Para practicar TRX se requieren dos correas bien firmes y muchas ganas de trabajar toda la musculatura. No existen restricciones para ello y los resultados saltan a la vista. Eso bien lo sabe esta profesora de educación física, amante del andinismo, de la naturaleza y de un sistema de entrenamiento que, sin imaginarlo, cambió su vida.
Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Siempre supo que estar en constante movimiento era lo suyo. Nunca se vio trabajando detrás de un escritorio y aunque no era la chica ultra deportista, optó por estudiar educación física en la Universidad Metropolitana (UMCE). En la asignatura de recreación, descubrió una disciplina que por largos años fue protagonista en su vida incluso, la llevó a tomar decisiones tan drásticas como la de emigrar a una extrema región del sur de nuestro país.
El montañismo se convirtió en un mundo apasionante para Paula Scheel (45). Comenzó a escalar cerros en Santiago y, luego, como una actividad paralela a su carrera universitaria, formó parte de varias expediciones hacia el norte, a través de la rama de andinismo de la Universidad de Chile. Su primera gran escalada fue en el volcán San Pedro (seis mil ciento cincuenta y cuatro metros), en la segunda región. “Fueron doce días de expedición y de manera progresiva. Me di cuenta de que físicamente estaba preparada y que tengo buena resistencia. Cuando llegamos a la cima, sentí que era posible hacer todo lo que me proponía, fue un gran desafío, lo que me hizo lanzarme a la vida… a los peligros y eso ¡me fascinó!”.
¿Cuánto tiempo te dedicaste al andinismo?
Cinco años. Subí el Parinacota, Villarrica, Osorno, San Gabriel, Provincia, La Campaña, La Paloma y varios más. Fue tal la pasión que me generó la montaña que con una amiga hicimos un curso de andinismo en la escuela NOLS. Nos fuimos a Coyhaique, por tres meses; un mes en kayak y el resto del tiempo en la montaña. Este curso me marcó, porque en términos de experiencia personal fue gratificante y de mucho aprendizaje. Después hice otro curso de dos semanas y nació la idea de vivir en Coyhaique.
Un cambio rotundo…
Con mi amiga postulamos a un proyecto de la DIGEDER, que consistía en hacer clases en escuelas rurales y capacitar a los profesores de educación física, por un año. Yo tenía, en ese entonces, veintiséis años y decidí dejar Santiago. Me destinaron a Lago Verde, a doscientos kilómetros de Coyhaique. Viví en una pensión y durante una semana me lo lloré todo.
¿Y qué pasó cuando terminó el ciclo?
Me quedé seis años viviendo en Coyhaique. La DIGEDER me contrató como supervisora de proyecto del área recreativa. Viajé mucho y los fines de semana, aprovechaba el tiempopara subir las montañas. También, hice clases de aeróbica y de baile, en un gimnasio. En el 2001, tomé la decisión de emigrar a La Serena.
¿Qué motivó este nuevo cambio?
No tenía más proyecciones en Coyhaique, pero como las cosas se dan en el momento justo, llegaron unas personas de La Serena para hacer un curso de gimnasia rítmica, en el gimnasio donde trabajaba. El director me dijo que necesitaba profesores para la escuela de gimnasia rítmica de La Serena y acepté. A los treintaiún años llegué a esta ciudad, nuevamente sola. Trabajé en la formación de esta disciplina, durante un año y luego, comencé a dar clases en el colegio Águila Mayor.
EMPRENDIMIENTO DEPORTIVO
Conoció a su marido en La Serena y, al poco tiempo de estar juntos, quedó embarazada. Cuando se enteró de esta gran noticia, dejó de hacer clases en el Águila Mayor y optó por cambiarse al colegio Francisco Palau. Once años fue profesora de educación física de este establecimiento, hasta que se le presentó en el camino una nueva oportunidad, pues su objetivo era independizarse y estar más tiempo con sus hijos: Tomás (11) y Benjamín (7).
¿Llegó el TRX a tu vida?
