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EDICIÓN | Julio 2015

Belleza sustentable

María Paz y Trinidad Figueroa, artesanía en cuero de guanaco
Belleza sustentable

El rescate de tradiciones milenarias de la Patagonia y el diseño de primer nivel se unen en Waccu, que desarrolla artesanía en cuero de guanaco. Carteras, billeteras y delantales que combinan la estética con conceptos como sustentabilidad y trazabilidad.

Por Mónica Stipicic H. / fotografía Andrea Barceló A.

Las hermanas María Paz y Trinidad Figueroa llevaban bastante tiempo dándole vueltas a la idea de trabajar juntas. La primera es diseñadora y la segunda historiadora, y el verano del año pasado llegaron, por casualidad, al cuero de guanaco.

Estaban en Panguipulli cuando se enteraron de que su cuñado, que trabajaba en la Forestal Ignis Terra, tenía asignada una cuota de caza de guanacos y estaba apilando sus pieles sin saber qué hacer con ellas.

“En el sur hay una sobrepoblación de guanacos, pero no se trata de llegar y cazar, el SAG impone una cuota anual y esta empresa tenía que capturar tres mil al año”, explica Trinidad. “Como se trata de una especie protegida, sus especímenes sólo pueden cazarse cuando están amenazando a otras especies. En este caso, los guanacos en la Patagonia se comen los brotes de lenga, por lo que es necesario mantenerlos controlados y así conservar el equilibrio”, agrega María Paz.

La idea las entusiasmó de inmediato. Así que partieron por estudiar la factibilidad de trabajar con ese material, para qué servía, cómo se comportaba en la curtiembre y qué acabados y texturas podían dársele. Tuvieron que aprender desde cero, porque no había mucha información disponible —este material no se usaba desde la época de los onas— y María Paz tomó clases de talabartería para aprender todo lo que pudiese acerca de los cueros.

“Lo bonito es que nos dimos cuenta de que nuestro trabajo también tenía mucho que ver con el rescate histórico. Sólo conocíamos los usos del guanaco a través de lo que habían descrito los cronistas de la época, como que los patagones eran llamados así porque se cubrían los pies con cueros de guanaco y dejaban unas huellas inmensas en la nieve”, relata Trinidad.

A eso sumaron el desafío de llevar este material a diseños y tradiciones más modernas respetando sus orígenes. Eso pasó por encontrar una curtiembre que se atreviera a trabajar con estos cueros y que comprendiera que el resultado final no debía ser un cuero perfectamente alisado y teñido. Querían que se notara lo artesanal y salvaje, que se mantuvieran las imperfecciones y cicatrices del animal. Es decir, que se redujeran los procesos y existiera una cuota de sustentabilidad.

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En la Patagonia hay sólo dos empresas con cuotas de captura. Entre ambas suman cuatro mil quinientos animales al año y eso es todo lo que se puede obtener. Esos cueros son los únicos que están certificados por el SAG y que poseen una certificación CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre) que permite que salgan con sus productos al extranjero.

“Por lo mismo, para nosotros es muy importante el tema de la trazabilidad. Cuando se logra la captura en el sur, siempre hay una persona del SAG presente, preocupándose, además, de cuántos animales provienen de cada sector para que exista equilibrio. Cuando nosotros hacemos una compra, alguien la autoriza allá y otra persona recibe y certifica acá que sean los mismos cueros y en la misma cantidad. Cada pieza viene con un folio que hay que guardar, así que nosotras sabemos perfectamente de dónde viene cada una”, aclara Trinidad.

¿Qué ventajas descubrieron en este material?
María Paz: Es mucho más delgado que el cuero de vacuno, pero muy resistente y flexible. El guanaco es un animal que se adapta a cualquier clima, que puede vivir en el norte o en el extremo sur.

Trinidad: Como ese atributo positivo, tiene otros negativos. Como se trata de animales salvajes, sus cueros no son perfectos. Y por tener extremidades y cuellos largos es más difícil pasarlos por las máquinas de curtiembre. Como es un animal flaco, hay que cortar patas y cuello para que no se enreden en las máquinas, por lo que también hay un tema con el aprovechamiento de material.

En septiembre del año pasado, y sin más material que algunas muestras de cuero, las hermanas Figueroa partieron a París, para instalar un stand en la feria Le Cuir, la más importante de cueros a nivel mundial. Y fue un hito.

“Vestimos el stand con pieles de guanaco y pasábamos llenos, a todos les parecía atractivo que tuviéramos un material completamente nuevo y que contáramos con certificaciones para comercializarlo”, dice Trinidad. Aunque la producción era muy baja y no existía opción de abrir una oficina comercial en Europa, se hicieron contactos interesantes, uno de los cuales las tiene trabajando en el envío de material a un empresario italiano.

¿Cómo definieron el tipo de producto que iban a hacer?
M.P: La idea era hacer productos no muy elaborados, con diseños simples pero correctos, que coincidieran con el hecho de que nuestros cueros no eran tan elaborados ni procesados.

T: Nuestras carteras nunca van a tener aplicaciones doradas, nuestra línea siempre estuvo muy clara.

Hoy sus líneas de productos son Hombre, Mujer y Gourmet. Y dentro de ellas fabrican bolsos, billeteras, carteras, accesorios y delantales de cocina. “Los primeros diseños los hago físicamente en papel kraft para ver dimensiones y frente a eso vamos pimponeando; el primer prototipo en cuero es hecho completamente a mano para determinar los primeros ajustes”, dice María Paz.

Y para las distintas etapas de producción trabajan con diferentes personas. El corte lo hace una persona, las costuras otra y las terminaciones a mano las realizan ellas personalmente. Como se trata de piezas de altísima calidad, por lo general tratan de usar una pieza de cuero por producto. La máxima es que el diseño no tenga que adaptarse al material disponible.

Hoy venden a través de la página web, a través de algunos sitios de venta online, en ferias y a través de un par de ejecutivas de venta directa. También entregan sus productos gourmet en Coquinaria y están entrando en el mundo de las ventas corporativas. No tienen grandes niveles de producción, sólo elaboran unas trescientas piezas por temporada y no pretenden avanzar mucho más que eso: “Estamos dispuestas a crecer en algunos productos, siempre que eso no desvirtúe nuestro trabajo”, sentencia Trinidad.

 

"Es mucho más delgado que el cuero de vacuno, pero muy resistente y flexible. El guanaco es un animal que se adapta a cualquier clima, que puede vivir en el norte o en el extremo sur”, María Paz Figueroa.

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