Contemplativos, ingenuos y lúdicos fueron sus primeros escritos. Con el tiempo, descubre los nuevos paradigmas de la ciencia y los integra en sus poemas, con una visión que juega entre lo utópico y distópico de la realidad. El resultado de este largo proceso es su primer libro La otredad del silencio, una recopilación filosófica contemporánea que verá la luz a comienzos del próximo año.
Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Desde el living de su casa, me invita a observar la cima del Cerro Grande y parte diciendo que este lugar, escenario de batallas poco conocidas en la historia local, forma parte de su inspiración en la escritura. Metódica en sus palabras y de suaves movimientos, Alicia Mondaca no solo ama la poesía, también la vive y sueña en todo momento. Recalca que esta es su primera entrevista y que su decisión de darse a conocer se debe, exclusivamente, al carácter regional de este medio y a su incondicional cariño por la ciudad que la vio nacer, crecer y formarse como poeta.
Pertenece a la Sociedad de Acción y Creación Literaria de la Región de Coquimbo, una agrupación que se enfunda en lecturas y tertulias y que busca, a través de interesantes investigaciones, rescatar una ruta histórica y patrimonial de aquellos episodios desconocidos. “Estamos dedicados a la recopilación de una serie de libros sobre toponimia regional. En estos, se puede constatar que muchas de las palabras tienen origen quechua y mapuche. Nuestra idea es sacar a la luz esta información que enriquece nuestra historia”, acota.
Cuando cursaba segundo año básico, Alicia, escribió su primer poema. Desde entonces, no se despegó de su libreta de papel roneo, donde plasmaba sus impresiones infantiles de la naturaleza. Hasta segundo medio, obtuvo los primeros lugares de su curso y, en más de una oportunidad, participó en concursos literarios y de pintura, destacándose en varios de ellos. Reconoce que era muy introvertida, poco sociable y que vivía inmersa en su propio mundo.
Al egresar del colegio, estudió teología en la UCN, luego, técnica en diseño gráfico y más tarde, hizo su licenciatura en religión. Finalmente, su época de estudios concluyó con su formación de pedagogía en educación básica.
NUEVOS PARADIGMAS
Sobre la mesa reposan cuatro libros. En el transcurso de la conversación, Alicia los va hojeando y relata la importancia de cada uno de ellos. Se trata de sus publicaciones en diferentes antologías y cuando señala el primero, Mientras este fuego arda (2013), afirma que, hasta hoy, es el más significativo, porque reúne no solo a mujeres poetas del país con sus distintas visiones, sino porque, además, ella es la única poeta del norte que figura en esta antología.
En el 2009 fue invitada a participar en un encuentro internacional de poetas en Michoacán, México, y sus escritos fueron publicados en el libro 100 poetas del mundo. En el 2013, el libro El burro del diablo Arqueo de la poesía contemporánea de la Región de Coquimbo, recoge, también, varios de sus poemas. Posterior a ello, se publica Madriguera de palomas, una recopilación de poesía contemporánea, que incluye algunos de sus escritos y a diversos exponentes de esta región.
Afirma que, a diferencia de otros escritores, no tiene seudónimo, porque su nombre tiene un significado especial y expresa la misión que viene a cumplir en esta vida.
¿Y cuál es ese propósito?
Escudriñar el universo y plasmarlo a través de la poesía.
¿Esto nace de manera espontánea?
La poesía nace durante mi infancia, como una manera de jugar y de ahí viene mi concepción de que la poesía es un ludo. Surge, en parte, como una mirada de contemplación e ingenuidad para poder apreciar lo que existe en el universo.
¿Una mirada que evoluciona?
Mi poesía era meramente contemplativa y lúdica, luego, viene el descubrimiento de otros mundos. Se produce un antes y un después, cuando descubro los nuevos paradigmas de la ciencia. Voy recogiendo y tamizando una visión… los avances de la física cuántica son plasmados en mis vivencias.
¿Y cómo plasmas la vida en tus poemas?
Tomo como referencia la visión de otra persona que interpretó mi poesía y calza muy bien con mi intención (lee un texto). En definitiva, me distancio de la emotividad, sin embargo, logro ser intimista… ese es el punto clave. Es una poesía fractal, porque están escritas en base al descubrimiento de nuevos paradigmas, entre ellos, Mandelbrot. Él marco una diferencia en la historia de las matemáticas, de la física y de nuestra visión de la realidad, es decir, que una cosa se reproduce de otra infinitamente. Lo que yo integro son términos científicos y religiosos, juego con la utopía y la distopía. La tecnología crece a pasos agigantados y está superando nuestra capacidad de análisis sobre lo que va a suceder con la humanidad. Nuestro aporte como escritores y poetas es poder visualizar ese futuro… siempre movidos por la fuerza del amor, pese a la oscuridad.
