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EDICIÓN | Junio 2015

Pasión por el teatro

Lautaro Lobo productor teatral
Pasión por el teatro

Ha trabajado en cine, televisión y publicidad, ha narrado cuentos junto a la Orquesta Sinfónica de la UDEC e, incluso, ha cantado en una ópera. Sin embargo, lo suyo es el teatro, donde actualmente realiza labores de producción para diversas compañías, como la de Javiera Contador, Rodrigo Muñoz y Bastián Bodenhöfer.

Por Cristóbal Montecinos C. / fotografía Sonja San Martín D. y gentileza entrevistado

Lautaro Lobo Barrientos (57) dice que el camino lógico en su vida profesional estaba ligado a la actuación en teleseries, pero circunstancias familiares lo alejaron de ese destino. “Tuve muchas posibilidades de trabajar en Matrimonio de papel y ya había desempeñado roles secundarios en otras, pero en 1985 mi señora fue becada a Concepción y nos trasladamos desde Santiago”, recuerda.

Nacido en Puerto Montt, en el seno de una familia tradicional, Lautaro Lobo viajó a Santiago con solo diecisiete años, en búsqueda de experiencias artísticas. “Estudié teatro y, posteriormente, a fines de los años setenta, tuve apariciones en algunas obras y también en algunas teleseries. Sin embargo, el escenario para los actores era complejo en ese entonces y se me estaba haciendo difícil desarrollar mi vida en torno al teatro. Un aire algo burgués me hizo ser poco fiel a mi vocación en ese minuto y decidí estudiar publicidad en Santiago”.

Al mudarse a Concepción, en 1985, Lautaro Lobo comenzó a trabajar en el diario El Sur, donde estuvo por más de veinte años. “Empecé como supervisor de ventas y tras cuatro años, volví a Santiago para desempeñarme en la gestión comercial del diario durante ocho años, época donde aproveché de retomar la actuación con un pequeño papel en la teleserie Marrón Glacé. En 1996, regresé a Concepción para hacerme cargo de la gerencia de ventas del diario Crónica, donde estuve tres años y luego fui gerente de ventas de El Sur desde 1999 al 2006”, resume.

NUEVOS AIRES

Esa incursión televisiva se sumaba a otras en el ámbito teatral. “Pese a mis labores profesionales, nunca me desligué del teatro y seguí actuando, especialmente cuando estuve en Santiago. En el año 2000, ya de regreso en Concepción, se abrió una nueva vertiente laboral que he desarrollado hasta el día de hoy: la producción teatral. Esa temporada empecé a traer obras de teatro a la ciudad, aprovechando mis contactos y amistades en Santiago”.

Las obras que Lautaro Lobo empezó a traer le dieron un nuevo aire al teatro de la Universidad de Concepción. “Antiguamente, venían obras de teatro en forma esporádica a ese escenario, por ese entonces bastante subutilizado en esta disciplina, al contrario de lo que ocurre hoy, que es un espacio con mucha actividad en diversos ámbitos artísticos”, analiza.

Por esos años, descubrió la obra Sinvergüenzas, un hito en el teatro nacional. “Tuvo tal éxito que me entusiasmó a continuar en esta labor. Luego, vino un periodo de muchas obras exitosas, comercialmente, como Monólogos de la vagina, Todos tenemos problemas sexuales o Confesiones de mujeres de 30. La recepción en Concepción fue fantástica, así como con obras de peso como Eva Perón, con Alfredo Castro, o Einstein, con Nisim Sharim”, detalla.

Cuando dejó de trabajar en el diario El Sur, Lautaro Lobo creó la agencia Naranja Publicidad, donde trabaja hasta el día de hoy y a la que le dedicó gran parte de su tiempo. “Actualmente, reconozco que la producción teatral me exige más tiempo de dedicación”.

CREAR AUDIENCIA TEATRAL

El teatro para estudiantes, dice, es uno de los grandes hitos como productor. “En esta labor, donde trabajo junto a mi señora Sandra Salazar, traemos diversas obras en forma periódica. Nos motiva el hecho de crear audiencias teatrales. Esta creación de público juvenil y de colegio ha sorprendido incluso a los actores que vienen de Santiago, por el respeto con que los estudiantes penquistas ven teatro. Se trata de obras de gran duración donde se mantiene un silencio desde el principio hasta el final”, destaca.

