejorar su aspecto.

¿Y las grandes cirugías clásicas siguen existiendo?
Por supuesto. Hay personas que se han descuidado, muchas madres que solo han sido madres, no han pensado en sí mismas, y se va el último hijo de la casa y con cincuenta y tantos años, con la casa vacía, se miran al espejo y dicen “Oh, qué horror, no me reconozco, esta no soy yo”.

RAQUEL, LA EXPERTA

Raquel Argandoña se operó por primera vez con el doctor Héctor Valdés pasados los cuarenta años. Entonces se hizo un medio lifting facial, porque cuando joven tomó mucho sol. “Entre ocho y diez horas diarias y en las horas de mayor radiación”, recuerda.

No tiene ningún mal recuerdo del temido postoperatorio y dice haber disfrutado siempre de los resultados, pues confiesa que con Valdés tiene un “feeling increíble” y que ni siquiera tiene que decirle lo que quiere porque “prácticamente me adivina el pensamiento”.

Aconseja hacerse pequeños retoques de vez en cuando y no grandes cirugías para no quedar con “cara de velocidad” y así no perder la expresión. “Todavía tengo mis patitas de gallo. Me muero perder la expresión”, dice.

¿No tienes problema en lucir de tu edad?
Quiero envejecer de acuerdo con mi edad, no quiero verme de veinte, pero mientras pueda hacerme pequeñas cosas, bienvenidas. El que puede, puede. Y el que no, aplaude.

Valdés destaca de Argandoña una característica muy propia de las cirugías en nuestro país y ausente, por ejemplo, en Centroamérica, donde las personas piden que se note la intervención, para presumir de ella. “Aquí en Chile la gente es mucho más elegante, más discreta, no quiere que se note lo que se hizo, puede contar o no, pero no quiere que su cirugía sea evidente. Entonces pide resultados muy prudentes, con mucho gusto estético”.

¿Y en esto qué rol juegan los avances de la medicina?
Todo esto es posible porque hay muchas alternativas para realizar procedimientos de invasión leve, por ejemplo, los nuevos materiales de sutura que ahora existen.

También valora la existencia del llamado “lifting líquido”, que es una mezcla de terapias con insumos y productos que vienen en jeringas y que aplicadas “con conocimiento y criterio” permiten “levantar parcialmente y por un tiempo limitado pequeños defectos. Por ejemplo, hay gente que no tiene arrugas y me pregunta por qué me veo mayor, y es porque el rostro se ha ido cayendo.

Yo consigo selectivamente dejar un rostro más descansado, porque bloqueo los músculos y dejo solamente los elevadores y eso más unas vitaminas faciales que dan un brillo especial a la piel, consigue dar un efecto de levantamiento facial, solo con inyecciones”.

LAS CÉLULAS DEL FUTURO

Lo más alentador en el área de la estética es el avance que ha habido en la aplicación de células madre. “Sacamos unos pocos centímetros cúbicos de tejido adiposo, de donde más nos disguste, del abdomen, de la cintura, de la cadera, las procesamos y las aplicamos en una zona para reestimular la circulación. Da un refresh, un mejor brillo, un rejuvenecimiento de la piel”.

¿Y cómo se procesa?
El tejido adiposo se enjuaga, se filtra y se separan las células. Otro proceso todavía con más rendimiento es mandar estas células a un laboratorio y ahí multiplicarlas. Este procedimiento está teniendo buenos resultados en deportistas, problemas en las articulaciones, temas ortopédicos, manejo del dolor y procedimientos estéticos más exquisitos todavía.

En la Clínica Lo Curro, al cirujano Rodrigo Contreras también lo esperan en su sala pacientes que buscan corregir pequeñas molestias estéticas o retrasar el envejecimiento. Piden recuperaciones más cortas,procedimientos menos invasivos y  resultados discretos, pero advierte que “muchas veces las expectativas son inalcanzables con los métodos más cortos y baratos” y que ahí es fundamental que “un profesional con experiencia ayude al paciente a tomar la mejor decisión para alcanzar sus deseos”.

¿Las células madres son la solución?
La medicina regenerativa va a dar que hablar. Las células madres son el primer paso para esto, pero aún está en pañales. Hay resultados moderados, principalmente debido al edema e inflamación producidos. Además es más caro y debe hacerse en dos tiempos.

¿Son el futuro?
Utilizar esta tecnología combinada con las impresoras 3D para reponer órganos o tejidos. Ese es el futuro.

¿Hay cirugías o procedimientos que son preventivos?
Esa ha sido la búsqueda del santo grial en el área.

Siempre aparecen nuevos tratamientos que prometen eso. Con las investigaciones con células madre, sólo hay que esperar. En el caso de las mamas siempre han existido métodos, pero dependiendo de la época y la cultura son más o menos aceptables. Cleopatra se bañaba en leche, mientras que las romanas tenían nodrizas para amamantar a los hijos y así evitar que las mamas se cayeran.

¿Y eso tiene que ver con el aumento de esperanza de vida o con que las personas mayores están teniendo vidas más activas?
Creo que es multifactorial. Tiene que ver con accesibilidad, seguridad y pérdida del tabú. Además, el mundo actual está sobrecargado de influencias comerciales, que son duras e implacables. Existe poca satisfacción por la imagen y el verse bien se convierte en una vía de escape.

Contreras está convencido de que “la cirugía plástica dejó de ser algo prohibitivo”. Hoy es “accesible y transversal para pacientes de distintos ingresos y sexo que optan por ella abiertamente”. Los hombres alcanzan al quince por ciento de los procedimientos estéticos que se realizan al año y, principalmente, piden liposucción, ginecomastia (reducción de mamas en el hombre), blefaroplastia (cirugía de párpados) e implante de cabello.

Es categórico en que es fundamental evitar grandes desastres acudiendo solo a médicos especialistas que “sean miembros de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética”, pero que, por sobre todo, no hay mejor pócima que mantener hábitos saludables: buena alimentación, hacer ejercicio y no fumar. Y claro, no perder de vista los avances y novedades en esta área, pues las cirugías plásticas llevan más de una década en continuo crecimiento. Y nada parece detenerlas.

 

La medicina regenerativa va a dar que hablar. Las células madres son el primer paso para esto, pero aún está en pañales”, Rodrigo Contreras.

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