Estamos en pleno invierno y los que vivimos aquí cerca del mar sabemos que siempre necesitamos ese abriguito rico, para capear el frío. Los ponchos y ruanas llegaron para quedarse en esta temporada; están los clásicos de un solo color y los coloridos con bellos estampados, livianos algunos, más lanudos otros, pero lo verdaderamente importante es que nos abriguen. Si los sabemos usar, pueden ser un accesorio importante.
Hay ruanas con borde de piel, que se ven muy elegantes, incluso podemos acomodarles un cuello de piel o manga peluda, porque muchas vienen como capa, pero si damos unas puntadas debajo del brazo, las convertimos en mangas que nos dan mucha libertad de movimiento. Nos permite usarlas en forma más convencional y no solamente como una prenda de fin de semana. Es de buen vestir usarlas tipo capa sobre nuestro abrigo, haciendo contraste de color, combinando con el color de las botas, de los zapatos, o bien, de la cartera.
Otro accesorio, de tipo echarpe, alrededor de nuestro cuello o en la cabeza, es el rebozo, como lo llaman los mexicanos, y una representante magnífica fue Frida Kahlo, que lo hizo conocido en el mundo entero.
El poncho tiene ese aire medio campestre, más deportivo e informal; las más jóvenes se ven lindas con una prenda como las tejidas a crochet, que tienen “ese no sé qué” hippie, que con sus colores alegran el invierno.
Ya sean ruanas, ponchos, rebozos, echarpes, bufandas de diversos materiales y colores, de tela o tejidos, lo verdaderamente importante es que dan un toque diferente, único y especial a cada persona; solo hay que saber elegir la prenda adecuada para el momento. Es una linda forma de disfrutar el invierno.
¡Hasta la próxima!