En medio de un precioso jardín se encuentra este hotel boutique de solo seis habitaciones, pensado como un lugar para desconectarse y descansar. En un ambiente familiar y atención personalizada, la idea es entregar un servicio de primera en medio de un escenario de naturaleza y relajo.
Por María José Garay A. / Margarita Landeta R.
Curicó es una zona conocida por sus tradiciones huasas, su fiesta de la vendimia y por ser considerada, entre otras cosas, como la capital agroindustrial de Chile debido a su constante crecimiento y desarrollo económico. Por lo mismo, hoy nuestra ciudad está viviendo un boom en lo que a servicios hoteleros se refiere, buscando satisfacer la creciente demanda existente. Y, sin duda alguna, el recién inaugurado Comalle Hotel&Lodge vino a cambiar el tema del hospedaje en la zona con el concepto de rescatar y difundir las costumbres y tradiciones del Maule.
A once kilómetros de la ruta cinco sur desde la comuna de Teno hacia el pueblo de Comalle, y a sólo diecisiete de Curicó, se ubica Comalle Hotel & Lodge. Una construcción de casi setecientos metros cuadrados revestida en piedra de río canteada a mano, techos de alerce y pisos, ventanas y puertas de maderas nobles.
La casa, que ha pertenecido a la misma familia desde 1962, se encuentra remodelada y acondicionada para recibir huéspedes. Inmersa en un parque jardín de casi dos hectáreas, el lugar invita a descansar y relajarse, disfrutando de una atención personalizada ideal para compartir con la familia y amigos.
Robles, araucarias, castaños, abedules, quillayes, álamos, cipreses junto a camelias, jazmines y rosas, proporcionan verdor y color durante todo el año. La idea es la desconexión absoluta, en un ambiente íntimo y tranquilo.
Rincones acogedores, un living que invita a sentarse cómodamente junto a la chimenea y a observar el fantástico jardín que cuenta con una piscina de dieciséis metros de largo. En este sector hay una amplia terraza con un sector de estar, ideal para leer, dormir la siesta o, simplemente, contemplar las mejores vistas al valle.
También cuenta con un pequeño spa inserto en un bosque de bambú en donde hay dos tinas calientes de madera nativa acondicionadas con sistema de hidromasajes, una zona de sauna seco y sala de masajes.
La idea de su dueños fue la de rescatar y difundir tradiciones y costumbres propias del lugar, por lo que dentro de los servicios del hotel cuentan con una propuesta gastronómica que utiliza productos locales y vinos de la zona. Con esto se busca también potenciar a las pequeñas y medianas empresas del sector. Es así como se pueden degustar frutas de la estación, quesos frescos y mantecosos, jugos naturales, huevos de campo, panes, mermeladas y tartas caseras, preparadas especialmente para el hotel y sus huéspedes.
A su vez, la carta del restaurante ofrece platos gourmet como: camembert asado en masa filo, servido con ensalada verde y aliño balsámico y nueces tostadas, carpaccio de filete de res servido con pesto de rúcula y crème fraîche, salmón a la plancha servido en un risotto al chardonnay, espinacas salteadas y terminado con una beurre blanc de vainilla, pierna de cordero servida con puré rústico de arvejas, zanahorias glaseadas y jus de cabernet, pie de manzana y canela servido con helado de queso azul, entre otros.
Y para quienes gusten del asado chileno, el hotel tiene un quincho que se acondicionó como un espacio para compartir y disfrutar al aire libre de asados a la parrilla, corderos al palo y hasta empanadas y pan amasado preparados en el horno de barro que se encuentra en el lugar.
PERFECTO DESCANSO
Buscando el confort en los pequeños detalles, la ambientación del hotel estuvo a cargo de la decoradora curicana Vicky Toral, quien eligió cuidadosamente telas, muebles, adornos, cuadros, haciendo que cada rincón del hotel reflejara un estilo único, cálido y acogedor sin entorpecer las vistas que se tienen del jardín.
Cada una de las seis habitaciones posee su propio sello. Ropa de cama de exquisitas texturas, distintos tipos de almohadas según las necesidades de los visitantes, amplios espacios e, incluso, algunas de ellas cuentan con chimenea, ideal para las frías noches de invierno. Si se quiere se pueden realizar paseos a caballo, en bicicleta, trekking o visitar localidades cercanas como Iloca, Vichuquén, Santa Cruz, Los Queñes, Las Siete Tazas, entre otros.
El jardín del hotel puede ser usado también para distintos eventos, como matrimonios al aire libre y celebraciones de cumpleaños y, prontamente, estará disponible una moderna sala de reuniones con todas las comodidades necesarias para trabajar en un grato ambiente. Todo aquí está dispuesto para vivir una experiencia única e inolvidable, con una atención personalizada que hace de la estadía en el lugar algo difícil de olvidar.
“Una construcción de casi setecientos metros cuadrados revestida en piedra de río canteada a mano, techos de alerce y pisos, ventanas y puertas de maderas nobles”.