Inteligente, radiante, espontánea, alegre y llena de energía, así es esta madre, filósofa, periodista y make up artist. ¿Cómo lo hace? Acá nos cuenta, en detalle, que no ha sido un camino fácil, pero que con esfuerzo y pasión, todo se puede lograr.
Por Macarena Peri R. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza de Florencia Cummins
Florencia es la menor de tres hermanos y la única mujer. Ellos y su padre le enseñaron a ser fuerte, a valerse por sí misma, le heredaron la pasión por la vida al aire libre y, por sobre todo, el amor por el mar, su querido mar. Teresa, su madre, en cambio, le mostró otra faceta de la vida: el arte. La casa de la Pori, como la llaman sus amigos, siempre estuvo llena de pinturas, pinceles y cuadros. “Mi mamá siempre estaba creando, lo que fuera, si no eran gobelinos, eran intervenciones en nuestra propia casa. Para ella, el arte y la belleza eran parte de la vida diaria. Desde nuestros vasos hasta los manteles, desde las lámparas hasta las puertas, cada rincón de nuestra casa era una exquisita creación de ella, única, especial. Y bueno, yo también soy su creación, miles de veces me maquilló, me peinó y me vistió como ella quiso. A mí me encantaba, la idolatraba y aún lo hago”. Florencia asegura que mucho de lo que es hoy se lo debe a ella.
DE LICENCIADA EN FILOSOFÍA A LICENCIADA EN MODA
Todas estas ideas de belleza, de arte, convergían en la cabeza de una adolescente, quien decidió estudiar filosofía como una herramienta para conocerse a sí misma, para entender el mundo desde otra mirada, pero también necesitaba lo práctico, la conexión con el mundo, por lo que decidió complementarlo con la comunicación estratégica. En ello encontró un nicho que le interesó mucho y comenzó a crecer hasta tener importantes puestos en el gobierno del presidente Sebastián Piñera. Sin embargo, nunca dejó de lado su amor por la belleza, por la moda, los accesorios y el maquillaje, tanto así que decidió comenzar a hacer cursos al respecto y poco a poco, paralelo a su trabajo diario, a profesionalizarse.
¿Cuándo el maquillaje deja de ser solo un pasatiempo?
Es una larga respuesta… Durante el gobierno del presidente Piñera yo tenía un cargo de mucha confianza, era Jefe de Comunicaciones y Marketing de INDAP, Ministerio de Agricultura, y quedé embarazada. Me fui con mi prenatal y cuando volví empecé un real calvario…
¿Qué pasó?
Había cambiado el gobierno. Yo sabía que no me darían el mismo trabajo, porque mi puesto era de mucha confianza, pero también tenía claro que estaba con fuero, por lo que no podían sacarme el cargo, ni tocarme el sueldo, ni nada.
¿Pero eso no pasó?
¡No! Fue horrible. Todos me ignoraban, no tenía oficina, no recibía mails, ni llamados, lo único que me dejaron fue mi computador, y con él me movía de puesto en puesto cuando encontraba donde sentarme. Me quisieron bajar el sueldo, me lo dijeron en mi cara, pero yo me acogí al sindicato y ellos me salvaron. Claro que cuando terminó mi fuero me lo bajaron de inmediato, lo mismo ocurrió con mi puesto.
¿Qué hacías durante el día?
Nada, realmente nada. Me sentía pésimo, empecé a caer en una depresión bien fuerte. La situación era insostenible en el tiempo. No podía seguir así.
¿Qué hiciste?
Primero, tomé la decisión de que no podía seguir ahí, pues me iba a consumir por completo. Además, a pesar de no hacer nada, debía cumplir una jornada bien extensa, por lo que prácticamente no veía a mi guagua. El siguiente paso fue independizarme y dedicarme a mi pasión. Aproveché el tiempo y abrí un estudio boutique en mi casa, fui a hacer un curso a Argentina, en el Buenos Aires Art Design, para así profesionalizar mis conocimientos y construí un plan estratégico para darme a conocer, posicionar mi marca y cuando ya tuve todo listo, renuncié.
Qué valiente…
¡Sí! Al principio me sentí mi propia heroína, me había salvado de un gran caos, me había quitado una enorme mochila que me estaba aplastando, pero después, con el paso del tiempo, me asusté y empecé a sentirme muy insegura; la independencia significaba arriesgar mucho…
Pero ibas a ganar más…
Sí, es verdad, y ganaba en lo más importante: en la calidad de vida de mi familia y la mía. Ahora vería a mi pequeño mucho más, sentía que me estaba perdiendo muchas etapas, al igual que a mi marido, quien también es independiente, por lo que nuestros tiempos andaban en distintas órbitas. Iba a recuperarlos.
