Trabajan con la familia, no están en el retail, no son parte de ningún tipo de agrupación; estos jóvenes enólogos se mueven con colores propios y bajo el único lema que los guía: vivir de lo que les apasiona. Dejaron atrás sus trabajos en grandes empresas del rubro, para cumplir sus sueños, y lo han conseguido. Aquí tres viñas de lujo: Bisogno, Andes Plateau y Maturana Wines, que usted, seguramente, no sabía que existían.
Por María José Pescador D. / fotografía Andrea Barceló A.
Andes Plateau, En la Cordillera de los Andes.
Así se llama la viña del enólogo Felipe Uribe (40), y a su vino le puso “Setecientos”. Terminada la universidad viajó por el mundo estudiando y trabajando: hizo un máster en España y se fue a Estados Unidos a trabajar junto a su señora, Maite Hojas, también enóloga. En Chile fue enólogo jefe en viña San Pedro, De Martino y William Fevre, hasta que decidió armar su propio cuento enológico. Hoy, y en sólo tres años, Setecientos ha ganado increíbles reconocimientos: acaba de obtener noventa y tres puntos otorgados por la revista Descorchados, y otros noventa y tres puntos según la revista inglesa Decanter, una de las más importantes del mundo.
¿En qué minuto empiezas a pensar en crear tu propio vino?
Salí muy bien posicionado de William Fevre, tuve varias ofertas para seguir como enólogo jefe de otras empresas, pero era eso o empezar a armar un proyecto personal.
¿Difícil decisión?
Dificilísima. Fue una decisión familiar en donde propuse el tema y todos ayudaron y apoyaron, hermanos, papás, señora….
¿Compraste un terreno y plantaste o compras directamente la uva?
Más adelante la idea es comprar terreno. Pero vamos por parte… este no es un negocio barato y la devolución de lo invertido es bien lenta.
¿De dónde proviene tu uva?
La mayor parte de un viñedo que está en el Cajón del Maipo, a ochocientos metros de altura, aproximadamente. La otra parte viene de un campo que está a ochocientos y mil metros de altura en Alcohuaz, en el Valle del Elqui.
¿Por qué el nombre Andes Plateau?
Andes es por la cordillera y plateau significa “meseta de altura”. Es aquí de donde salen las uvas de mi vino. Por lo mismo el nombre Setecientos, porque las uvas crecen a esta altura. (www.andesplateau.cl)
¿No es extraño plantar parras en lo alto de la cordillera?
Hay muchos lugares en Chile para explotar, y la Cordillera de los Andes es uno. Hoy no hay más de cinco vinos que nacen de aquí en todo el país. Y esto es porque la gente no se atreve… Es más fácil plantar parras en lugares establecidos…
¿Por qué tomar una apuesta tan poco cotizada?
Las uvas plantadas en altura tienen varias características que a mí me gustan: tienen menos grados alcohólicos, esto porque gracias a la altura, el clima es más frío por lo que acumulan menos azúcar. Por otro lado, son vinos con PH más bajos y acideces más altas, lo que significa que son más frescos para tomar, más gastronómicos, acompañan muy bien la comida y pueden perdurar mucho más en el tiempo.
¿Dónde vinificas tu uva?
Tengo una bodega en Almahue, Pichidegua. Está en el Valle del Cachapoal, cerca de Peumo.
¿Qué variedades tiene Setecientos?
Es un vino que mezcla cinco variedades: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah, Malbec y Carignan.
¿Es un vino orgánico?
Es prácticamente natural. Se fermenta con la levadura del ambiente, una parte de la uva la piso directamente con la ayuda de mi hija mayor, Isidora (8)…
¿Cuántas botellas generas en un año?
El 2012, que fue la primera edición, sacamos tres mil botellas, luego siete mil, después veinte mil y el cuarto año un poco más de veinte mil…
¿Cuánto exportas y cuánto se queda en Chile?
El año pasado exportamos doscientas veinte cajas y vendimos treinta cajas en Chile. Este año queremos exportar unas cuatrocientas cajas y vender doscientas acá. El vino prácticamente se va todo a Brasil, pronto se abrirán un par de mercados más.
¿Por qué la opción de alejarse del retail?
A mí no me interesa masificar mi vino, que esté en el supermercado no es un plus porque ahí uno encuentra lo típico, y hoy en día hay un consumidor que está buscando lo distinto, lo novedoso, y ese es mi público objetivo, no busco un común denominador. Lo mío es otro concepto.
¿Cuál es el concepto?
Busco un consumidor que sea un poquito más especializado, que entienda que los vinos más frescos son más fáciles de tomar, que son gastronómicos.
¿El maridaje?
A mí me gusta mucho acompañarlo con un rico crudo de carne de res, con atún sellado con pimienta negra, y con carnes rojas no condimentadas, por ejemplo, a la parilla.
¿El sueño?
