Tras un exitoso año que comenzó con el cuarto lugar obtenido en la última edición del Rally Dakar, la tarea para el piloto chileno será aún mayor: consolidar su talento con un nuevo podio, en el máximo desafío del deporte tuerca.
Por Claudio Luna S. / fotografía Teresa Lamas .
De aspecto humilde y tranquilo, pero con las ganas de quien lucha hasta el cansancio por obtener sus objetivos, son algunas de las características que llaman la atención del piloto viñamarino, Pablo Quintanilla, quien actualmente ocupa uno de los escalafones privilegiados en el deporte tuerca criollo, tras lo que ha sido su meteórica y exitosa carrera deportiva, tanto dentro como fuera del país.
En un año que lo marcó desde el inicio, con todo el talento desplegado en la última edición del Rally Dakar 2015 que pasó por nuestro país, y donde obtuvo el cuarto lugar de la general en motos, el exponente nacional sabe que todo lo conseguido hasta ahora es apenas el inicio de lo que podría convertirse en una exitosa carrera llena de logros en el circuito internacional.
Tras su último traspié en el Dakar Series de Argentina, donde tuvo que retirarse por problemas con su moto, el piloto nacional recuerda que, desde sus inicios, el apoyo de su familia, en especial el de su padre, fue fundamental para él y para otros dos hermanos que desde pequeños imaginaban convertirse en grandes exponentes del motociclismo.
¿Cómo te iniciaste en el motociclismo?
Partí como hace veinte años. Me acuerdo que con mis hermanos fuimos a ver una carrera en San Felipe, y ellos quedaron muy entusiasmados. Mi papá, para una Navidad, nos regaló unas motos, y así fue como a los seis años comencé a correr. Desde temprano fui mostrando que tenía condiciones para el motocross, mi papá se entusiasmó y me apoyó mucho. Luego, cuando empecé a crecer y me fui dando cuenta de que esto era lo que me apasionaba, comencé a enfrentarme a nuevos desafíos, carreras y a tener roce con los mejores pilotos del mundo, lo que me motivaba a ir superándome.
Como a los doce años, y junto a su entrenador y otros dos hermanos, Pablo emprendió su desafío en Estados Unidos, donde permaneció por dos años, etapa de aprendizaje que califica como difícil, sobre todo ante los kilómetros de distancia que lo separaban de su familia en Viña del Mar.
¿Cómo fue esa experiencia de estar, desde tan pequeño, lejos de tu familia?
Estuve casi dos años allá disputando torneos amateur; me fui casi exclusivamente para entrenar en moto, viajamos por casi todo Estados Unidos, así es que fue una experiencia súper positiva, aunque compleja. Es difícil para un niño chico estar lejos de sus papás, de sus amigos. Pese a que estaba con dos hermanos, ellos a veces volvían a Chile y yo me quedaba allá. Recuerdo cuando cumplí doce años y pasé una Navidad y un Año Nuevo solo. Fue difícil, aunque estaba contento, porque estaba convencido de lo que quería lograr.
¿Cómo es tu estilo de vida?
Es como cualquier trabajo, cuando tienes que cumplir con ciertas obligaciones. En mi caso, no tengo que ir a una oficina, pero sí debo cumplir con mi preparación física, mis horas de moto, mis problemas de trajín en el desierto. Con el tiempo vas aprendiendo a conocer el rendimiento de tu cuerpo, que en este caso, como es mi herramienta de trabajo, tengo que exigirlo, pero también tengo que darle buenos descansos y alimentarme bien. Una rutina bien dura, harto esfuerzo físico, bicicleta; entre cinco a seis días en la semana estoy entrenando, a lo que debo agregarle los viajes que, este año, han sido bien agotadores.
DE LAS PISTAS AL DESIERTO
Si se habla de la carrera profesional de Pablo Quintanilla, no se puede dejar de mencionar que tras sus títulos como campeón del Rally de Antofagasta, el Desafío del Inca y campeón Latinoamericano del Atacama Rally, el 2013 marcó el inicio de su consolidación como piloto de rally, dejando atrás el barro de las pistas de motocross para dar un salto gigante: codearse de igual a igual con los máximos exponentes del deporte tuerca, en una de las competencias más difíciles y peligrosas del mundo, como fue el primer Dakar que disputó ese año.
