Backstreet boys vuelve a Chile, por cuarta vez, el 19 de junio en el Movistar arena. Traen In a world like this tour, un espectáculo que arrancó, en mayo de 2013, para celebrar los veinte años de carrera de la boys band más exitosa de la historia, con ventas superiores a ciento treinta millones de discos. No impresiona tanto ese hecho, aunque la cifra es astronómica, sino que hayan logrado perdurar en un formato que implica una pronta fecha de vencimiento, dada su formulación desechable. Tarde o temprano, esa clase de conjuntos siempre se desbanda, tras ser exprimidos en un puñado de álbumes, giras y videos. Pero con ellos ha sido distinto. Es más, lograron sostenerse cuando Kevin Richardson se marchó, en 2006. Con su regreso seis años después, revivieron notoriamente al aliarse en una gira y un álbum con otro emblema del formato, New kids on the block. No solo el tour celebra las dos décadas, sino también el documental Backstreet Boys: Show’Em What You’re Made Of, estrenado a comienzos de este año, donde cuentan su historia y, en paralelo, el proceso de un nuevo disco. Precisamente en esos pasajes se revela que sus integrantes no solo dominan instrumentos y componen en un trabajo de taller grupal, sino la relevancia absoluta que otorgan a su condición vocal. El dardo más recurrente hacia este tipo de bandas es que no cantan. Con BSB esa acusación se pierde. De hecho, cuando debutaron en Chile en el apogeo de su fama, en el Festival de Viña de 1998, en la conferencia de prensa previa en el hotel Miramar, cantaron a capella y dejaron a todos los presentes mudos, como un tapaboca insoslayable. También les ayuda muchísimo que, sin forzar una actitud juvenil, aún lucen como veinteañeros, como si el paso del tiempo les resultara ajeno.