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EDICIÓN | Agosto 2015

Cómo sanar a través de la alimentación

Higienismo
Cómo sanar a través de la alimentación

No es una dieta, sino que un estilo de vida, una verdadera reeducación de los hábitos alimenticios, donde el cuerpo está realmente atendiendo sus reales necesidades y no necesariamente, complaciendo gustos o tradiciones culinarias. Un cambio integral que aporta beneficios físicos y emocionales con una actitud distinta ante la vida, desde una perspectiva más saludable.

Por Soledad Meléndez R.

El centro no es bajar unos kilos de más, sino que sanar a través de una alimentación consciente. Mauricio Esteban Gatica, Higienista y Bioterapeuta Proactivo Integral, BPI, declara que desde casi cuarenta años que no se enferma, no se resfría ni sufre de malestares de ningún tipo. Tanto es así que es estudiado desde hace veinte años por el Hospital Clínico de la Universidad Católica.

Sin embargo, lo que para otros puede parecer casi una utopía, para Mauricio Esteban es solo un ejemplo del impacto que tienen nuestros hábitos alimenticios sobre nosotros mismos. Estas costumbres sobre comer y beber, tan arraigadas en nuestra cultura y gustos, distan bastante de las necesidades reales del propio organismo, lo que se resume en el concepto “la tradición envenena”, acuñado por el especialista.

El higienista, oriundo de Temuco, decidió, a los nueve años, que no quería ser obeso y, a los diecinueve años, se hizo vegetariano. Estudiaba ingeniería, pero se cambió a medicina, donde conoció esta tendencia que nació en Estados Unidos, en 1820, y que ya cumplirá dos siglos, con seguidores en Norteamérica y Europa, principalmente en Alemania.

A partir de ahí comenzó la cruzada de este especialista, quien es miembro de la National Health Association USA, fundadores de la Terapia Proactiva, llamada la Tercera Vía o el Plan C de la Salud Integral. Este plan se diferencia de la medicina convencional o la medicina alternativa, pues no busca la eliminación de ningún síntoma en particular, sino que se enfoca en el restablecimiento de la salud total del paciente a través de una dieta personalizada, denominada biorritmo.

Chile no se queda atrás, ya cuenta con seguidores que revelan los positivos resultados de esta verdadera reeducación a través de la combinación adecuada de alimentos, más que la mezcla de las comidas que más nos gustan.

Mauricio Esteban define el higienismo como el sistema que nos ayuda a vivir en armonía con nuestras propias necesidades fisiológicas. “El higienismo es la ciencia de la salud. Se rige por el principio que la higiene natural no recomienda el uso de remedios específicos para enfermedades específicas, sino que reconoce la unidad de salud física, mental y emocional, las que están vinculadas de un modo inseparable”, asegura.

Bajo esta modalidad se limpian “las tuberías del organismo”, por donde circula la sangre y la linfa. Cuando la persona no se encarga de la limpieza de su propio organismo, el cuerpo reacciona como una bomba de tiempo que tarde o temprano explota. “Si se hace una limpieza periódica, el cuerpo se convierte en un reloj que funciona perfectamente hasta que se le acaba la cuerda”, aclara el bioterapeuta.

CULTURA

Y aunque quizás muchos recién lo están conociendo, Mauricio Esteban es todo un rockstar de esta forma de vida, con miles de visitas en su página web, cientos de entrevistas y consejos entregados a través de distintos medios de comunicación. Al escucharlo, uno no deja de sorprenderse y alertarse sobre los riesgos de nuestros hábitos alimenticios y, principalmente, cómo nuestros gustos y comidas predilectas nos pueden afectar a nosotros mismos. Es decir, nuestra dieta, casi siempre marcada por los gustos y tradiciones de nuestro lugar de origen, es precisamente lo que nos causa enfermedades.

“El higienismo sostiene que aquello que mantiene la salud cura la enfermedad, suministrando al cuerpo los requerimientos básicos de la naturaleza, dieta disociada vegetariana, aire puro, ejercicio, descanso, sueño, equilibrio mental y emocional y cualquier actividad sana en contacto con la naturaleza. La higiene natural enseña que la mejor forma de lograr una salud óptima es vivir desarrollando autoestima, una actitud positiva hacia la vida y evitando todas las influencias negativas”, agrega el profesional.

Esta disciplina postula que lo importante es el respeto por las necesidades reales del organismo y, además, derriba diversos mitos como el aporte de calcio de la leche, o lo inconveniente que puede ser un “Tutti Frutti”, que más que un multivitamínico puede ser una verdadera bomba al organismo, incluso peor que consumir un trozo de pollo con papas fritas.

Los cambios para una alimentación consciente requieren de una instrucción sobre el propio cuerpo y sus necesidades, respetando los propios tiempos del organismo y evitando mezclas tan comunes como la naranja y el plátano, sobrecargar el organismo en la mañana cuando el cuerpo realiza su proceso de limpieza o evitar todos los alimentos refinados como la harina, el arroz, el azúcar y la sal, tan presentes en nuestra mesa.

Este sistema promueve el consumo de frutas que ayudan a limpiar el organismo en las primeras horas del día, como los cítricos, dejando el consumo de alimentos sanos y más densos para después del mediodía, como por ejemplo, un plátano, pan integral o un huevo cocido o revuelto en agua en vez de aceite. La idea es tener en cuenta que “alimentarse es todo lo contrario que comer”, como advierte Mauricio Esteban.

