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EDICIÓN | Julio 2015

“Me hace feliz dar oportunidades”

Kimberly Dodge voluntaria de World Teach
“Me hace feliz dar oportunidades”

Como una misionera, recorre anónimos poblados latinoamericanos enseñando inglés a niños vulnerables. Antes, lo hizo en su propio país con refugiados bélicos, políticos o económicos. Radicada en Diaguitas, recuerda que salió de un pequeño pueblo, aprovechó las oportunidades que le pusieron en el camino y ahora quiere replicar su experiencia. Por eso, con mochila a la espalda, recorre las escuelas públicas de Peralillo, Arenales y Gualliguaica, en el Valle de Elqui.

Por Iván Fredes G. fotografía Patricio Salfate T.

Desde niña, Kimberly Dodge imaginó mundos distintos, lejanos, desconocidos. Su boleto de viaje fue el libro Arrugas en el tiempo, una novela de fantasías y ciencia ficción de la escritora Madeleine L’engle. Lo leyó una y otra vez en la biblioteca de su pequeño pueblo natal, Hampstead, enclavado en el norte de Estados Unidos, al lado de Canadá. En su terruño infantil, rodeado de coloridos bosques otoñales y nevadas montañas invernales, soñó viajar, conocer y vivir realidades diferentes.

A sus treinta y tres años, Kim, como le dicen sus amigos, también ha sido protagonista de un largo viaje en el tiempo y en el espacio. Primero, estudiando literatura universal comparada, español y magíster en Estudios Latinoamericanos en las universidades de Bentley (Boston) y de California (San Diego) y, luego, enseñando inglés a adultos y niños vulnerables en Estados Unidos, Perú y Chile.

ENTRE REFUGIADOS

En su país, como voluntaria de diversas ONG’s, fue profesora de inglés de inmigrantes por razones bélicas, políticas, económicas y sociales. Sus alumnos eran iraquíes, sudafricanos, colom-bianos, haitianos, camboyanos, dominicanos, mexicanos, por nombrar algunas nacionalidades.

Lo suyo, reitera Kim, es el voluntariado para la alfabetización del inglés. Alfabetizar para dar oportunidades. “Eso me hace feliz”, subraya. Para perfeccionar su español hizo pasantías en dos universidades de Buenos Aires.

También un día, cargó la mochila a su espalda para recorrer hasta los pueblos más pequeños de Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. Estaba ávida de aprender, conocer, descubrir.

Tras su trabajo de seis años con refugiados e inmigrantes en su país, cuyo propósito era la enseñanza del inglés para su reinserción laboral y social, hace tres años viajó a Perú, siempre como voluntaria. Ahí se estableció en el poblado de Huayquán, en las afueras de Lima, para enseñar su idioma en una de las barriadas más pobres del vecino país.

Desde enero de este año radica en el poblado de Diaguita, en el corazón del Valle de Elqui, donde prolonga su voluntariado idiomático, a través de la alianza que suscribió su ONG World Teach con la chilena Fundación Educacional Oportunidad.

En su rol de coordinadora de voluntarios de World Teach para el proyecto “We Learn”, Kim monitorea la labor de los siete voluntarios, incluida ella, quienes trabajarán por diez meses en nueve escuelas básicas de Paihuano, otras nueve de Vicuña y un liceo de esa última ciudad. Acompañando a los profesores chilenos de inglés en sus salas de clases, en un programa de apoyo colaborativo, los voluntarios que dirige Kim esperan alfabetizar en su idioma a mil quinientos alumnos.

PROFESORA “GRINGA”

¿Qué hace una “gringa” en un lugar como este y tan lejos de su país?
Quería trabajar en Sudamérica, especialmente con World Teach porque tiene muy buena fama en mi país. Tenía la opción de hacerlo en Ecuador, Perú o Chile. Para mí era un desafío venir al Valle de Elqui porque soy una chica de la ciudad. Cuando viajé como mochilera conocí muchos pueblos pequeños. Me gusta conocer gente, escuchar sus historias y, sobre todo, enseñar para ofrecer oportunidades. Quería entregar mi experiencia, aportar, como muchos de los voluntarios que trabajan en el valle. Tenemos la posibilidad de donar tiempo y dar oportunidades a otras personas, especialmente, a los niños.

¿Qué imagen tenías de Chile?
Tenía amigos chilenos en Boston. Los chilenos son muy simpáticos. Son buenos amigos, muy leales. Cuando trabajaba en Perú, conocí Arica. Un día, cuando cruzaba una calle, un automóvil paró para que yo pudiera hacerlo. ¡Eso es muy sorprendente! En Perú, eso no ocurría. Pensé que los chilenos eran más ordenados. Son más respetuosos de las leyes y eso es muy interesante. Me dije, tengo algo que aprender de Chile y el valle se parece, además, al pueblo donde nací.

