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EDICIÓN | Junio 2015

Inspiración local

Esteban Sánchez, orfebre y artista
Inspiración local

En una visita a una familia pehuenche, en la zona de Icalma, descubrió el picoyo, una madera sólida que ha sido bautizada como el “ámbar nacional”. Hoy, su trabajo es reconocido a nivel internacional. Luego de obtener un importante premio en la Feria Mundial de Comercio Justo y Solidario, su anillo ganador se exhibe en el stand de Chile en la Expo Milán.

Por Paz Moraga S. / fotografía Sonja San Martín D.

Contemporáneo, pero con inspiraciones en la joyería mapuche, es el estilo que ha imprimido Esteban Sánchez (31) a su trabajo que, por poco más de dos años, ha perfeccionado junto a su pareja. Este licenciado en antropología, oriundo de la comuna de Tomé, y que además estudió por cinco años arquitectura, decidió dedicarse por completo al mundo de la orfebrería. Reconoce que el legado familiar, donde conviven artesanos, carpinteros, profesores y escritores, lo llevó a escoger este camino. Y, al parecer, no se equivocó.

Hace unas semanas, un anillo que confeccionó en base a picoyo y cobre, obtuvo el primer lugar en la categoría “producto hecho con materiales reciclados”, en la semana del Comercio Justo, encuentro desarrollado en Italia. La obra de Esteban fue una de las piezas que la organización “Manos del Bío Bío”, a la cual pertenece, presentó en esta exposición, obteniendo así el primer lugar de entre más de sesenta países participantes. Pero este reconocimiento no se quedó ahí, ya que el famoso anillo, se exhibe en el stand chileno de la Expo Milán.

ENCUENTRO

El camino para llegar a estos reconocimientos ha sido intenso y de búsqueda. Sus años de estudio en arquitectura, reconoce, le sirvieron para aprender el trabajo manual, la minuciosidad, la factura, el trabajo en diseño, composición, color, entre otros. “Mientras estudiábamos con mi polola, comenzamos a trabajar artesanías, principalmente pirograbado en madera, velas, libretas, y terminamos haciendo aros, bajo la guía de algunos maestros que teníamos cerca”.

Hace dos años conoció a una familia pehuenche, en la zona de Icalma, en la Región de la Araucanía. Allí Esteban encontró el picoyo, un nudo que se encuentra en las araucarias, que tiene altas concentraciones de resina y que termina su proceso luego de estar por mucho tiempo enterrado en la nieve. “Comenzamos a trabajar en conjunto con esta familia. Ellos hacían bandejas, vasos, y les propuse que hiciéramos algo de orfebrería. Nos resultó y decidimos profesionalizar este trabajo, estudiando y descargando libros”.

ENSAYO Y ERROR

Cerámico, acrílico, lana, fueron algunos de los materiales que Esteban Sánchez probó antes de llegar a su triada de picoyo, cobre y plata.

¿Por qué trabajar con estos materiales?
Fueron los que más nos gustaron. Ofrecen un acabado mejor y se ajustaban a lo que andábamos buscando. Intentamos hacer una mezcla de materiales, los tratamos de trabajar en conjunto. Creemos que se ve muy bien, pero además estamos potenciando materiales de nuestro país. El cobre y el picoyo no tienen mucha relación geográfica, pero son interesantes para trabajarlos como producto país.

¿En qué te inspiras?
La joyería contemporánea es nuestro referente, pero es inevitable acercarse a los diseños mapuches, locales. Aprendimos a trabajar este material endémico de la zona con pehuenches, como una especie de tributo a ellos. Ahora, no se trata de hacer reproducciones de joyería mapuche. Eso queda para las personas que trabajan esos productos que, finalmente, son el reflejo de su cultura, de sus tradiciones.

¿Dónde exhiben sus productos?
Hay un par de locales donde tenemos algunas de nuestras piezas, pero las de picoyo, están en la tienda de “Manos del Bío Bío”, porque es un lugar donde se reúne toda la artesanía de la región. Además, seguimos los postulados que promueve esta organización sobre el “comercio justo”. También, participamos siempre en las ferias de Tomé.

¿Cuáles son tus proyecciones?
Aprender nuevas técnicas de trabajo, quizás no experimentar con nuevos materiales, sino que buscar perfeccionar nuestras técnicas. Además, expandir nuestro trabajo, para que la gente de Chile y de afuera conozca lo que estamos haciendo.

 

Cerámico, acrílico, lana, fueron algunos de los materiales que Esteban Sánchez probó antes de llegar a su triada de picoyo, cobre y plata.

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