MAKE UP ARTIST
En Chile hay distintos tipos de maquilladoras y cada día hay más, ¿en crees que te diferencias de ellas? Lo que busco con el maquillaje es acercar a la mujer común y silvestre a este, ese es mi desafío. Que cada mujer encuentre su estilo de maquillaje con mi ayuda. Quiero que descubran su belleza real, que va más allá de los cánones de belleza que existen actualmente; tiene que ver con cada persona, con su estilo, con sus gustos y su personalidad.
Y así lo asegura María José Ponce de León, una de las cientos de alumnas que han sido parte de clases de auto maquillaje de Florencia. “Yo llegué a clases bien tímida, me sentía un poco ajena a ese mundo, pero Florencia es total, es acogedora y siempre te hace sentir que uno es lo más importante. Además, es muy generosa con sus conocimientos, no solo te enseña ella, te forma para que uno no dependa de sus clases. La verdad es que me cambió harto lo que pensaba del makeup”.
Esa es la consigna que promete el estudio de maquillaje boutique Florencia Cummins Makeup Artist. Sentirse bien, ganar confianza con uno mismo, tener una experiencia inolvidable junto a las amigas.
¿Además de las clases de auto maquillaje, trabajas con modelos?
Sí, lo he hecho, pero la verdad es que si bien es un mundo muy entretenido, no es algo que me llene. Siento que maquillar a una maniquí no me entrega nada, es más un show el que se monta en las producciones de moda. Lo mío siento que va por otro lado.
¿Un lado más humano?
Sí, algo más completo. En el maquillaje he descubierto una herramienta muy fuerte para trabajar la autoestima de las mujeres. No solo es embellecer con un lindo color de labial, sino algo más profundo: tratar desde unas ojeras muy pronunciadas, hasta una cicatriz o las típicas manchas de la piel.
Florencia explica que con el maquillaje tenemos que lograr ser nosotras mismas. No sentirnos disfrazadas, sino que lograr una versión 2.0. “Nosotras las guiamos para que sean ellas mismas quienes descubran su belleza, porque todas las mujeres somos distintas, tenemos tonos y facciones diferentes, por eso hay que personalizar las tendencias y preocuparse de cada historia detrás del rostro a trabajar”.
¿Tienes proyectos para consolidar tu emprendimiento?
Sí y muchos. Dentro de mi plan estratégico estaba posicionar mi marca y en eso estoy. Escribo dos columnas una en Emol y otra en Distrito 56, además estoy especializándome en capacitaciones para maquillajes corporativos en conjunto con una psicóloga. Además, soy la maquilladora y la relacionadora pública de Lola Lash & Brow Bar, recientemente inaugurado en Santiago.
¿Algún consejo especial para las mujeres?
Sí. Mi enfoque del maquillaje va mucho con la piel. Creo que solo con una piel saludable el makeup se ve bien. Por eso siempre recomiendo tener un dermatólogo, primero, y después preocuparnos del resto. Rutina de mañana y noche son esenciales para poder lucir un maquillaje bonito y una piel que refleje luz. La luminosidad es lo más importante.
¿Tu rutina de belleza?
Limpiar la cara día y noche. Mi rutina de belleza incluye usar sérum, crema hidratante, contorno de ojos, bálsamo de labios y bloqueador solar.
Florencia añade a esa rutina de belleza algo muy importante: una escapada a Reñaca cada vez que puede. Para ella el mar, trotar en la playa y bañarse, sea en la época que sea, es indispensable. “Para mí, Reñaca, sus playas, su gente, significan mis raíces, lo que yo soy. En este balneario pasé los mejores años de mi vida, cada vez que vengo me lleno de energía, y respiro una conexión con mi ser más íntimo, soy yo al ciento por ciento, me reencuentro con la mujer y la belleza más real de todas”.
"En el maquillaje he descubierto una herramienta muy fuerte para trabajar la autoestima de las mujeres. No solo es embellecer con un lindo color de labial, sino algo más profundo: tratar desde unas ojeras muy pronunciadas, hasta una cicatriz o las típicas manchas de la piel”.