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EDICIÓN | Junio 2015

Pequeños refugios

Cynthia Garrido, Pacha Taller de Diseño
Pequeños refugios

Esta joven logra entrelazar sus habilidades manuales con conceptos claves para la creación de una serie de productos, entre los que destacan las rucas infantiles, que evocan sentimientos y permiten recordar la cultura de antaño.

Por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.

Oriunda de San Fernando, esta joven diseñadora industrial amó el arte desde muy pequeña. Tenía muy desarrollada la habilidad manual y su padre —un amante del trabajo manual y de quien aprendió a hacer esculturas— le inculcó el trabajo con diferentes texturas y materiales.

Estudió diseño industrial en la Universidad de Talca y cursó un semestre de la carrera en la Universidad de Girona, en Cataluña, España, siempre con la idea de crear y usar su talento manual. Así, una vez terminados los estudios, montó su propio taller de creaciones: Pacha Taller de Diseño; es aquí donde se deja llevar por su imaginación para concretar creativos y únicos objetos de diseño.

¿El diseño industrial es arte?
En la escuela siempre se encargaron de decirnos que el diseño no es arte, que nunca teníamos que compararlo. Pero yo creo que podría considerarse un arte más duro, más estructurado, porque se usa la creatividad.

¿Cómo surge Pacha?
Empezó cuando terminé la universidad porque nunca quise trabajar en una oficina. Quería tiempo para estar con mi hija y eso era intransable. Además, el trabajar en el taller me cautivaba.

¿De dónde nace la idea de las rucas?
Empecé a ver qué era lo que me gustaba y siempre me encantó intervenir las telas, crear, coser, confeccionar, hacer cosas con madera, trabajar materiales y texturas. Así comencé a probar y nacieron las rucas de telas. Quería algo que fuese significativo, que tuviera protagonismo. Pensando en mi hija y en lo que a mí me gustaba hacer cuando era niña, surgió la idea de hacer Ruka-Tipi, estas rucas que son hermosas y mágicas, fabricadas artesanalmente, porque en mi infancia siempre hacía casas, debajo de la mesa, en un árbol o tenía un refugio.

¿Qué quieres transmitir con esto?
Es un proyecto que te permite entrar en un mundo mágico y fomentar la imaginación, cosa que los adultos perdimos. Eso de tener tu refugio dentro de una casa, es sumamente interesante.

LO SIMPLE

Cynthia estudió la idea de hacer las rucas y comenzó a jugar con el concepto de la nostalgia a través de un objeto, rescatar ese pasado que permite soñar. Así supo que esas guaridas vienen desde Norteamérica, nacen con los Siux, entonces la idea era asemejar sus rucas a estas lo máximo posible, transmitiendo esos elementos rústicos y primitivos de dicha cultura. De esa forma, hizo maquetas, compró telas y realizó cuatro prospectos para que todo calzara, y así mediante prueba y error, desarrolló rucas fáciles de transportar.

¿Cómo fuiste definiendo el proyecto?
Quise buscar telas resistentes, con diferentes estampados, no infantiles, sino que más lúdicas, por eso elegí unas que tienen líneas y flores, e incluso confeccioné una que es color crudo y que tiene estampados a mano con dibujos más folclóricos.

¿Cuál es la finalidad?
Uno de los fundamentos de estos refugios es sacar a los niños de este mundo tecnológico y llevarlos a uno en el que se sientan cómodos, que sea su universo, que se apropien de ese espacio, que creen juegos, que usen su imaginación, que lleven sus juguetes, sus libros e inviten a jugar a sus padres.

¿Cuánto te demoras en hacer una ruca?
Dos días, aproximadamente, porque todo se hace en forma manual, además hay telas que las pinto a mano. Por otro lado, tengo que preparar las maderas que soportan este diseño.

¿Qué otros objetos has creado?
La idea es seguir con la línea de cosas que evocan sentimientos y llaman al pasado. Así he creado unas mochilas, llamadas chapatinas en honor al doctor Chapatín, que son unos híbridos entre esos bolsos tradicionales y esos modernos con correas y tiritas. Además, billeteras y estuches con distintas mezclas de texturas y géneros, entre otros…

¿Cómo defines tu trabajo?
Colorido, mágico, simple, sin complicaciones y con remembranzas del pasado.

 

“Ruka-Tipi es un proyecto que te permite entrar en un mundo mágico y fomentar la imaginación, cosa que los adultos perdimos. Eso de tener tu refugio dentro de una casa, es sumamente interesante”.

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