Hace cinco años, y sin estudios del rubro, esta curicana decidió dar rienda suelta a su pasión: la cocina. En poco tiempo pasó de hacer el aperitivo y los postres de los eventos de sus conocidos, a organizar matrimonios para doscientas personas, además de hacer clases en el taller que armó en la cocina de su casa.
Por Bernardita Watkins V. / fotografía Margarita Landeta R. y gentileza de Carla Rainieri.
Alegre, entusiasta y llena de energía, Carla (43) no descansa. Sus días pasan entre la cocina de su casa y los eventos que realiza y que supervisa personalmente, cuidando cada detalle de la presentación y los sabores. Es rigurosa, perfeccionista y le encanta preparar cada una de las cosas que ofrece a sus clientes, sin delegar absolutamente nada: “Quizás es un defecto, pero me gusta estar en todo”.
Curicana de toda la vida, estudió diseño y producción de áreas verdes en Santiago, aunque al regresar a Curicó trabajó por más de diez años ligada al mundo de la educación. Por esos años se casó y tuvo a sus hijos Raimundo, Vicente y José Ignacio. Pronto dejó su trabajo para dedicarse a lo que siempre le gustó: la cocina.
Sin ninguna experiencia profesional relacionada con el mundo gastronómico, Carla siempre estaba revisando libros, probando e inventando recetas. Sin estudios, pero con la inquietud y las ganas de reinventarse, decidió ofrecer a su círculo más cercano las preparaciones que tanto éxito tenían entre sus amigos y familia.
¿Por qué cambiar de rumbo?
Me encanta la pedagogía y fue una etapa muy bonita. Estuve en eso durante muchos años, validada sólo por mi trabajo, la práctica y la experiencia, sin embargo, para continuar trabajando era necesario tener un título, y ya con treinta y ocho años esto se hacía complicado. Es así que tuve que reinventarme, buscar otro camino, hacer algo diferente… Entonces me di cuenta de que si algo hacía bien era cocinar. Mis familiares, amigos y conocidos me decían siempre que tenía que dedicarme a esto…
¿Cuál fue el primer paso?
En marzo del 2010 mandé a todos mis conocidos un mail con la lista de los servicios –varias alternativas de aperitivos, platos de fondo, postres y tortas– y precios, desde ese día nunca más paré. En abril de ese año, organicé la fiesta de un matrimonio civil para cincuenta personas, lo que en ese minuto fue un tremendo desafío. Al principio es muy difícil cuando no dominas el tema de garzones y cantidades; me sobró una cantidad de comida impresionante, pero poco a poco uno aprende. En octubre de ese año se casó mi hermano y yo le ofrecí hacerme cargo del cóctel y la comida. Eran doscientas personas, fue mi regalo, terminé muy cansada, pero salió espectacular… De esta manera me fui consolidando.
¿Cuántos eventos haces al mes?
En promedio tres. Y lo que más hago son matrimonios civiles, cumpleaños y eventos a empresas, como aniversarios y reuniones de directorio.
¿Cómo te has ido formando?
Mi formación ha sido súper autodidacta. Soy busquilla y mi mejor panorama siempre ha sido un buen libro de recetas o ver un canal Gourmet. Eso desde chica. Creo que el gusto por la cocina me lo transmitieron mi mamá y mi abuela, yo amo cocinar, es mi pasión. Me encanta todo lo que he hecho, el paisajismo, las clases, pero la cocina es mi debilidad, me fascina. Siempre estoy comprando libros, revisando nuevas recetas e incorporando nuevas propuestas.
¿El no haber estudiado ha sido una barrera en este rubro?
No, para nada. La cocina es para mí un cuento innato y sola me he ido formando. No descarto alguna vez seguir un curso sobre un tema puntual, pero el no haber estudiado cocina no me ha limitado en nada.
¿Por esta misma razón, te has sentido marginada?
No, al contrario... me enorgullece ser autodidacta. A veces las personas no me creen que no he estudiado cocina…
¿Son las técnicas tan importantes en la gastronomía?
No. Creo que es más importante la experiencia y las ganas con las que se cocina. Mi mamá siempre dice que la experiencia es la madre de las ciencias... y creo que tiene razón.
¿Cuál ha sido la clave de tu éxito?
