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EDICIÓN | Julio 2015

El arte de anudar

Karen Vergara, Gato Na Porta, macramé
El arte de anudar

Los nudos existen desde los tiempos prehistóricos. Se han usado siempre para hacer objetos utilitarios como las mallas de pescar o las hamacas, en las que se utiliza sólo cuerda y las manos. Hoy la técnica del macramé se usa también para hacer todo tipo de accesorios decorativos como collares y pulseras, y es la que aquí nos enseña Karen.

Por María José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.

Rancagüina de nacimiento, Karen (35), estudió en la capital comunicación audiovisual porque simplemente le gustaba este mundo. Hizo la práctica en Canal13, en donde terminó trabajando por cinco años como asistente de producción de programas tan famosos como Vértigo, para terminar como asistente personal de la mismísima Cecilia Bolocco.

La vida de Karen giraba en torno al trabajo, no tenía minuto libre para sus cosas personales, ni para tener una vida propia. Todo el día en el canal corriendo de un lado para otro hicieron que repensara qué quería para su futuro. El estrés de aquellos años provocó que esta mujer dejara todo para conocer el mundo y dedicarse a ser una persona libre, una artista que vive de su artesanía: el macramé.

¿Por qué repensar el futuro?
En un minuto me encontré perdida. Estresada, cansada del ambiente que me rodeaba. Esto no era lo mío, aunque me gustaba mucho mi trabajo, mi salud era primordial, y ya me estaba sintiendo mal, tenía ataques de colon todo el tiempo. Además, me desagradaba la gente arrogante y egocéntrica que había en el medio, lo que me estaba empezando a afectar emocionalmente. Terminé mi pega en el canal, luego trabajé para producción fotográfica, hasta que un día una amiga me dijo que la fuera a ver a Brasil, donde estaba viviendo.

¿Y te fuiste?
Sí. Dejé mi vida convencional, agarré mochila, libros, mis patines y partí a un pueblo cerca de Sao Paulo. Sin nada pensado, ni estructurado. Lo pasé pésimo al principio. Me gasté todos mis ahorros y, sin entender mucho el idioma, tuve que trabajar: fui cajera de un bar, encargada de una tienda, en fin, hice de todo. Hasta que volví al ruedo y conseguí pega como productora en una campaña política. Fueron cinco meses de estrés máximo… nuevamente me vi en un medio tremendamente estresante. Después de aquello, decidí que nunca más quería vivir eso, sólo quería ser autosuficiente, no tener jefe…

¿Volviste a Chile?
No, me negaba a volver. Me fui a otro pueblo, conocí a mi pololo, un italiano viajero igual que yo, y juntos recorrimos el norte de Brasil hasta que nos asentamos en una pequeña localidad que se llama Pipa; queda al noroeste de este bello país y tiene una playa soñada…

¿En qué minuto conoces el arte del macramé?
Ya en ese lugar y buscando siempre qué hacer para tener las lucas necesarias para vivir, fue que conocí a una vecina que era argentina y artesana, hacía pulseras, collares y adornos en macramé. Ella era una hippie de tomo y lomo, estaba de pasada por este pueblo y me enseñó un par de nudos y pude hacer una tobillera que me quedó espectacular…

¿Qué es el macramé?
La palabra significa nudos. Toda la historia de la humanidad está ligada a los nudos: desde la prehistoria se ha utilizado esta técnica para crea cosas porque la gracia es que sólo se necesitan las manos, ninguna otra herramienta… no siempre existieron la aguja y el hilo.

¿En qué consiste la técnica?
Se necesita hilo encerado y las manos. Existen distintos tipos de nudos para crear collares, pulseras, tobilleras y llaveros. Se ponen, por ejemplo, tres hilos uno al lado del otro en forma vertical y se van anudando para crear formas distintas, eso depende de la imaginación de cada uno. Me gusta mucho hacer mariposas y búhos, y ponerles accesorios.

