Utilizando la madera de raquis de la palma chilena, que se encuentra en sus hojas, se las ingeniaron para crear originales esculturas que, a su vez, son prácticas cavas en miniatura. A ellas les incorporan metales, maderas nobles y de deriva, para hacer cada pieza irrepetible.
Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G.
En el 2011, los artesanos Verónica Guzmán y Luis Rojo crearon Artysent, un emprendimiento cuya motivación fue fabricar piezas con palma chilena obtenidas de la madera de raquis. “Buscábamos crear un producto original, que no solo fuese una escultura más, sino que pudiese ser funcional. Un día estábamos recolectando material para otro proyecto cuando pasamos por un palmar y vimos estás hojas dobladas en el suelo que llamaban la atención entre las semillas y canoas de palma. Al tomarlas nos dimos cuenta de que la madera era muy resistente y nació la idea de hacer unos porta vinos. Con el paso del tiempo fuimos puliendo la técnica y creando esculturas de diversos de tamaños”, cuenta Verónica.
“El trabajo requirió mucha experimentación; empezamos a explotar el diseño propio de la palma y a descubrir que había distintos tipos de hojas, formas y texturas; unas con más herraduras, otras más lisas… después las fuimos mezclando con metales (para afirmar las botellas, copas y/o de unión entre las hojas); roble, pellín, lenga y maderas de deriva que fuimos recuperando en la orilla de la playa, la desembocadura de los ríos o en nuestros viajes al sur”, agrega Luis.
¿Por qué Artysent?
Cuando pensamos en el nombre quisimos reflejar lo que nos inspiraba, la esencia de nuestras piezas. Lo que hacemos tiene arte y el sentimiento está en lo que queremos reflejar en las formas y figuras que vamos creando. Además, pensamos que son un complemento único entre arte y funcionalidad.
¿Cuáles son los beneficios de usar madera de palma?
Muchos, porque hasta el momento no hemos visto que genere algún tipo de problemas y lo más importante es que no crea humedad. Si se revisa la historia de la palma es muy noble, soporta temperaturas extremas, e incluso cuando se quema no se muere su interior, solo se desintegran las hojas. Por eso no es extraño ver palmas quemadas con hojas nuevas que brotaron con el paso del tiempo. Y no presenta problemas con las termitas ni con insectos dañinos.
¿Cómo es el proceso para crear las piezas?
Después de recogerla, a la hoja le sacamos las espinas y después en el taller la pulimos. Retiramos la capa blanca y queda solo una capa beige clarita, luego de eso le aplicamos renovador con betún que sirve de protector para la madera. Y así comenzamos a crear distintas formas.
¿Cuándo son los periodos de recolección?
Todo el año hay material disponible, nosotros jamás cortamos, sino que esperamos que caigan naturalmente de los árboles. Por eso, las mejores estaciones para recolectar son primavera y otoño.
¿Cuál es la diferencia entre la palma y la palmera?
Muchas personas no notan la diferencia, pero son bastantes. Por ejemplo, visualmente el tronco de la palma es liso, mientras que la palmera tiene estrías. En cuanto a la madera, la hoja de la palma es mucho más dura y resistente, es un caparazón terciado, mientras que la palmera es mucho más fibrosa y blanda. Se deshace con mayor facilidad.
ARTESANÍA PURA
Verónica y Luis son pareja hace cinco años, y en cada pieza se nota la gran complicidad entre ellos. Desde la recolección de las hojas de palma el trabajo es cuidadoso, preocupándose de que cada una esté en óptimas condiciones. Luego llevan todo a su casa taller en Recreo, donde en conjunto comienzan la creación de las esculturas. A veces con un diseño, otras guiados por la forma natural, pero siempre analizando cada detalle. “Nuestro producto no es seriado, son piezas únicas fabricadas realmente de manera artesanal y rupestre. Nos gusta trabajar con las manos, recuperar el material y transformarlo. En algunos proyectos nos demoramos un día, pero en otros más complejos incluso una semana”, cuentan.
Así han creado prácticas cavas-esculturas en forma de pelícanos, tiburones, peces y formas que tienen mucho de nuestras raíces, relacionadas con la flora y fauna chilena, la vendimia y el mar. “Cada pieza tiene identidad, a muchos les gustan por lo que representan, por el trabajo con un árbol tan nuestro como la palma; a otros por lo que ven en las figuras. Siempre que vendemos uno de nuestros trabajos nos gusta contar acerca de su historia. Además, es muy interesante ver cómo, en un segundo, pasa de ser un objeto funcional cuando, al sacarle las botellas y copas, sirve para decorar tu casa o quincho”.
¿En qué ferias se han presentado?
Sin duda, la vendimia de Santa Cruz fue la más importante y, en la Región de Valparaíso, Manos Maestras ha sido una excelente vitrina, por eso este es el segundo año que participamos. Hemos tenido muy buena acogida del público y siempre que vamos a una feria nueva nos gusta llevar piezas diferentes, con algún detalle novedoso. Para fin de año estamos viendo la posibilidad de llevar nuestros trabajos a Concepción, pero el próximo objetivo es llegar al mercado de Santiago.
¿Dónde pueden contactarlos?
Pueden visitar nuestra sala de ventas en Recreo, contactarnos en Facebook o a través de nuestra página www.artysent.cl. Regularmente vamos avisando en qué ferias nos presentaremos durante el año.
¿Qué están desarrollando ahora?
Hace poco incorporamos al proyecto los telares y vamos a empezar a hacer lámparas en palma. A futuro queremos que tengan LED, pero que no pierdan la esencia rústica de la artesanía que nos caracteriza.
"Empezamos a explotar el diseño propio de la palma y a descubrir que había distintos tipos de hojas, formas y texturas… después las fuimos mezclando con metales; roble, pellín, lenga y maderas de deriva que fuimos recuperando en la orilla de la playa, la desembocadura de los ríos o en nuestros viajes al sur”.