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EDICIÓN | Julio 2015

Innovación y tecnología

Javier Sáinz y Juan Gabriel Alarcón socios fundadores Prodalysa
Innovación y tecnología

Esas fueron las claves con que esta empresa de Quilpué logró crear su producto Stevia Pure, a través de un proceso de purificación que no utiliza petroquímicos ni alcohol. Su éxito radica en ser un endulzante sin calorías, pero con un sabor agradable que ha logrado conquistar a más del sesenta por ciento del mercado nacional y convertirse en el cuarto productor de stevia del mundo, exportando a lugares como Europa, Estados Unidos, Israel, México, Nueva Zelanda y Australia.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G.

Las buenas ideas y la perseverancia dan sus frutos, y fue así como Javier Sáinz y Juan Gabriel Alarcón, socios fundadores de Prodalysa, lograron, el 2007, desarrollar una tecnología que permite purificar, en un ciento por ciento, la planta de stevia, sin el uso de disolventes orgánicos, como el alcohol, o procesos químicos agresivos. El producto llamado Stevia Pure es comercializado en Chile y en el extranjero como ingrediente industrial —en formato líquido o en polvo— para empresas de alimentos y bebidas que han encontrado la respuesta para un endulzante sano, sin calorías, pero que posea un sabor agradable para sus distintas preparaciones.

La historia de estos emprendedores e ingenieros industriales químicos, comenzó cuando se conocieron en la Universidad Católica de Santiago y ambos se fueron a la empresa Natural Response de Quilpué, dedicada al extracto de quillay. Fue en ese lugar que trabajaron con espumantes naturales, obtenidos de los árboles. “En el 2002, nos dimos cuenta de un cambio muy atractivo en el mercado. Antes eran muy pocos los interesados en los productos naturales, pero de a poco comenzó la necesidad de cambiar los ingredientes artificiales que perjudicaban la salud. Fue en esa transición cuando nos tocó aprender a industrializar extractos, sin ningún tipo de químicos, para ser usados en alimentos. Pero esa dicotomía no era tan simple, porque cuando le vas agregando más químicos a los productos, es cuando puedes crear un producto industrializado, es decir, que sea igual, una fórmula exacta”, recuerdan los socios.

¿Cuándo deciden trabajar con stevia?
Estábamos en esta otra empresa, en medio de un trabajo intenso para poder rotular su producto como natural en Europa, cuando conocimos la stevia, una hoja de Paraguay, desconocida hasta el minuto, que cumplía con lo que buscaba el mercado: ser natural y sin calorías. Este endulzante no había despegado, porque no se sabía cómo trabajarlo ni cuáles eran sus propiedades. Solo había sido tratado en Japón y en China, pero de forma química, y empezamos a investigar cómo ellos habían domesticado la planta y desarrollado las tecnologías para purificarlo. Fue entonces que decidimos independizarnos y atrevernos con nuestra propia empresa.

EL DESAFÍO

“Sabíamos que teníamos un producto con muchas virtudes, pero temíamos que no cumpliera con las expectativas que el consumidor quería, porque al procesarla quedaba con notas muy amargas. Por otro lado, para los mercados más exigentes, como Estados Unidos, se negaba la autorización de endulzante porque se dudaba que fuera un procedimiento seguro para los seres humanos. Por eso decidimos desarrollar un proceso en el cual no se utilizara ningún químico. La verdad es que ese fue un desafío bastante aventurado, porque nadie lo había hecho para esta planta, aunque lo había intentado mucha gente”.

¿Qué pasó luego?
Eso fue en el 2006, y empezamos a trabajar en una planta en Concón, pero más pequeña a la que tenemos hoy en Quilpué. Comenzamos de a poco hasta que, el 2007, sacamos un frasquito con polvo de stevia y llegamos a un producto de suficiente calidad. Considerábamos que estaba muy bueno, y por eso decidimos llevarlo a alguien que ya la conociera. Así encontramos la empresa Swett Lift en Estados Unidos, si bien en ese país la stevia no era aceptada como endulzante, sí lo era como suplemento dietético y se vendía en las farmacias.

Ese fue el despegue…
Sí, el dueño de esta empresa probó nuestra stevia y nos compró todo lo que podíamos producir. Este señor estaba en una situación muy difícil, porque había peleado por mucho tiempo para se autorizara la stevia en Estados Unidos, pero la FDA (Food and Drug Administration) los frenaba, pues era un procedimiento químico y contenía metanol, lo cual conlleva varios problemas para la salud. Para él fue maravilloso… se encontró con unos personajes del fin del mundo que le solucionaron su problema (ríen) y para nosotros fue la validación de nuestro proyecto.

¿Así comenzó el desarrollo industrial?
Sí y para exportar en el mercado norteamericano. Cuando estábamos en eso, en mayo del 2008, salió una publicación en Wall Street Journal hecha por Coca Cola, donde afirmaban que usarían la stevia en sus productos. De la nada hubo un boom, la llamaban “el santo grial de los endulzantes”, y nosotros ya estábamos listos para producir.

¿Qué fue lo más complejo de innovar?
Todo, es bastante difícil innovar, porque el campo industrial no cuenta con los espacios para hacer empresas. Es decir, hay que empezar de cero, desde la infraestructura, servicios y permisos. En nuestro caso, como la stevia no era considerada como un alimento, para las autoridades fue casi imposible apoyarnos. En Chile están acostumbrados a traer ideas de afuera, que están probadas, y adaptarlas, pero nosotros lo hicimos al revés.

