Una original cerveza artesanal aromatizada con Cannabis es el “caballito de batalla” del último e innovador proyecto de este inquieto y multifacético emprendedor serenense. En un azaroso y variado periplo por el mundo de los negocios, fue profesor, agricultor, ferretero, distribuidor de insumos y maquinaria agrícola, fabricante de ropa, comerciante de carteras y helicicultor.
Por Iván Fredes G. / fotografía Patricio Salfate T.
“En su mesa, la mejor cerveza: Rubeza”. Así de simple y directo es el mensaje publicitario creado por Jorge Rubio Chico (66) para promocionar sus gaseosas alcohólicas artesanales, elaboradas con una rigurosa selección de cebada. Y exhibe orgulloso su pequeña planta en su campo de Camarico, cerca de Ovalle. Ahí cumple su rol de alquimista cervecero. Con sus propias manos, cocina el prodigioso cereal en un caldo hervido, aromatizado y fermentado, para transformarlo en un refrescante bebestible de cuatro variedades: Pilsener, Pale Ale, Kolch Cannabis y Bourbon Beer.
“Nacido, criado, educado y casado en La Serena”, según autodefinición. Estudió y egresó como técnico agrícola en la ex sede de la Universidad de Chile, con el auspicio y patrocinio de sus padres. “Pero, para financiar mis gastos, vendía paltas del Valle de Elqui y locos de Caleta de Hornos. Siempre me gustó ser independiente, no asalariado. Compraba y vendía puerta a puerta”, rememora.
Recuerda, también, que apenas titulado pololeaba con una joven cuyo padre tenía una parcela en San Ramón. Entonces, este le permitió que ocupara una parte de los terrenos para criar aves y cerdos. El negocio pronto le rindió generosos frutos. Eran los años de la Unidad Popular. “Todo lo que producía se vendía como pan caliente”, dice. Estando en el rubro avícola conoció a César Sumar, entonces dueño de la Estancia Castilla —ubicada en el sector costero, entre Vallenar y Copiapó—, quien producía ponedoras “enya”, con mayor rendimiento, pero con huevos más pequeños. “El me nombró distribuidor para las avícolas de la región”, comenta.
Una epidemia del virus avícola newclaste diezmó un tercio de su plantel y el negocio comenzó a tambalear. Vendió lo que quedaba, junto a un plantel de seiscientos cerdos. En 1979, con la liquidación en el bolsillo, emigró a Ecuador. En ese país fue profesor de su especialidad en la Universidad Católica de Cuenca y reincidió con un nuevo plantel de aves y cerdos en sociedad con otro compatriota. En su estadía de ocho años, también vendió libros y fabricó ropa artesanal para vender a turistas, hasta que decidió regresar a su ciudad natal.
HOMBRE DE MIL IDEAS
Reinsertado en la región, fue contratado como vendedor de insumos agrícolas en Ovalle, tras lo cual se independizó como distribuidor de insumos de la agroquímica alemana Bayer y maquinarias agrícolas. Al poco andar, giró al rubro gastronómico y alcanzó a tener tres restaurantes. Luego, compró un campo en los alrededores de la ciudad para producir uva pisquera. Al mismo tiempo, se aventuró en venta de carteras para mujeres y, más tarde, abrió una ferretería. Hace dos meses, arrendó parte de su campo a inversionistas españoles, quienes instalarán una granja de paneles solares.
¡Una larga historia! con altos y bajos en sus emprendimientos
He hecho de todo, siempre estoy con ideas y he tenido mil cosas. He fabricado charqui de cabra, he criado caracoles, en fin, un montón de cosas.
¿Y cómo llega a producir cervezas?
Me bajó el bichito de la cerveza una vez que vi un reportaje por televisión. Me puse a investigar y con mi mujer tomamos un curso, después contraté una maestra cervecera. Ella me asesoró y me enseñó a fabricarla y desde hace tres años me dedicó a esto.
¿Tuvo alguna motivación especial?
Sí, quería hacerlo porque ya producía vinos y aceite de oliva. Compro el mosto, fabrico y etiqueto el vino. El aceite también lo compro y lo envaso con mi propia etiqueta. Le agrego especies; pimienta negra, albahaca, ajo.
¿Cómo empezó en la cerveza?