¿Cómo sentiste el cambio del motocross a las competencias de rally?
Cuando tomé la decisión fue porque quería vivir una experiencia nueva, me entusiasmaba la posibilidad de correr un rally, y llegó un momento en mi carrera en que decidí hacer un cambio. Comencé corriendo esta disciplina en 2012; los primeros años fueron difíciles porque tuve que aprender a manejar la navegación, cómo funcionaba una hoja de ruta, un GPS, saber interpretar el desierto, y dentro de ese proceso de aprendizaje tuve un par de caídas y lesiones complicadas, pero luego ese esfuerzo comenzó a rendir sus frutos, obtuve mis primeros podios y gané mis primeras carreras.
¿Qué es lo más difícil de un Dakar?
Son semanas duras, estresantes. El ritmo del día a día es muy complicado, es todo muy rápido. Salimos muy temprano por la mañana, andamos todo el día en moto, después llegamos, hay que preparar el road book, ahí te demoras un par de horas en revisar la moto, preparar tu equipo, luego te acuestas… básicamente duermes cuatro o cinco horas por día, y andas entre ochocientos y mil kilómetros en un día; entonces, ya desde la segunda jornada, tu cuerpo empieza a sentir el cansancio, el sueño; se va generando una lucha interna que es estresante, pero que, al mismo tiempo, me ha atrapado, y finalmente, mi vida gira en torno a eso.
“LAS COSAS CON CALMA”
Actualmente, Pablo disfruta de su buen momento. Un año que comenzó viajando mucho, pero que ya cuenta con su propia marca personal: logró terminar su primer Rally Dakar en la cuarta ubicación general, ganando la octava etapa de la competencia tuerca más extrema del mundo. Pese a ello, el viñamarino no pierde la cabeza de cara a su próxima participación en la edición 2016.
¿Y cómo estás para tu cuarto Dakar y para lo que viene?
Espero, en un par de años más, tener la experiencia suficiente para poder estar peleando los primeros lugares del Dakar con una base más sólida. Cada año aprendes mucho, vas adquiriendo la experiencia necesaria y, finalmente, ese conocimiento te permite saber cómo enfrentar, de mejor manera, una carrera de este tipo. Pero me quiero tomar las cosas con calma, es un deporte muy peligroso en donde cualquier error se puede pagar muy caro; es por eso que hay que ir paso a paso quemando las etapas, cuidándote y trabajando duro, ya que es la única manera de ir logrando el éxito.
¿El 2015 ha sido el mejor año de tu carrera?
Este ha sido uno de mis mejores años, son años de aprendizaje muy intensos y creo que voy por buen camino. No basta con ser buen piloto o con ser un buen navegante, sino que hay que ser muy completo, lo que implica poseer mucha experiencia. Y en eso siento que he dado un paso agigantado estos últimos tres años, me queda mucho por aprender todavía, me falta más experiencia; si logro mejorar esa condición podré incrementar mi nivel y cumplir mi objetivo final que es ganar el Dakar alguna vez.
Tu próximo desafío será en julio en el llamado, “Desafío Guaraní”. ¿Algún objetivo en mente?
Sí, mi próxima carrera será en Paraguay, que se correrá del 19 al 25 de julio, voy con expectativas altas porque el año pasado terminé segundo. Es una fecha importante en el calendario, el segundo Dakar Series del año, por lo que voy a competir por un lugar en el podio. El rally tiene cinco etapas, una de ellas maratón (sin asistencia mecánica), así es que tendremos que cuidar las motos y estar atentos al clima, porque allá llueve mucho, y eso deja las pistas con barro y muy peligrosas.
"Espero tener la experiencia suficiente para poder estar peleando los primeros lugares del Dakar conuna base más sólida. Cada año aprendes mucho, vas adquiriendo la experiencia necesaria y, finalmente, ese conocimiento te permite saber cómo enfrentar una carrera de este tipo”.