Juan Ignacio Molina (el abate), narra en su Compendio de la Historia Geográfica, Natural y Civil del Reyno de Chile (1776), la génesis del mundo relatado por los mapuches promaucas de la zona del Maule, en lo que es el más completo y fidedigno relato que se tiene al respecto hasta el día de hoy.
El abate Molina describió el territorio maulino en primera fuente, de acuerdo con su observación, anotaciones y noticias que iba recibiendo en el campo. Con su permanente inquietud, curiosidad y capacidad de exploración de esta tierra incógnita, este cura jesuita, describe la forma de vida de los “Curi, Cauques, Putaganes y Promaucaes” asentados en la zona del Maule.
Hay que reconocer el legado del abate como destacado intelectual chileno del siglo XVIII, estudioso de la etnia mapuche, nacido en Guaraculén, en el valle de Loncomilla (cercano a Villa Alegre), el 24 de junio de 1740. Hoy existen varios establecimientos educacionales que llevan el nombre del abate (Liceo Abate Molina, Colegio Juan Ignacio Molina, por nombrar algunos); incluso existe un Instituto de Estudios Humanísticos con su denominación, unidad dependiente de la Universidad de Talca. Además, hay que hacer notar que en nuestra Región del Maule existe una comuna que lleva su apellido, muy cerca de Curicó, al interior de dicha provincia.
No obstante, los restos del abate Molina posan delante de un mural conmemorativo realizado por el mismo pintor y artista Pedro Olmos, en una sala contigua a los escombros de la dañada parroquia del Niño Jesús, por los efectos del terremoto del 27-F, sin vigilancia alguna. Tampoco se conoce el estado de “conservación” o descomposición de los restos óseos de este connotado pero extraviado precursor del conocimiento científico de Chile, por falta de control y monitoreo de preservación física del lugar y del mobiliario que lo sostiene.
Al parecer, falta mayor preocupación y conciencia por mantener los vestigios “inmortales” del abate, para que simbólicamente trascienda a las nuevas generaciones —y no desaparezca en el olvido generalizado de la comunidad local y regional—, como un ejemplo inequívoco del legado intelectual que desarrolló en el anonimato de la memoria y de la investigación para el futuro identitario del Maule, que él humildemente aportó al resto del mundo.