Creo que la clave para que te vaya bien, es hacer las cosas con pasión. Disfruto mucho haciendo mi trabajo. También es muy importante la rigurosidad, ser muy responsable con los horarios, la calidad y la presentación. Permanentemente estoy innovando y renovando mi oferta. Están esos clásicos que t identifican, pero de todas formas siempre hay que proponer cosas nuevas.
LOS PASOS
De un día para otro la rutina de su casa debió complementarse con su nuevo trabajo. Poco a poco ha ido equipando y profesionalizando su propia cocina en la que día a día trabaja con la única ayuda de su mano derecha: la Ely. El 2012 y con la empresa ya en marcha, decidió además hacer clases de cocina. “Me insistieron harto y después de pensarlo me animé a hacer clases. Empecé con un grupo de seis alumnas y hoy tengo cinco grupos y treinta y tres alumnas. Las clases son algo que me fascina. Es muy motivante poder trasmitir el gusto por la cocina”.
¿Cómo te organizas para trabajar desde tu casa?
Todo lo preparo en la cocina de mi casa y cuando es demasiado trabajo, contrato a una persona para que me ayude. Sin embargo, no he querido hacer eventos para más de doscientas personas. Me han pedido que haga cosas para trescientas cincuenta, pero decidí que si yo no podía estar detrás de cada detalle como corresponde, mejor no arriesgarse. Quizás es un defecto, pero me gusta estar en todo, y hacerlo todo. Reviso cada una de las brochetas, la decoración, cada pormenor, y me encanta que sea así.
¿Cuál es tu especialidad?
Los postres. Me gusta cocinar cosas dulces, me fascina hacer mousse, torta pompadour, torta mil hojas, crocante de almendras con trufa de chocolate. Por otro lado está el zapallo relleno, que causa sensación y se ve muy bonito...
¿Que tipo de cocina prefieres?
Más mezclada y a todo darle un toque personal con un condimento distinto. Me encanta la comida india…
¿En que consiste un menú completo, por ejemplo, para un matrimonio civil?
Para el aperitivo empanadas de masa philo, brochetas de jamón con rúcula e higo... Me gusta mezclar lo dulce con lo salado.
Me encanta hacer buffet, más que plato servido, pero si me lo piden no hay problema, y dentro de estos el más cotizado es filete con salsa de oporto y chalotas. Con las ensaladas me gusta innovar. Con los postres siempre me luzco, por lo general hago un mesón con hartas variedades.
¿Qué ingredientes no pueden faltar en una cocina?
Pimienta, jengibre, huevos, mantequilla y hierbas: tomillo, menta, orégano, cedrón, romero, salvia… A todo, dulce o salado, le pongo un toque de hierbas.
¿Los chilenos tenemos miedo de cocinar?
Creo que cada vez menos. Si nos comparamos con los peruanos, nuestra cocina es bien pobre, pero ahora con tanta información al chileno le está gustando innovar.
¿Admiras a algún chef y por qué?
A Otto Lenghi, me gusta porque es muy innovador y le gustan los granos como mote, quinoa o burgol. También frutas y verduras como granada, berenjenas, tomates y zapallo. Igual usa un poco de carne en suspropuestas, pero es prácticamente vegetariano. ¡Me encanta! Otros que admiro son Jamie Oliver, Dolli Irigoyen, Francis Mallmann y Juliana López May.
¿Por qué la gente tendría que acudir a ti en vez de un chef reconocido?
Porque me doy el tiempo de conocer al cliente y entender que es lo que necesita. Me gusta conversar con las personas y de acuerdo a sus expectativas elaborar una propuesta. En general, a la gente en Curicó les gusta las cosas sencillas, campestres, pero novedosas.
¿Cuáles son tus proyectos?
Mi sueño siempre ha sido armar un taller aparte de la casa y eso es algo que voy a cumplir ahora, con la apertura de “Corazón Contento”, una propuesta absolutamente innovadora en Curicó, donde además de cocinar y hacer mis clases, tendremos ensaladas, sándwiches, sopas, un menú del día, café y por supuesto todas las cosas dulces que lo acompañan. Además, habrá una pequeña tienda de cocina con productos gourmet y delivery.
¿Un consejo para los amantes de la gastronomía?Cocinar con gusto y con cariño, esa es la base. Cocinar con tiempo. Y finalmente, no transar en la calidad de los ingredientes
Creo que la clave para que te vaya bien, es hacer las cosas con pasión. Disfruto mucho haciendo mi trabajo. También es muy importante la rigurosidad, ser muy responsable con los horarios, la calidad y la presentación”.