Empecé con un equipo básico que aún mantengo. Encontré muy interesante fabricar cerveza. En Ovalle nadie la hacía. La maestra me enseñó todos los secretos, las distintas variedades de cebadas y las mezclas. Cada vez que hago cervezas, una vez por semana, envaso quinientas botellas. Mi producción mensual llega a dos mil botellas.
¿Y cómo lo hace con los insumos en una zona de sequía?
La cebada se compra en Talagante, a una empresa que provee a la mayoría de los fabricantes de cervezas artesanales en el país. Hay como cien variedades de cebadas; caramelo, pilsener, tostada, chocolate, etcétera. La combinación en diferentes proporciones produce los distintos tipos.
¿Cuántas variedades produce?
Hoy fabrico cuatro: Pilsener, Pale Ale, Kolch Cannabis y Bourbon Beer. Pronto agregaré una quinta, una cerveza negra que etiquetaré como Bob Marley.
¿Cómo llegó a esos tipos de cervezas?
Las dos primeras, Pilsener y Pale Ale, me fueron enseñadas por la maestra cervecera. Así aprendí del procedimiento, los ingredientes y sus proporciones. Y después creé la Kolch Cannabis porque ya manejaba los ingredientes, grados, densidades.
INOCENCIA CERVECERA
¿Por qué una cerveza con Cannabis?
Se me ocurrió hacer algo distinto, más innovador. No es marihuana. Es semilla de cáñamo. No tiene THC (tetrahidrocannabinol, sicoactivo de la Cannabis Sativa). En un principio tuve problemas porque la Cannabis Sativa es marihuana y esta es solo Cannabis. Es el nombre científico del cáñamo, lo mismo que comen las caturras. Estas aves vuelan porque tienen alas, no porque fuman. Del Servicio Agrícola y Ganadero me pidieron que retirara el producto del mercado, pero les di la misma explicación y entendieron.
¿Cuál es el plus que la Cannabis agrega a la cerveza?
El distintivo es solo para agregar valor comercial y de marketing. No tiene incidencia ni en sabor ni en aroma. Lo que se le agrega para lograr eso, como a todas las cervezas, es el lúpulo.
¿Y que impacto ha tenido este tipo de cerveza?
Es la que más se vende. La gente joven la compra porque tiene Cannabis.
El que me pregunta si tiene THC, le digo que no. Al que no pregunta, le digo que es ligera, fresca y que es la única cerveza de Cannabis que no se fuma.
¿Entonces, es su caballito de batalla comercial?
Sí, aunque ahora la mayor venta se está compartiendo con la Bourbon Beer, que lleva whisky Jack Daniels y que es preferida por el adulto joven. Ahora estoy creando una cerveza negra, la Bob Marley.
¿Qué resultado ha tenido esta nueva incursión en el mercado cervecero?
Este negocio es totalmente distinto a todos los que he tenido. Además que estoy en otra edad. Estoy satisfecho con mi producción. Ahora estoy pensando complementarla con la importación de cervezas de China, Tailandia y Polonia. En esencia, he sido productor, comerciante, importador. Siempre con venta directa, incluso, más de un tercio de mi producción la vendo por Facebook y por Internet.
INNOVAR Y PRESERVAR
¿A qué atribuye tantos emprendimientos no consolidados?
Mi mujer dice que soy un excelente generador de ideas, pero pésimo administrador.
¿No le ha pegado el palo al gato?
Sí, muchas veces le he pegado, pero no lo he proyectado en el tiempo.
¿En algún momento lo pasó mal?
Claro que sí. Quedé con deudas grandes cuando era distribuidor de Bayer. Fue por manejar negocios que no me correspondían. Si me hubiera dedicado solo a la distribución quizás todavía estaría en ese rubro. Siempre quise hacer más y más… innovar.
¿Algún consejo para los emprendedores jóvenes?
Que nunca se desanimen porque no resultó un negocio. Y que emprendan en lo que saben hacer, en lo que tienen mayor talento, virtud e innovación. Recuerden siempre que cuando les va bien, los bancos van a su negocio para ofrecerle cuentas corrientes y créditos, pero cuando las cosas no marchan, los bancos desparecen. Cuando todo va bien, a uno le ofrecen cuenta hasta en el banco de sangre.
"La gente joven la compra porque tiene Cannabis. El que me pregunta si tiene THC, le respondo que no. Al que no pregunta, le digo que es ligera, fresca y la única cerveza de Cannabis que no se fuma".