¿Con qué accesorios decoras tus creaciones?
Con mostacillas de diferentes formas y colores, y piedras como la ágata, turquesa, amatista, aguamarina, ónix, infinidad de piedras y cristales que voy comprando por el mundo…

¿A qué partes ha viajado vendiendo tu arte?
He recorrido Europa y Latinoamérica mostrando mi arte, viviendo de este, y soy tremendamente feliz. Me encanta ser artesana, me encanta la palabra artesana, eso es lo que soy, siempre fiel a lo hecho a mano. Ahora estaré una época en Chile, aquí en Rancagua, pues hace años que no venía a ver a mi familia.

MÁS QUE UNA MODA

¿Por qué crees que se ha puesto tan de moda esta técnica?
Pienso que la gente está buscando darle valor a las cosas. A las personas les cuesta entender que me puedo demorar toda una tarde en hacer un solo collar… Esto toma mucho tiempo y se ve reflejado… Pensar en cómo diseñar un accesorio, y hacer esta composición con nudos, es algo que no lo hace cualquiera, hay que tener mucha paciencia y sentido de las formas y colores, además de dominar la técnica, que no es fácil.

¿Empezaste a vivir del macramé?
Un día me propuse hacer varios collares y salir a la playa a venderlos. Me fue increíble, los vendí todos, entonces me di cuenta de que tenía el talento, que se podía vivir de esto y aunque me costó bastante, empecé a dedicarme por entero.

¿Por qué te costo?
Por el prejuicio. No podía creer que me había vuelto hippie o artesana… Es algo de lo que ahora me enorgullezco, pero uno mismo tiene ese prejuicio contra los artesanos, uno piensa que son vagabundos, drogadictos, alcohólicos que se ponen en las calles a vender cualquier cosa… Pero los artesanos somos artistas que rescatamos las tradiciones de antaño, la artesanía, el hacer cosas con las manos, algo que se está perdiendo por el mercado chino, por los objetos hechos a gran escala, que son más baratos, pero que no tienen ningún contenido, ninguna intención…

¿Es poco valorada la artesanía en Chile?
Sí, muy poco, y en el mundo en general. El problema es que hoy vas a una feria artesanal y lo que menos encuentras son cosas de artesanía, todo es comercio chino… Si puedes encontrar un collar por mil pesos, ¿por qué vas a pagar por uno ocho mil? Ese es el razonamiento... Entonces es cuando hay que explicar que esto se hace a mano, uno por uno, con amor, con pasión, con tiempo… Muchas personas se sorprenden cuando les digo que mis cosas las hago con mis manos, todos piensan que son compradas en algún lugar, entonces cambia la percepción.

¿Cuál es el sello de tus cosas?
Lo delicado. Las pulseras y collares finos, no hago cosas grandes que se puedan ver toscas en la piel. Prefiero lo simple, acompañado con diferentes piedras u accesorios.

¿Por qué le pusiste a tu marca Gato Na Porta?
En cualquier lugar, donde estuviese viviendo, a la puerta de mi casa llegaban gatos, por eso el nombre; además creo mucho en las energías y siempre he pensado que los gatos nos protegen de lo malo. Gato Na Porta es el nombre de la fan page del Facebook, donde se pueden ver fotos de mi trabajo, está en portugués, significa: “Gato en la puerta”.

¿Se puede vivir de la artesanía?
Claro, yo tengo la vida que quiero, sobria, sencilla. Uno puede vivir de lo que se proponga, siempre que se haga con un amor inmenso, mucha pasión, que se tenga autoestima, pero, por sobre todo, con seriedad y responsabilidad.

 

"La palabra macramé significa nudos. Toda la historia de la humanidad está ligada a los nudos: desde la prehistoria se ha utilizado esta técnica para crear cosas porque la gracia es que sólo se necesitan las manos, ninguna otra herramienta… no siempre existieron la aguja y el hilo”.

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