Que cada persona que pruebe mi vino, lo disfrute. Lo que quiero es que la gente que pruebe Andes Plateau sepa que está hecho con todo el corazón y toda la pasión, y que es un vino honesto y auténtico.
Bisogno, En Cauquenes y Requínoa.
En castellano con “ñ” significa novato y es el nombre del vino que crearon tres amigos: Carlos Gálvez (31) enólogo, Diego Morales (31) enólogo y Gustavo Parraguez (32) constructor, con la idea de hacer un negocio en común, aprovechando la amistad que los une desde chicos, crearon Bisogno. Hoy este lleva tres años de vida y ha sacado noventa y un puntos en la revista Descorchados, noventa en la CAV, y ha sido destacado por las revistas Motores de La Tercera, Wikén de El Mercurio y Vitis (www.bisognowines.com).
¿Cuándo empieza a hacerse realidad la idea?
(Diego) A fines del 2010. El 2011 me integré a Clos de Fous yconversando con los dueños de la empresa les planteé la posibilidad de hacer mi vino, y me apoyaron de inmediato. Así que como estaba la oportunidad y las ganas, con los amigos nos lanzamos…
¿Cómo se piensa el negocio del vino?
(Diego) Creamos el proyecto principalmente para hacer una cosa entre amigos y para pasarlo bien. Si a futuro nos va bien como negocio, eso sería una consecuencia. Buscamos enfocarnos, ciento por ciento, a la calidad y a lo que queremos crear, ese es el objetivo principal y la norma para todo lo que hemos hecho.
¿Quién hace qué en Bisogno?
(Diego) Yo me encargo básicamente de la producción, Gustavo ve todo lo que es administración y Carlos se preocupa del tema de marketing y ventas.
¿Ustedes compran la uva o plantaron parras en un terreno?
(Carlos) Compramos la uva. Para Bisogno 2012, compramos uva Cabernet Sauvignon en Requínoa, el Carmenere y el Petit Syrah son de Cauquenes y el Malbec es de San Rosendo.
¿Por qué en lugares distintos?
(Diego) Porque cada variedad de uva necesita una condición de clima y suelo distinto para desarrollarse bien. Entonces vamos buscando por todo el país campos donde estén las mejores parras de cada una, y vinificamos. Después de dos años de guarda y de crianza, recién vemos si lo que tenemos califica para nuestro vino.
¿Cuál es el objetivo del proyecto?
(Diego) Que cada año las mezclas vayan variando. No hay una receta única, esa es la base de nuestro vino, lo que para algunos productores es algo negativo, para nosotros es una oportunidad.
¿Bisogno es natural?
(Diego) La producción de uva que tenemos es de alta calidad, orgánica, no aplicamos ningún tipo de pesticida ni herbicida.
¿Cuántas botellas salen al año?
(Diego) Dos mil, en años anteriores, y este año la idea es que sean cinco mil. Toda la producción se queda en Chile, aunque pretendemos pronto abrir nuevos mercados.
¿Dónde vinifican?
(Diego) En Cauquenes, la viña donde trabajo nos arrienda una bodega.
¿Qué tiene este vino en particular?
(Diego) El que tenemos ahora es Bisogno 2012. Es el segundo de nuestra producción. Es un vino en donde nos preocupamos de tomarnos el tiempo, con las herramientas que tenemos, para hacer lo mejor posible. No apuramos los tiempos de cosecha, ni la crianza, no lo sacamos al año de la barrica, sino cuando está realmente listo. Este tiene dos años de guarda, y puedo decir que posee esa complejidad y elegancia que buscamos, y que no es de gusto masivo.
¿Por qué el rechazo a entrar en el retail?
(Carlos) Porque preferimos trabajar con tiendas especializadas en donde haya una persona interesada en nuestro vino, que lo dé a conocer, que cuente la historia, que haga que la gente lo deguste, y se lo lleve no por una marca, sino más bien porque le gustó.
¿El maridaje perfecto?
(Carlos) Con carnes fuertes como el Wagyu y todo tipo de pastas. Hay que considerar que el vino tiene una acidez bastante alta, está bien estructurado, equilibrado: posee complejidad aromática, además de amargor, astringencia, persistencia, entre otros, características que se complementan en proporción.
¿Por qué la gente tendría que preferir Bisogno?
(Diego) Porque es una apuesta nueva y diferente, tiene un sentido de origen, pero también nos atrevemos a mezclar valles; no seguimos parámetros comerciales, entonces la invitación es para la persona que busca cosas nuevas y que se atreve.
¿El futuro?
(Carlos) En un par de meses embotellaremos “El Perla”, un vino que es una mezcla de uvas provenientes de Cauquenes y las cepas son País y Carignan de plantas centenarias que se abastecen de las napas subterráneas. Este será totalmente distinto, tiene crianza de un año, no ha pasado por madera, con rica acidez, fresco. Es una apuesta distinta, queremos ir encontrando, probando y creando. Queremos cambiarle la cara a la enología chilena.
Maturana Wines, En el Valle de Colchagua.