“Con este tipo de alimentación te desintoxicas y luego con el tiempo te regeneras y empiezas a vivir otra vida. La gente llega a mi consulta para salvar una enfermedad y se transforma en una persona que no se va a enfermar nunca más, que logra limpiar la sangre a partir de alimentos compatibles. Cuando se mezclan mal, se tienen malos huesos, malas defensas, mala sensorialidad, mal carácter, mala sangre y malos tejidos”, alerta el experto.

SANACIÓN POR OPCIÓN

Muchos dicen que de algo hay que morir, mientras que algunos optan por una mejor forma de vivir, libre de enfermedades, y el higienismo es una forma de sanar, a través de una alimentación consciente. La periodista Paula Quintana tiene cuarenta y cinco años y decidió tomar este camino. Antofagastina, radicada desde hace cinco años en Santiago, es madre de tres hijos: Carlos (23), Felipe (17) y su hijo menor Nicolás, de doce años.

Optó por esta terapia hace nueve meses, buscando una opción distinta a la salud tradicional alopática, que no le daba los resultados esperados a enfermedades como hipertensión, hipotiroidismo y sobrepeso. Dos meses antes de incursionar en el higienismo, se hizo crudivegana, lo que le sirvió como una especie de entrenamiento para su nueva forma de alimentación.

A la hora de los balances destaca ver muchos beneficios, que van desde una clara mejoría de sus dolencias hasta percibir otras mejoras que ya creía parte de su fisonomía como calambres, uñas frágiles, cutis graso, a lo que suma un aumento notable en su energía.

Paula cuenta “antes que todo me informé. Leí harto acerca de personas que se habían sanado con la alimentación y me di cuenta de que si quería recuperarme, tenía que hacer un gran cambio en la manera de percibir la comida, ya no como un placer al paladar, sino como una verdadera medicina. Además que cuando llegué al terapeuta lo único que quería era sanarme, así que si él me hubiera dicho que tenía que caminar con las manos lo habría hecho. No lo pensé mucho. Simplemente compré lo que necesitaba y lo hice con la firme convicción de que no existía la alternativa de no hacerlo. No era opción para mí fracasar”.

Al relatar su experiencia, y al contrario de lo que muchos podríamos pensar, enfatiza que el cambio no fue tan difícil, ya que antes de acceder a su biorritmo (dieta adaptada a las propias necesidades del paciente) ya había comenzado a dejar algunos hábitos como el consumo de té y endulzantes, junto con consumir menos pan. Además, cuenta que practicó el ayuno intermitente, es decir, dejar de comer a las veinte horas y volver a ingerir alimentos desde las trece horas del día siguiente, con el objeto de respetar los ciclos del cuerpo y ayudar a la sanación.

En cuanto a su nuevo estilo de vida y su relación con su familia y su entorno más cercano, señala que es simple, pues todo funciona en base al respeto y la empatía. “Igual que toda mi vida desde hace nueve meses: cada uno come lo que desea comer. Yo como lo mío aunque haya cocinado una gran cena para un tremendo número de comensales. Esto no es un juego. Es tu pasaporte a una vejez digna y autovalente. Y ese objetivo vale la pena”, afirma.

Para Paula, el higienismo no afecta mucho su rutina y la relación con su entorno. Cuando sale, lleva su agua (porque se bebe agua destilada, que es la única que no deja residuos en el organismo) o la fruta o ensalada que le corresponde.

“La verdad es que este es un tema tan personal de opciones de vida de cada uno, que no intento convencer a nadie, pero si alguien me pide orientación o que lo lleve donde mi terapeuta lo hago feliz. Creo que la gente se olvida un poco que para pasarlo bien con alguien o en grupo, no hace falta comer, hace falta conversar. Y eso es lo que hago. En nuestra sociedad falta hacer la conexión que la salud no viene desde afuera (una pastilla, una yerbita u otra solución), sino desde adentro. Es responsabilidad nuestra cuidar el único cuerpo que tenemos para que cuando ya no estemos hayamos terminado de vivir, y no de morir”, enfatiza.

 

Recuadro
Para mayor información puede visitar la página higienismo.cl, donde se pueden conocer más antecedentes. El especialista realiza, anualmente, un seminario que este año está programado para el mes de octubre en Santiago, donde los interesados pueden aprender más sobre la Ciencia de la Salud.

 

Datos
• En 2002, un equipo sueco descubrió que en la historia de la humanidad ninguna partícula de calcio había ingresado al cuerpo de ningún ser humano. Esto significa que la grasa de la leche impide la absorción del calcio por parte del cuerpo humano.
• Es interesante notar que, en Europa, el higienismo es un fenómeno en alza; las escuelas de nutrición lo están incluyendo en sus mallas curriculares.
• Según la Organización Mundial de la Salud, el ochenta por ciento de las enfermedades tiene su origen en una mala alimentación. El higienismo, sostiene que es un ciento por ciento, ya que pese a que hay variables, genéticas, mentales y ambientales, gran parte de la población se alimenta en forma inadecuada.
• La leche no es necesaria, ningún animal toma leche de otro animal, se toma leche sólo cuando uno es bebé y no en otro momento. Las mujeres que no tienen leche materna deben conseguir una nodriza, ningún suplemento o leche artificial suple la leche natural de una mujer.
• Los lácteos que se pueden consumir porque no son leche es la ricota, el yogur, el quesillo, el queso fresco y también el queso mozzarella. La mantequilla se puede consumir cada dos semanas.

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