CONSOLIDACIÓN

“Desde Sweet Lift, se presentó a la FDA un informe con todo nuestro proceso y a raíz de eso fuimos los primeros en E.E.U.U. en producir un endulzante de mesa a base de stevia. Al cumplir con todos los requerimientos también se trabajó en la autorización europea y gracias a ello se generó un estándar para comercializarlo en Chile, porque acá no era considerado como un alimento. Somos fundadores, junto a otras empresas, de la Asociación Americana de Stevia, eso nos ha permitido hacer estándares, regular y normalizar el cultivo”.

¿Cómo fue el crecimiento?
Desde esa fecha nos fuimos desarrollando y empezamos a trabajar, también, con empresas chilenas. Hoy, en los supermercados nacionales, existe una gran cantidad de productos, especialmente lácteos, endulzantes de mesa y jugos, y podemos decir, con orgullo, que son nuestros. Tuvimos un crecimiento bastante frenético desde el 2009 y el 2011 construimos la fábrica en Quilpué.

¿De qué manera trabajan con las empresas?
Hemos ayudado a muchas empresas a desarrollar productos que sean buenos y ricos. Hacemos las formulaciones para yogures, aguas con sabor, chocolates, galletas, queques, salsas, etc. de reconocidas marcas. Les damos soluciones a los clientes para que saquen el azúcar de los ingredientes y rápidamente puedan ver sus stocks a la venta. Nos enfocamos en pocos clientes, pero para trabajar muy de la mano. Actualmente son alrededor de diez chilenos y treinta a nivel mundial.

¿Cómo aplicaron la tecnología?
En términos simples, funciona como un cernidor o filtro por el cual pasan solo los azucares naturales de la stevia y no los compuestos coloreados ni proteínas que no aportan nada al extracto. La stevia viene de una hoja y el proceso es similar al de un té. Se hace una infusión y a medida que se va purificando se transforma en un polvo incoloro sin sabores amargos. Nuestros filtros son mecánicos y no con purificaciones con alcohol y metalizaciones químicas que es lo que hace nuestra competencia en el mundo. Esa es una diferencia muy importante.

Ese es su valor…
Exactamente, eso es lo que las empresas más serias le quieren transmitir al consumidor: un producto natural y de primer nivel. Y si quieren estar seguros de ello les emitimos los certificados que nos avalan internacionalmente. Constantemente nos vienen a revisar que no ocupemos ningún tipo de alcohol en la producción. Además, nosotros manejamos la formulación, es decir, conocemos cómo la stevia funciona con otros compuestos de los alimentos, por ejemplo con el café, el chocolate y vamos generando soluciones.

DULZOR PARA TODOS

“Fuimos finalistas para los premios de innovación Avonni 2012, participando en la categoría de Recursos Naturales; y seleccionados desde San Francisco, Estados Unidos, por Endebor como una de las tres empresas chilenas que integran su red global. Pero más que premios nuestra gran satisfacción es que el principal endulzante de mesa que consume Holanda; la leche con chocolate que toman todos los días los niños en Israel; los remedios y aguas saborizadas de Australia fueron elaborados con nuestra stevia. Estamos orgullosos de que este proceso fuera desarrollado en Chile, en Latinoamérica y desde aquí se expandiera al mundo”.

¿Los endulzantes reemplazarán eventualmente al azúcar?
Es interesante ese punto, pero la verdad es que si no consumimos azúcar no podemos vivir. El hombre necesita una cantidad de azúcar al día importante, pero hay ciertas azúcares, como la granulada procesada, que no nos hacen bien. Por eso es importante un balance entre esta y los endulzantes. No hay que olvidar que lo que hace daño es el exceso.

¿Qué ocurre con los productos que fusionan azúcar y stevia? ¿Son saludables?
Sí, la verdad es que hoy existen muchos productos híbridos, porque la stevia endulza poco. Por ejemplo, en galletas o algunas bebidas de fantasía necesitan un porcentaje de dulzor más elevado que la stevia permite; por eso, para evitar el amargor, se adiciona azúcar. En productos como la Coca Cola Life es más bien un tema técnico, porque está pensado para países que toman gaseosa con azúcar todos los días y necesitan bajar esos indicadores; pero como Chile está muy avanzado en la sustitución con productos light, no ha funcionado como se esperaba.

Chile es uno de los países con más diabéticos, ¿se pensó el proyecto para este público?
Por supuesto, pero nuestro enfoque es para los alimentos en general. La stevia es un endulzante que a los diabéticos no les hace mal, no les daña los niveles de glicemia e, incluso, hay estudios que indican que pacientes con diabetes tipo 2 tendrían algún beneficio para aliviar parte de la dolencia. Pero hay que dejar claro que es una enfermedad asociada a la obesidad, al sedentarismo y con esto no se resuelve, pero sí permite que puedan consumir más alimentos de forma segura.

¿Su próximo paso es generar productos propios?
Sí, estamos desarrollando algunos productos para consumidores que buscan algo original. Como hemos trabajado mucho en tecnología tenemos ideas que, a mediano plazo, van a llegar al mercado. Esta es una oportunidad para seguir innovando. Además, gracias a la stevia, hemos ido trabajando con otros endulzantes naturales que vemos con mucho interés por su aporte al dulzor.

 

Nuestra gran satisfacción es que el principal endulzante de mesa que consume Holanda; la leche con chocolate que toman todos los días los niños en Israel; los remedios y aguas saborizadas de Australia fueron elaborados con nuestra stevia. Estamos orgullosos que este proceso fuera desarrollado en Chile, en Latinoamérica, y desde aquí se expandiera al mundo”.

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