Esta audiencia, explica, se ha logrado generando el hábito de llevar a los estudiantes al teatro y no que la obra vaya a los colegios. “La acción religiosa de exponer a un estudiante a una sala de teatro y de exhibir un espectáculo con la calidad que los jóvenes se merecen para poder cautivarlo, se ha dado en este tipo de obras”.

De esta manera, Ardiente paciencia, La casa de los espíritus o Esperando a Godot han sido algunas de las obras que han podido disfrutar los estudiantes locales. “Esto comenzó en Concepción, cuando el actor Miguel Ángel Bravo se instaló durante una semana en la ciudad, visitando colegios y despertando el interés de los estudiantes por asistir al teatro”, revela Lobo, que hace tres años se desempeña como productor externo teatral de la Corporación Cultural de la Universidad de Concepción, CORCUDEC.

PRESTIGIO NACIONAL

A través de su labor, Lautaro Lobo ha podido comprobar que entre las compañías de Santiago, el público de Concepción tiene fama de ser asiduo al teatro. “Aunque esto podría haber sido hace varios años, por ejemplo cuando el TUC hacía temporadas que duraban varias semanas y llenaban las salas. Luego hubo un vacío cultural, que con el paso del tiempo se ha ido recuperando”.

Así, el productor teatral ha desarrollado su labor en tres líneas de trabajo: obras para estudiantes, obras para adultos de producción propia y el teatro de la CORCUDEC. “El año antepasado, sin embargo, tuve la oportunidad de producir la gira nacional de Divorciados, obra de teatro con actores de primer nivel y me ha permitido abrir puertas en los mercados de diversas ciudades, como Punta Arenas, Iquique o Viña del Mar. Esa gira, realizada junto a Sono, que aportó todo el respaldo técnico, permitió ampliar mi horizonte laboral y pude alcanzar un reconocimiento en Santiago, en donde cualquier compañía sabe y valora mi labor de producción teatral”.

En el último tiempo, Lautaro Lobo ha realizado labores de producción para conocidas compañías, como la de Rodrigo Muñoz, Javiera Contador y Bastián Bodenhöfer. “Se trata de algo muy significativo, porque tener un productor de provincia para un actor que vive en Santiago es algo no menor. Es muy gratificante que confíen en uno, porque la fama de los productores no es de las mejores, especialmente en teatro”, afirma.

Pese a su incesante trabajo como productor, Lautaro Lobo no ha dejado de actuar. El año pasado se presentó la ópera El Empresario, donde incluso cantó.

Entre las obras destacadas, afirma que Matrimonio sobreviviente, de Rodrigo Muñoz, es una de las pocas que lo hace reír cada vez que la ve. “Y la he visto como diez veces. Muñoz es el gran comediante que tiene Chile”.

Al momento de elegir alguna obra que lo haya marcado como productor, dice que Esa relación tan delicada, con Paz Bascuñán y Coca Rudolphy, es sublime. “Tampoco puedo dejar de mencionar a Gladys, con Catalina Saavedra, o Esperando a Godot y Ardiente paciencia”.

DESAFÍOS

Para Lautaro Lobo, “la CORCUDEC ha hecho un trabajo mesiánico con las obras de teatro con contenido, ya que es muy difícil financiar este tipo de obras que no son del gusto masivo de la gente. El año pasado, por ejemplo, presentamos Hamlet con un elenco local y un director de Santiago”.

Con la excepción de esa obra, reconoce, “aún no hemos creado espacios para trabajar con actores locales y sé que están haciendo un muy buen trabajo, como el Teatro del Oráculo o La Otra Zapatilla. Esa es mi deuda, pero más temprano que tarde podremos saldarla”.

Otro desafío, agrega, “es en realidad un sueño y no sé si me alcancen los años para poder concretarlo, pero me encantaría hacer la primera teleserie en Concepción. Sería ideal comenzar una labor similar a PROTAB, una productora de televisión de la década de los años setenta, que partió con mínimos recursos y pudo hacer grandes cosas. Me gustaría poder contar un buen director y un canal local que se comprometa. ¿Por qué Concepción no puede empezar a hacer sus propias producciones y convertirse en un espacio que rinda dividendos? Sería bonito que la gente y el público de Concepción, al ver pasar por la calle a un actor local, lo admirara tal cual admiran hoy a los santiaguinos”

 

“Nos motiva el hecho de crear audiencias teatrales y esta creación de público juvenil ha sorprendido, incluso, a los actores que vienen de Santiago, por el respeto con que los estudiantes penquistas ven teatro”

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