Nace en avenida Vitacura y traza, en diagonal, una vía hasta la rotonda Lo Curro. Se trata de una calle que tiene tanto de tradición como de novedad. Pastelerías, almacenes y, últimamente, muchas tiendas de decoración, van consolidándola como el corazón del barrio.
Por María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló A.
Dicen que alberga más de quince pastelerías en diez cuadras. La verdad es que se pierde la cuenta al recorrerla. Lejos de las chocolaterías finas y los elegantes salones de té, esta explosión de cosas dulces comenzó como en todo buen barrio: al calor de una panadería.
En los años ochenta Las Rosas Chicas se instaló en esta calle con marraquetas, hallullas y sus famosas empanadas y tortas. En 1989 haría lo mismo Lo Saldes. Eran las tiendas de tradición en Santiago que abrían sucursales en el sector oriente.
Hoy en día, a la pastelería Mozart —un infaltable para la hora del té— se le unen lugares diversos. El Mokka, Break and Eat, el café Villa Real o El Almacén, que se define como “tienda de barrio”, le dan vida a esta calle. Pero aunque el comienzo fue dulce, con los años las tiendas se han diversificado. Acoge a los colegios Alianza Francesa, La Maisonnette, Bradford School y El Carmen Teresiano que, con el tiempo, arrastraron librerías, almacenes, sitios para almorzar y, últimamente, muchos servicios, como spa y centros de belleza, y todo tipo de tiendas de diseño y decoración.
UNA MARIPOSA EN LA ESQUINA
Hace más de veinte años que Teresa Moller instaló su estudio de paisaje en la esquina de Luis Pasteur con Cuernavaca. Entonces era un barrio principalmente residencial, un lugar tranquilo y silencioso, ideal para llevar a cabo los proyectos que la han hecho seguir una trayectoria “ligada al buen gusto, la simpleza del diseño y el equilibrio”, como explica la paisajista Francisca Coloma.
La Mariposa es el nombre de la tienda que busca rendir un tributo al trabajo del estudio. Es un sitio acogedor, donde se puede encargar un regalo de matrimonio, comprar un macetero, conseguir herramientas o fertilizantes o asesorarse en proyectos para casas o departamentos. “Siempre estamos intentando acercar la naturaleza a las personas, en cualquier espacio que tengan: cocina, terraza, un baño o un balcón”, dice Francisca, quien atiende habitualmente personas del sector y de otras zonas de Santiago.
¿Sientes que funcionan como “tienda de barrio”?
Completamente. Hay personas que traen una planta enferma y nos dicen “ayúdame” o nos piden que se las cambiemos de macetero. Nuestro servicios son súper diversos.
Magdalena Szederkenyi también es paisajista de La Mariposa y hace unos meses se vino a vivir al barrio con unas amigas. Dice que “hay de todo y que se respira de verdad ambiente de ciudad”. Con el tiempo han notado que la calle se está enfocando a decoración y diseño.
¿Se sienten pioneras de este nuevo foco hacia el diseño?
Sí, porque somos más que plantas. Aquí puedes conseguir muebles, objetos de decoración, fuentes de agua y pequeños detalles que pueden hacer cambios en todo tipo de espacios.
AY, CARAMBA
“Llego temprano en la mañana y lo primero que hago es prender la vitrina, abrir las cortinas y los niños se quedan mirando los juguetes. Se sacan fotos. Es muy bonito”, nos dice Klaus Holsher, de la juguetería Caramba, quien conoce bien la relación de la tienda con un barrio plagado de escolares y padres que dejan y recogen niños.
La juguetería nació por una necesidad. Andrea Lanas, su propietaria, necesitaba juguetes especiales para el menor de sus cuatro hijos que nació con una discapacidad en su sistema motor. Por más que recorría Santiago, no había nada como lo que los terapeutas le recomendaban. Fue así como comenzó a importarlos y se convenció de que debían traer artículos sin pilas, que no pasaran de moda y no fueran desechables.
En 2007, cuando inauguraron la juguetería, la calle Luis Pasteur era mucho más residencial. Sin embargo les pareció el lugar ideal. En Alonso de Córdova no había estacionamientos ni viviendas del tamaño que necesitaban, porque “buscábamos una casa como para hacer la tienda que soñábamos, con un tono acogedor, menos comercial”.
¿Y funcionó inmediatamente?
Sí, el barrio era perfecto y lo sigue siendo. En ese entonces funcionaba una cafetería, con sala de juegos para los niños, que siempre estaba llena. Fue una novedad.
¿Sienten que han hecho un aporte en crear ese clima?
Es una juguetería de barrio. Los niños quedan felices. Se ha generado esa cosa de venir con el niño a buscar un regalito, un premio. Tenemos muchas clientas que son abuelas que vienen a veces una vez a la semana, de la mano con su nieto, y que sienten que es su barrio.
Aunque en estos años el negocio ha crecido, se ha internacionalizado, está presente en el retail y Caramba es mucho más que una tienda en la esquina, se han preocupado de que este lugar en Luis Pasteur no pierda su sello, que siga siendo “agradable, silencioso y que la experiencia de buscar un juguete sea placentera”.
BERLÍN, PARÍS Y SANTIAGO
Tanya Braun, Francisca Allende y Rocío Chávez se asociaron para traer a Chile la tienda Kare. “Decidir dónde instalarnos fue un tema. Vimos varias opciones, pero a poco andar, reconocimos que teníamos que estar acá”, nos dice Tanya, mientras muestran la tienda llena de muebles y luminarias alemanas, y objetos de decoración novedosos.
Aunque la marca está en más de ciento cuarenta países, a Chile no había llegado “tal vez por lo osados que son algunos de los diseños”, nos dice, pero ellas se atrevieron a instalarse en Santiago y específicamente en esta calle, convencidas de que el país ha cambiado mucho y de que a la hora de decorar las personas están siendo “más lúdicas, creativas y jugadas”.
¿La gente ha entendido la idea?
Sí, porque somos capaces de hacernos cargo desde la necesidad de un mueble pequeño hasta proyectos grandes como restaurantes, hoteles, cafés, en todo lo referente a mobiliario y decoración.
¿No es este un sector muy tradicional de la ciudad para esta propuesta?
Es que tenemos desde lo más rústico, hasta lo más moderno y atrevido. Todos los estilos. Acá vienen decoradores, diseñadores y arquitectos que buscan muebles u objetos exclusivos y con personalidad, pero también clientes comunes que buscan productos para renovar o armar una nueva casa, novios y regalos en general.
¿Cuáles son los atributos de esta calle?
Es una calle central de Vitacura, muy transitada, tanto por sus habitantes como por gente de otras comunas, de fácil acceso, con muchas tiendas entretenidas, por lo que es constantemente visitada por clientes y una muy buena vitrina para nosotros.
Tanya reconoce que, además, les encanta el sector. “Es seguro, bonito y te invita a salir a caminar, tomarte un café y conocer nuevas tiendas que van apareciendo en cada cuadra”. Es una invitación abierta, alejada de los centros comerciales, al aire libre y con carácter de barrio.
"Llego temprano en la mañana y lo primero que hago es prender la vitrina, abrir las cortinas y los niños se quedan mirando los juguetes. Se sacan fotos. Es muy bonito”, Klaus Holsher de Caramba.