Así es. En el 2013, comencé a buscar nuevos sistemas de entrenamiento y descubrí el TRX y dije “esto es lo mío”. Como mi marido es diseñador publicitario, hicimos un proyecto de emprendimiento y lo presentamos a CORFO, a mediados de ese año. La idea era construir un segundo piso de nuestra casa e instalar un espacio para mis clases de TRX y una oficina de diseño. Finalmente, nos ganamos ese fondo, construimos y partí con las clases.
¿Pero antes de eso, debiste certificarte como instructora de la marca?
El representante legal de la marca TRX en Chile es el instructor René O`Ryan. Para certificarme como instructora tomé el curso con él, en marzo del 2013. Con el fondo que obtuvimos de CORFO, pude pagar este curso y otro de nutrición para asesorar a mis alumnas. Yo hice el curso básico de TRX que dura un día, pero hay otros que son más avanzados, masivos o con otros implementos.
¿En qué consiste tu clase?
Yo hago clases a un grupo reducido de alumnos, es decir, más personalizado. Mi sala está acondicionada para seis personas, porque tengo seis TRX, es decir, seis correas originales que se utilizan para realizar el entrenamiento. Las clases son de lunes a viernes y en horarios de mañana y tarde. La hora de clase es intensa y hacemos una elongación al principio y al final. Lo ideal es practicarlo tres veces a la semana o mínimo dos.
¿Qué partes del cuerpo trabajas con esta disciplina?
Primero trabajas con tu propio peso y con la gravedad para crear una resistencia de movimiento. Esto se logra a través del uso de las correas y los ejercicios son funcionales, es decir, si la persona es deportista, busca trabajar la potencia de piernas y brazos. En otros casos, desarrollas la resistencia, tonificación, flexibilidad, equilibrio y coordinación, porque las correas te permiten salir del centro de gravedad y para volver a este centro, siempre hará que se trabajen los abdominales. El TRX se enfoca en todos los músculos, pero, sin duda, el abdomen es la parte del cuerpo que más se trabaja.
SIN RESTRICCIONES
Dentro de las razones de por qué este sistema de entrenamiento ha sumado tantos adeptos, Paula afirma que “primero es muy entretenido y, además, los cambios corporales se notan a las tres semanas, es decir, el resultado es muy rápido, porque en una hora trabajas toda la masa muscular. Por otra parte, permite practicarlo en un espacio reducido, ya que las correas o bandas se pueden anclar a la puerta y, en el jardín, en un columpio, árbol o terraza.
¿Estas correas son adaptables?
Las correas son rígidas, no elásticas, son similares a las de los paracaídas. Cada una tiene una manilla y poseen niveles de regulación de altura para trabajar la espalda, piernas, pies o brazos. Para los pies, las bandas cuentan con unos estribos.
¿Existen restricciones para practicarlo?
¡Eso es lo mejor de todo! No hay restricciones. Ahora, si la persona padece algún tipo de patología, debe realizar ejercicios que se adapten a su condición. Como es un circuito de ejercicios, voy dando lasindicaciones y me preocupo de quienes tienen alguna dolencia o lesión. Tengo una alumna que tiene problemas en las rodillas y yo le indico que el ejercicio es sin llegar al suelo, porque de lo contrario se dañará aún más sus articulaciones. No hay limitantes para hacer TRX, sino variar los ejercicios según la persona.
¿Crees que esto es lo más efectivo, como ejercicio?
Como profesora de educación física puedo decir que sí. Conozco muchos sistemas de entrenamiento y creo que este es el más efectivo. Tengo alumnas de sesenta años y están felices con los resultados. Son ellas, incluso, mi mejor publicidad, porque lo recomiendan e invitan a otras personas. Ahora, como toda actividad física, se libera endorfina y permite a la persona sentirse bien, andar contenta y más activa. El TRX, en particular, mejora todas las cualidades físicas que se requieren para vivir el día a día, caminar o subir una escalera, sin cansarse y además, tonifica ¡qué mejor!
Y en lo personal, ¿que has ganado con el TRX?
He ganado en todos los ámbitos de la vida. Ya no tengo cara de estresada, estoy mucho más tiempo con mis niños, trabajo en algo que me encanta y, además, le hace bien a las personas, en definitiva, ¡es real!
"Conozco muchos sistemas de entrenamiento y creo que este es el más efectivo. Tengo alumnas de sesenta años y están felices con los resultados”.