¿Y se cumplieron tus expectativas?
Empecé con muchas expectativas, luego eso baja y te cansas de algunas cosas.

¿Cómo qué?
Lo que más me cansa es no tener Internet, porque es mi forma de comunicarme con mi familia y mis amigos. Pero lo interesante es que Chile tiene una cultura muy diferente de lo que he conocido en Sudamérica.

¿Cuál es la diferencia?
Son más cerrados acá, sobre todo en el norte. Es difícil conocer gente, entrar en confianza con alguien. Eso me cuesta porque soy una persona muy sociable, me gusta hablar, conocer gente y acá eso lleva mucho tiempo. Chile es muy ordenado, pero burocrático.

¿Y cómo ha sido la experiencia con los niños?
Los niños son muy amorosos, cariñosos y simpáticos. Siempre me siento muy acogida en las escuelas, pero creo que se debe abrir la mente respecto de la educación. Los niños piensan que aprender es leer y escribir. Y eso ya pasó. Los niños aprenden por hacer cosas, por hablar, por escuchar, pero ellos creen que aprenden solo cuando desarrollan sus guías.

¿Hace falta un cambio?
Sí. Chile es un país muy nacionalista en algunas cosas. En el Ministerio de Educación, por ejemplo, en los equipos de los programas de inglés no hay ningún extranjero. Hay muchos que pueden ayudar. Debo decir que los profesores de inglés del valle son muy buenos. De verdad me impresionan, también aprendo de ellos.

INGLÉS DESDE PREKINDER

¿Cómo perciben los niños el inglés?
Lo que siempre les digo es que tienen mucha suerte. Viven en un país que toma muy en serio la enseñanza del inglés porque aprenden desde pre kínder. Yo tuve que esperar hasta los catorce años para aprender español en mi escuela. Eso me gusta de Chile y es muy positivo. Aprender inglés amplía las oportunidades. Ellos van a tener mejores posibilidades para trabajar en otros países, para vivir sus vidas, para viajar. Los niños lo ven ahora como algo divertido. Y puede y debe ser divertido. El inglés también se aprende cantando, bailando, jugando, actuando y todos los voluntarios somos así, porque es nuestra cultura ser simpáticos.

Pareces muy apasionada en lo que haces
Si estoy acá es para ayudarlos.

¿Y por eso entregas parte de tu tiempo en el voluntariado?
Cuando estuve en la universidad comprendí algo muy obvio: ayudar a los demás. Eso es importante para mí. Siempre voy a donar parte de mi tiempo. Cuando creces con muchas oportunidades, eso ocurre. He tenido la suerte de nacer en una familia de clase media. Recibí becas, apoyo, trabajos. He tenido suerte. Y quiero dar esas mismas oportunidades a otras personas.

¿Crees que Chile es un país de oportunidades?
Creo que sí. Tiene muchos recursos, buen sistema de transporte, empresas, multinacionales, la gente es educada. Muchos chilenos me dicen: ¡pero estamos en el fin del mundo! Hay un sentimiento de sentirse aislados. Pero no lo están. Veo que hay diferencias sociales. En el valle hay gente muy pobre y gente muy rica, pero se vive igual. Los hijos de los temporeros también conviven con los hijos de los dueños de los viñedos. Por eso los niños usan la misma ropa escolar para no hacer notar esas diferencias. Pero diferencias hay en todos los países.

¿Cuáles son tus proyectos ahora?
Deseo volver a Perú, tal vez Ecuador. Tengo más interés por la cultura andina. Me gustaría empezar una vida más estable, pero me gusta América Latina. Me siento más yo. La gente se permite tener emociones, es muy expresiva, muy apasionada. En mi país la gente es más racional, más fría, analítica y yo soy más positiva, reflexiva y comunicativa.

¿Qué te produce estar en la tierra de Gabriela Mistral?
Ella también tiene una historia semejante a la mía. No estaba formada en la pedagogía para enseñar, pero siempre le interesó la educación, trabajar con niños para mejorar sus vidas. Me gusta porque ella hizo muchas cosas en su vida: enseñó, viajó, escribió. Fui a la biblioteca, leí sus poemas en español. Ella nació en Vicuña y vivió en Monte Grande. Muy alejada del mundo. Salió de un pueblo pequeño. Yo también.

 

"Aprender inglés amplía las oportunidades. Puede y debe ser divertido. Se aprende cantando, bailando, jugando, actuando y todos los voluntarios somos así, porque es nuestra cultura ser simpáticos”.

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