Después de trabajar por quince años en la viña Casa Silva, el enólogo José Ignacio Maturana (40) decidió dejar su exitoso trabajo para lanzarse a crear su propio vino. El 2010, y luego de que el terremoto derribara parte de la casa de sus padres, decidió hablar con toda la familia para ver la posibilidad de crear la propia viña familiar, algo que los ayudara y quedara para la posteridad. Fue así como renunció a su pega para crear su apuesta y con la que ya ha ganado numerosos premios: Gran Medalla de Oro en concurso de Bruselas, Medalla de Oro en El Catador, Medalla de Oro en Francia, en Inglaterra, noventa y dos puntos en la CAV y noventa y uno en Descorchados (www. maturanawines.cl ).
¿Compras la uva o plantaste en terreno propio?
Tengo una alianza con un productor de Marchigüe a largo plazo, para lo que le aseguro un precio por sobre el del mercado, siempre que la uva se mantenga en los estándares de alta calidad. De ahí obtengo las cepas de Carmenere y Cabernet Sauvignon.
¿Por qué en Marchigüe?
Porque en este lugar la uva Carmenere es muy buena, ya que se potencia la frutosidad por la oscilación térmica de calor durante el día y la frescura de la noche debido a la influencia del mar. Esto significa que aquí se desarrolla una uva que puede generar vinos de altísima calidad.
¿Qué significa un vino de altísima calidad?
Que tenga taninos maduros. El grano de uva tiene tres componentes: cáscara, uva y semilla, estas variantes van madurando a destiempo o al mismo tiempo dependiendo de las condiciones climáticas en donde se desarrollen. La ecuación perfecta para un vino de alta calidad y con buena estructura —mayor cuerpo, concentración y voluptuosidad—, es cuando estos tres elementos maduran al mismo tiempo, cosa que en este lugar se da algunos años.
¿Cuál es el estilo de los vinos Maturana?
Queremos resaltar la variedad del Carmenere en todo su esplendor. El vino tiene un ochenta por ciento Carmenere y veinte de Cabernet Sauvignon.
¿Es orgánico?
Lo hacemos del modo más natural posible. Con un sistema convencional responsable con el medio ambiente. Además, todo el proceso de cosecha y despalillado se hace de forma manual, igual que todo el procedimiento que realizamos dentro de la bodega.
¿Dónde vinifican?
En la casa de mi papá en el patio trasero, en el sector Angostura de San Fernando. Ahí tenemos las cubas de acero inoxidable de mil y dos mil litros, las barricas de madera de roble francés, y acabamos de incorporar una cuba de concreto en forma de huevo, importada de Francia, con capacidad para setecientos litros. Este se usa, específicamente, para resaltar las características del Carmenere y que resulte un vino más elegante, concentrado y trabajado de forma más especiada y frutosa. También tenemos tres salas de guarda en donde el vino reposa por trece meses, acondicionadas con la humedad, luminosidad, ventilación y temperatura específica.
¿Una cuba en forma de huevo?
Este tema viene de la antigüedad y tiene que ver con la armonía y las energías de la naturaleza. Es un cuento que habla del positivismo, una creencia que, en mi caso, hace que el vino que se desarrolla dentro se exprese de mejor manera. A nivel orgánico y biodinámico este aparato se usa mucho, con el que se obtienen excelente resultados.
¿Cuántas cosechas llevas?
La del 2011, en donde sacamos tres mil cuatrocientas cincuenta botellas, de eso ya se vendió todo entre Japón, China, Brasil y Chile. El 2012 fueron cinco mil cuatrocientas treinta y cinco botellas y para la de ahora, 2013, tendremos seis mil seiscientas. Mi máximo está en las veinte mil o veinte mil quinientas botellas, ahí paro.
¿Por qué no estar en el retail?
No quiero, mi nicho es algo exclusivo. Busco a la gente que tiene ganas de conocer nuevos vinos, quiero estar en las ocasiones y momentos especiales para compartir de las personas, no me interesa ser el vino del día a día.
¿El maridaje?
Pastas, aves de caza, carnes aliñadas pero no fuertes y con los guisos.
¿Se puede vivir del propio vino?
Es que yo pensé el tema durante mucho tiempo, entonces con el apoyo de mi señora, Gloria Trivelli, empezamos a disminuir los costos de vida paulatinamente y mi nivel de endeudamiento lo baje a cero. Tenemos cuatro hijos así que no es menor. Pagamos casa, colegio, las cuentas, lo fundamental. Además, hemos creado un tema turístico con el que nos ha ido muy bien, vienen extranjeros a la bodega a conocer cómo desarrollamos este tema de forma familiar y les encanta este cuento absolutamente personalizado.
Donde comprar:
Rincón del Vino, Antofagasta. La Cava del Pescador, Concepción. Cava Patagónica, Puerto Varas. Cava Don Hernando, Punta Arenas. Mundo del Vino, Santiago. Revista La CAV. Santiago Wine Club.