¿Cuál habría sido el destino histórico de Chile si los argentinos hubiesen consumado y afianzado la soberanía en el territorio de la Segunda Región? ¿Se habría tenido el denuedo, como lo tuvo el Presidente Bulnes y el Congreso en 1842, de disponer, por Ley, que el territorio nacional se extendía por el norte hasta el paralelo 23?
En 1835 se complicaron las relaciones con Perú y Bolivia. Ambos países habían constituido una unidad política, administrativa y, fundamentalmente, habían conjugado el propósito de transformarse en un imperio a semejanza de poder de los incas. En ese proyecto tropezó con Chile. En el país se había terminado la anarquía y el presidente Joaquín Prieto y el ministro Diego Portales anhelaban el dominio de Chile en el Océano Pacífico. En esta etapa de la historia patria, Portales se enfrentaba con Santa Cruz, sindicado como protector de la Confederación Perú-Boliviana.
El encuentro se inició en 1836. El ejército nacional, comandado por Blanco Encalada, invadió el territorio del enemigo, pero fue derrotado en Paucarpata. El gobierno rechazó el tratado firmado por Blanco Encalada y designó al general Manuel Bulnes como comandante del ejército y prosiguió con la guerra. En esa circunstancia, una compañía de soldados argentinos invadió el territorio atacameño. Bolivia tenía puesto sus esfuerzos en evitar que Chile se adueñara de Cobija. Los argentinos conquistaron Chiu Chiu, San Pedro y Calama.
“A DEFENDER LA PATRIA… O MORIR”
En esos años, la segunda región constituía la Provincia del Litoral, con Cobija como capital. El territorio se dividía en cantones. El gobernador boliviano, José Fernández, asumió la tarea de evitar que las tropas enemigas se contactaran con las chilenas y facilitaran la conquista de El Litoral. Organizando una escuálida tropa, Fernández emprendió viaje al interior para detener el avance argentino. Comenzó la incursión por caminos desconocidos y se instaló en el mineral de Conchi. Al sur estaban atrincherados los invasores.
Desde Conchi llamó a los atacameños a integrarse a las fuerzas restauradoras de la soberanía boliviana. Fernández confesó haberse apoderado de dineros del Estado para cumplir su patriótica misión. En una fervorosa proclama exhortó a los atacameños, a “defender la patria y morir por la causa justa”.
Desde Conchi, Fernández preparó, con lo que tuvo, la reconquista de los territorios invadidos por los argentinos. En informe enviado a la autoridad boliviana, declara con orgullo: “felizmente hasta la fecha he conseguido desocupar este cantón de los enemigos, reduciéndolos únicamente al cantón de San Pedro con lo que ha quedado el comercio expedito y libres las comunicaciones”. En enero de 1838, Fernández retornó a Cobija: había conseguido la expulsión de los argentinos.
¿Cuál habría sido el destino histórico de Chile si los argentinos hubiesen consumado y afianzado la soberanía en el territorio de la Segunda Región? ¿Se habría tenido el denuedo, como lo tuvo el Presidente Bulnes y el Congreso en 1842, de disponer, por Ley, que el territorio nacional se extendía por el norte hasta el paralelo 23? Cuando se aprobó esa legislación, el país se enfrentó con Bolivia, un Estado derrotado y anárquico, pero que aun así, defendió la soberanía sobre la región.