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EDICIÓN | Julio 2015

Lanas prodigiosas

María Elena Sotomayor telares y tapices
Lanas prodigiosas

Su mayor inspiración son los colores. De paisajes o minerales que graba en su retina, va creando nuevas combinaciones con una amplia gama de lanas naturales que le envían desde la Carretera Austral. Autodidacta y pionera en su propuesta, María Elena se formó en el arte del telar en la sala de un hospital. Un origen marcado por el dolor, pero al mismo tiempo, lleno de esperanza por un futuro insospechado.

Por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.

Horizontales, verticales, coloridos, acogedores, contemporáneos, cálidos, pero sobre todo, únicos. Así son los telares de María Elena Sotomayor, artista autodidacta, quien durante dieciocho años se dedicó a la educación de párvulos, en diferentes colegios municipales de Copiapó.

Dejó de ejercer su profesión cuando su tercer hijo fue diagnosticado por un rabdomiosarcoma (tumor canceroso que se origina en las partes blandas del cuerpo). Esta enfermedad le significó, de la noche a la mañana, cerrar la puerta de su casa y trasladarse con sus tres hijos a Santiago. “Cuando le dieron el alta, regresamos a Copiapó. Un mes después, volvimos a Santiago para un control y le encontraron una inflamación en la boca. Tenía un tumor de mayor tamaño. Con esto, me quedé definitivamente en Santiago y eso significó pasar semanas completas en un hospital acompañando a mi hijo. Mientras él dormía, me motivé a tomar, por segunda vez, las lanas y comencé a bordar con punto cruz”, relata María Elena, y muestra un tapiz de grandes dimensiones, ubicado en un lugar especial de su living. “Acá están todas las emociones, recuerdos y vivencias de ese momento que viví junto a Pablo”, agrega emocionada.

Tras la recuperación de su hijo, volvió a Copiapó, sin embargo, el estrés de lo vivido le pasó la cuenta. “Regresé a trabajar al colegio, pero el cansancio era devastador. Me sentía desmotivada, así que presenté la renuncia y nunca más volví a dar clases en colegios. Dije: “voy a comenzar a trabajar con lanas”…

¿Tu intención era hacer telares?
¡Así es! Me regalaron un telar de peine, pero no me llamó la atención y preferí el bastidor, como es un marco sentía que aquí podía dibujar. Me las ingenié e hice uno inspirada en el bastidor de pita.

¿Qué te motivó a continuar?
Cuando mi hermana vio el primer telar que hice, me comentó que una amiga tenía un café en La Serena y que podía exponerlos ahí. La llamé y me dijo que le enviara cinco telares. Así partí e hice de esto un oficio. Ya han pasado cinco años.

¿Así te hiciste conocida?
¡Claro! Un día se me ocurrió tomarle una foto a uno de los telares en color rojo frutilla. La mandé a un diario, les conté que era de Copiapó y al poco tiempo fue publicado. Después me llamaron de otro diario para una revista de decoración. Todo esto sucedió en una semana… todo indicaba que este era mi camino.

Los telares comenzaron a tomar mayor fuerza
Así es. En ese tiempo, no había muchas personas que se dedicaran a esto y yo sentí que ese era mi momento. Hice una exposición en el café y apareció una decoradora y los compró todos. Luego, un señor de Santiago me mandó a hacer tres telares y de ahí no paré más.

CUADROS CONTEMPORÁNEOS

Radicada en La Serena hace ya varios años, María Elena da rienda suelta a su creatividad en un pequeño taller de su departamento. Todos sus trabajos son a pedido y personalizados y afirma que ya perdió la cuenta de los telares que ha hecho en estos cinco años. “En promedio hago cinco telares al mes, porque esto también fluye conmigo, con mi estado de ánimo, con la inspiración”, acota.

¿Cómo defines tu trabajo?
Mis telares son contemporáneos, tienen textura y la urdiembre se puede apreciar, es decir, no es solo tejido. Cuando comencé a hacerlos, esto no se usaba, eran más bien tupidos y pesados. Mis telares son cuadros, me paro frente al bastidor y voy dibujando, nunca diseño en papel, integro las lanas de colores y comienzo.

¿Fuiste pionera, entonces, en tus creaciones?
Yo diría que el éxito de mis telares se debe precisamente a esto. Hace cinco años, mis telares gustaron porque eran diferentes, novedosos, con buenas terminaciones y con productos de calidad. Trabajo con lana ciento por ciento natural porque tiene un peso y un olor incomparables. Uso también vellón y varillas de bambú.

¿Cómo consigues la lana natural?
En esos años, averiguando por Internet, encontré un aviso de un señor que ofrecía a la venta lana de oveja natural. Lo llamé y me enteré que vivía en la Carretera Austral. Él había publicado este aviso hace tres años y nadie lo había llamado. Le pedí que me enviara un kilo de lana y cuando lo recibí ¡quedé encantada! Le pedí más lana, incluso, me indicó que tenía en otros colores (saca un canasto y toca las madejas). Esta lana café está teñida con barro de río, otras con cebolla, plantas, hierbas ¡son maravillosas!

¿Cómo publicitas tus telares?
Mi mejor publicidad es mi propio trabajo. Tengo un blog que se llama telaresytapices, allí están las fotografías de todos los telares que he hecho. También tengo Facebook.

¿Pensaste que tus trabajos tomarían tanta fuerza?
La verdad es que no. Nunca imaginé que me dedicaría ciento por ciento a esto y que mis trabajos tendrían tanta aceptación. Me encanta lo que hago y, a veces, me cuestiono por qué viví tanto tiempo sin hacerlo antes.

 

"Trabajo con lana ciento por ciento natural porque tiene un peso y un olor incomparables. Uso también vellón y varillas de bambú”.

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