Su celular y correo electrónico podrían estar siendo monitoreados ahora mismo, de manera remota y sin que usted lo sepa. Todos somos vulnerables, pero es posible disminuir el riesgo.
El celular y el correo electrónico se han transformado en algo más que simples accesorios. Desde tertulias familiares hasta reuniones de oficina, todo pasa por un dispositivo móvil o correo. Algo que, de alguna manera, hace peligrar la privacidad. Y no se trata de un riesgo exclusivo de celebridades de Hollywood. Nadie está ajeno.
Los piratas de la web siempre están modernizando sus métodos de acción, pero son dos las principales maneras que utilizan y que, a pesar de su antigüedad, aún están vigentes. La más simple es adivinando claves secretas de manera masiva. Por ejemplo, y según la consultora SplashData, las claves más usadas son “123456” y “password”, dejando el trabajo fácil a los hackers. Otra de las tácticas es por medio de la infección del equipo con un malware (programa “malicioso”). Este trabaja de manera anónima en cada aparato y recolecta todo tipo de información e interacción que se realice en él, desde los mensajes de Whatsapp hasta la locación (GPS). Su inoculación puede darse por ingresar a un sitio web, descargar un programa o conectar el aparato a un computador infectado. Estos bichos informáticos se pueden combatir con antivirus multiplataforma, como Kaspersky y Norton. O en su defecto empezar de cero, es decir, formateando el dispositivo, algo que no muchos están dispuestos a hacer. Todos somos susceptibles de un hackeo, pero la prevención dificulta el camino del pirata a esa información. Utilizar claves secretas hechas con frases, no utilizar la misma para todo, no conectarse desde lugares inseguros (redes wifi públicas) o a una página web peligrosa son recomendaciones para que sus conversaciones, fotografías o locación no sean accesibles para un desconocido en internet.