Hebras del Alma es el sueño hecho realidad de esta artista que siempre quiso combinar el diseño, lo artesanal y lo social. Crea y comercializa figuras de fieltro, hechas por artesanas mapuches, respetando las normas del “comercio justo”. Belleza, tradición y justicia son sus inspiraciones.
Por María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló A.
Muñecas de faldas cortas y piernas largas. Colores llamativos. Mujeres cargando niños. Parejas representativas de diferentes culturas de nuestro país. Pájaros. Peces. Animales. Vírgenes y nacimientos. Ese es el universo de fieltro que rodea a Ana Lagos, diseñadora industrial y fundadora del proyecto Hebras del Alma.
Desde su taller en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, repleto de retazos, herramientas para apelmazar la lana y olor a madera de raulí, explica el sentido de su empresa social. “Nace con el fin de generar oportunidades laborales para mujeres de Molco Alto, un pueblo entre Villarrica y Pucón, que queda camino al volcán”, nos dice.
Ella misma vivió cuatro años en esa localidad y comenzó a trabajar con un grupo de mujeres mapuches: Margarita, Verónica, Carmen y Sandra son las artesanas que hacen posible que las hebras tomen forma de esculturas.
Cuando las conoció eran dueñas de casa. “Cuidaban a su hijos y el campo. Tenían animales, huertas y asistían a talleres laborales de la municipalidad, que eran más bien recreativos”, recuerda.
¿Te encontraste con una comunidad que había perdido tradiciones?
Me encontré con una comunidad que había perdido el conocimiento del telar mapuche en sí, pero que tenía nociones del trabajo de la lana. Las mujeres sabían hilar y esquilar. Nosotros llegamos a intervenir con una nueva técnica y un nuevo desarrollo de productos, pero la lana para ellas era un material de toda la vida.
¿Fue fácil convencerlas?
Al principio, no creían que podían llegar a hacer ese tipo de productos. Fue un trabajo lento. Fuimos cambiando la metodología hasta que al final todas lograron hacer el producto completo.
Hoy ellas trabajan en su localidad, Ana viaja una vez al mes y en Santiago terminan las piezas, las comercializan a través de www.hebrasdelalma.cl y algunas tiendas. Junto a estas mujeres, otras artesanas colaboran cuando los pedidos, especialmente para regalos corporativos, son muchos.
DISEÑO E IDENTIDAD
Ana es la responsable del diseño de cada una de las piezas. “Nosotros lo que hacemos es aplicar la técnica del fieltro y le agregamos valor a través del diseño. Generamos nuevos productos que nos permiten insertarnos en el mercado actual y diferenciarnos”.
¿Cómo haces para crear los diseños?
Partimos con una inspiración étnica de rescate de cultura. Tomamos ciertas gráficas y patrones de las diferentes etnias, pueblos o subculturas, generamos personajes y reinterpretamos.
¿Cómo se reinterpreta lo tradicional?
No hacemos las figuras exactas. Es una mirada que nos permite decir somos cultura, somos pueblos originarios, pero también somos un Chile moderno.
Tiene además una línea religiosa “que salió más por una necesidad de mercado”, con vírgenes y pesebres, y una colección de fauna chilena; “una serie de pájaros, y ahora estamos haciendo algunos animales y peces”.
El trabajo es enteramente artesanal. Desde el lavado de la lana y el teñido hasta las estructuras. Las partes de madera de raulí las hace un artesano de la misma zona y un orfebre mapuche hace “las joyitas”, por ejemplo, las trapelacuchas que llevan algunas esculturas.
¿Buscas compatibilizar el diseño con la identidad?
Creo que, lamentablemente, en este país se enseña el diseño, al menos en la Universidad de Chile que es de donde yo vengo, no desde nuestra realidad. Hay un enfoque de querer competir con Italia, con otros lugares y nosotros no somos eso.
¿Qué somos nosotros?
Un país con materias primas increíbles y gran talento de muchas personas. Creo que falta mirarse para adentro, para empezar a crear nuevas cosas. Ese es mi desafío.
Por eso invita a los diseñadores nacionales a que se atrevan a aportar en el campo de lo social, “que sepan que no es la única alternativa trabajar en un agencia”, dice, y agrega que cada vez hay más fondos públicos que apoyan este tipo de iniciativas.
COMERCIO JUSTO
Promovido por la Organización de Naciones Unidas y múltiples movimientos del mundo entero, el comercio justo busca que las relaciones comerciales entre productores y consumidores sean equitativas.
En Hebras del Alma están trabajando bajo los conceptos de esta iniciativa y en proceso de lograr la certificación internacional. “En cada etiqueta contamos el proyecto”, dice Ana, y nos muestra una figura que ha realizado Margarita Huilipán.
“Es importante que quienes nos compren sepan que detrás de cada imagen hay rostros humanos”. En la página web, además, presentan a cada artesana. “Así puedes saber que Margarita tiene dos hijos, cuida a su nieto y que es buena para el pan amasado. Más allá de la belleza del producto o lo lindo que queda la figura, hay un cuento con la historia y el lugar desde donde se genera este proyecto”.
¿Quedan proyectos pendientes?
Sí, con ellas tenemos pendiente el desarrollo de productos en co-creación. Las experiencias que hemos tenido hasta ahora no han sido posibles de insertar en el mercado porque su concepción estética es distinta a lo que vende, pero sí es un tema pendiente para resolver con creatividad.
El desafío de este año ha sido exportar a Noruega y están en negociaciones con el mercado alemán. También serán parte de la muestra de Chile en la Feria L’Artigiano de Milán. “Los europeos valoran mucho que un producto tenga historia, porque no es lo mismo que algo lo haga un niñito en China, con malas condiciones laborales, a que te lo haya hecho, con sus propias manos, una mujer contenta en su casa”.
“Más allá de la belleza del producto o lo lindo que queda la figura, hay un cuento con la historia y el lugar desde donde se genera este proyecto”.