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EDICIÓN | Junio 2015

La Abeja de Fuego: María Luisa Bombal

Emilio Toro Canessa, Investigador Archivo Histórico Patrimonial I. Municipalidad de Viña del Mar.
La Abeja de Fuego: María Luisa Bombal

Tenía un carácter especial y particular, pues era alegre y triste al mismo tiempo. Contaba con una gran afinidad para acercarse a la juventud, siendo extrovertida, alegre y dinámica, pero a la vez podía ser introvertida y desconfiada.

Nació en Viña del Mar el 8 de junio de 1910, dos meses antes de la gran fiesta del Centenario. Hija de Martín Bombal y Blanca Anthes, sus padres fueron conocidos en la Ciudad Jardín por mantener un gran vínculo e influencia cultural. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio de las Monjas Francesas de la ciudad, para luego continuar en el colegio Notre Dame de la Asunción en París y en el liceo La Bruyere. La educación superior la cursó en la Universidad de La Sorbona, donde egresó con el título de Licenciada en Letras; posteriormente siguió estudios de violín y arte dramático. Se dedicará, finalmente, a la narrativa y a la literatura infantil. Cabe resaltar el manejo de idiomas como su gran dote cultural, adquirida por la experiencia durante sus viajes. Podemos señalar que su amigo, el poeta Pablo Neruda, le puso como apodo Abeja de Fuego por sus diversos rasgos de personalidad y pasión por la literatura.

En 1934, se casa con Jorge Larco, pintor argentino de quien posteriormente se separa, para volver a contraer matrimonio con Rafael de Saint Phalle, francés. De esta unión nacerá, en 1940, su única hija: Brigitte. María Luisa Bombal tenía un carácter especial y particular, pues era alegre y triste al mismo tiempo. Contaba con una gran afinidad para acercarse a la juventud, siendo extrovertida, alegre y dinámica, pero a la vez podía ser introvertida y desconfiada. Durante su estadía en Buenos Aires, en 1933, donde fue invitada por su amigo Pablo Neruda, quien en ese entonces se encontraba ejerciendo como cónsul en la embajada de Chile, conocerá a Jorge Luis Borges, con quien entablará una gran amistad, además de conocer y comenzar también una amistad con Federico García Lorca, Oliverio Girondo y Gonzalo Losada.

Dentro de sus obras podemos destacar, La última niebla, escrita en 1935, El secreto, El árbol, La amortajada, escrita en 1938, La maja y el ruiseñor. Y de las condecoraciones que recibió, podemos nombrar el premio de la Ilustre Municipalidad de Santiago, en 1942; el premio de la Academia Chilena de la Lengua, en 1977; el premio Joaquín Edwards Bello, en 1979, y el premio Libro de Oro conferido por Los Amigos del Libro. Sin embargo, jamás fue reconocida con el Premio Nacional de Literatura, lo que nos genera una deuda permanente con tan emblemática mujer que aportó a la identidad literaria de Chile, además de ser Bombal una férrea amante y defensora de su patria. Esto le causó un gran dolor, ser reconocida ampliamente en el extranjero y no en su país.

Podemos resaltar su aporte al espíritu feminista con su frase: “Los hombres sienten pavor de las mujeres demasiado inteligentes. Hay que ser como ellos nos quieren; sumisas, prácticas y sin seso”. El 6 de mayo de 1980, falleció en Santiago, y fue cremada en el Cementerio General, cumpliendo su voluntad.

 

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