¿Tu visión fractal es autodidacta?
Así es y nace por la lectura de diversos escritores y científicos: Mandelbrot, William Blake, Roger Penrose, Stephen Hawking y Michio Kaku. Ellos abren nuevas percepciones del pensamiento, porque el poeta debe recoger distintas voces, no solo las de nuestras raíces.
¿Conectarse con otro plano?
La poesía es una forma de vida, yo vivo y sueño poesía, y mi proceso escritural proviene de encuentros espontáneos. Mi poema Resurrección, por ejemplo, es el resultado de mi percepción de la pintura del Greco. Esta imagen me sustrajo y me llevó a otro plano… el poema me encontró a mí, yo no lo busqué.
¿Escribes en algún lugar especial?
Tengo mi pequeño taller. Ese es mi universo y lo ambiento con música clásica. Aquieto mis sentidos y recojo las ideas que surgieron en el camino. Siempre traigo conmigo una libreta. No me gusta adjetivar, nunca hablo de “yo” o el “cómo”, el hablante lírico es otro. Me separo de la obra y la contemplo desde lejos.
“EL ARTE ES VIDA”
Alicia es profesora básica de la escuela municipal de Caleta San Pedro y, para ella, educar de manera integral a los niños y jóvenes de nuestro país, es el puente que nos conducirá a un camino de justicia y equidad. Afirma que para ello es fundamental crear políticas educacionales públicas, que apunten a un desarrollo completo de los alumnos. “Estamos entrampados en un mundo profundamente materialista y exitista, la persona no se mide en cuanto a los valores estéticos, literarios y críticos. Esto ha sido una lucha constante a través de la historia y los artistas, en sus diferentes disciplinas, somos un aporte para demostrar que el arte es vida”, recalca.
Pero para un padre, muchas veces, no es fácil comprender que su hijo desea ser artista…
Si logramos plasmar la legitimidad del valor del arte en políticas culturales concretas, será un gran avance. El hecho que ya se esté planteando un nuevo programa de educación artística con el nuevo ministro de cultura, significa que vamos bien encaminados y una vez que esto se integre comenzará a dar señales en la manera de pensar y razonar frente al arte.
¿Qué opinas del alto impuesto que debemos pagar por los libros, en nuestro país?
¡Inconcebible! El año pasado fui a leer mi poesía a la Feria Le Parc en Mendoza y aproveché de comprar todos los libros que, en mi país, son sumamente caros. Sin duda, otra tarea para el ministro…
¿Y cómo fue esta experiencia en Argentina?
Participamos dos poetas chilenos en la exposición de lectura y en diferentes mesas. La Feria Le Parc es increíble, porque existen muchos salones donde se presentan, en forma paralela, una serie de actividades culturales. Fue una experiencia muy bonita, similar a lo que viví en Michoacán y Tucumán.
¿Y en el 2012 participaste en la FILSA?
Sí, fui invitada a leer mis poemas frente al público. Esto tiene sentido para mí, porque no se trata solo de dar a conocer mi poesía, sino que muestra mis raíces y lo que se está haciendo en la región.
¿Resulta atractivo, especialmente en el extranjero, que provengas de la tierra de Gabriela Mistral?
Cuando estoy fuera de Chile, me preguntan mucho por nuestra poetisa y yo no solo destaco el valor de su obra. Ella fue una gran pensadora, una artista completa que traspasa todas las fronteras, un monstruo de la literatura chilena. Pensó a Latinoamérica en distintos ámbitos y fue una adelantada a su época… ¡una mujer impresionante!
VAGUADA Y ESTRELLAS
A comienzos del próximo año, Alicia espera publicar su primer libro de poemas. La otredad del silencio es una selectiva recopilación de sus obras plasmadas en todos estos años. “Si bien me distancio de los sentimientos, busco traspasar la maternidad y el rol del género femenino como un aporte a este arte. Mis poemas son una expresión filosófica del pensamiento contemporáneo y escribir poesía es mi amor… me transporta y me permite integrar mundos paralelos, infinitos, y a esta región maravillosa”.
¿Cómo visualizas la poesía regional?
Los poetas locales somos, por una parte, hijos de la vaguada y, por otro lado, hijos de las estrellas. El sentido de la vaguada es que el poeta se busca íntimamente y crea su propio mundo, y de las estrellas, porque, tal como dice mi amigo poeta, Arturo Volantines, “somos el norte infinito”.
“Se produce un antes y un después, cuando descubro los nuevos paradigmas de la ciencia. Voy recogiendo y tamizando una visión… los avances de la física cuántica son plasmados en mis vivencias”.