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Entrevistas

EDICIÓN | Mayo 2015

Con la fuerza de nuestra gente

Juan Carlos Avendaño
Con la fuerza de nuestra gente

Luego de la tragedia que remeció el norte, la División Salvador de Codelco retomó progresivamente sus operaciones. Por lo mismo, su gerente general, Juan Carlos Avendaño, valoró el compromiso que han demostrado los trabajadores, supervisores y colaboradores en esta tarea que, en menos de un mes, permitió poner en pie a esa empresa

Por Alfredo Rodríguez / fotografía gentileza de Codelco División Salvador

Las consecuencias del desastre que provocaron los aluviones en el norte chico no se olvidarán en mucho tiempo. En un año normal, el promedio de precipitaciones en El Salvador y sus alrededores, no supera los veinte milímetros y en solo tres días, esta cifra se cuadriplicó. La tragedia vivida por las comunidades de la zona es de enormes dimensiones que hasta hoy parecen difíciles de superar. Por ello, la reactivación de las industrias es fundamental.

El daño a la conectividad vial y la falta de agua fueron los obstáculos más difíciles de enfrentar. Más aún para una faena minera tan cercana a la ciudad de El Salvador, donde los daños a kilómetros de aducciones de agua, torres de alta tensión, vía férrea, afectaron seriamente las faenas productivas de la División, que fueron detenidas en forma preventiva, cuando comenzó el efecto de este temporal.

Después de la emergencia se priorizó la recuperación de los suministros básicos y el mejoramiento vial, para recuperar los caminos públicos que conectan El Salvador con Diego de Almagro, El Salado, Chañaral y Copiapó, donde radican fundamentalmente las familias de los trabajadores de la División. Así, se pudo enviar ayuda básica hacia las comunidades vecinas y continuar abriendo caminos del entorno de Potrerillos y otros que conectan con Antofagasta, por donde finalmente se restableció, gradualmente, el abastecimiento de agua potable y combustible.

Juan Carlos Avendaño, gerente general de la División Salvador, relata parte del despliegue logístico que debieron realizar como empresa para enfrentar una emergencia que hasta hoy mantiene a muchos nortinos buscando la forma de reconstruir no solo sus pueblos, sino también sus propias historias.

¿Fueron muy tensos los primeros días después de la tragedia?
Tuvimos que realizar una serie de misiones de rescate, que nos permitieron asistir y rescatar a integrantes de las comunidades coyas, trabajadores y transportistas de empresas que se encontraban operando en la cordillera y funcionarios de carabineros aislados en el paso fronterizo San Francisco. Lo mismo ocurrió con nuestro puerto de Barquito ubicado al norte de Chañaral, a través del cual pudimos aportar, entre otros insumos, con combustible para la energía eléctrica de la mitad de la ciudad y el funcionamiento de entidades críticas, como centros de salud y de abastecimiento. Eso requirió de un gran despliegue logístico en medio de una situación emocionalmente muy tensa. Gracias a todo el equipo, las cosas funcionaron muy bien.

¿Confiaron siempre en recuperar tan pronto las operaciones?
Desde el primer momento se realizó una revisión detallada de los daños y consecuentemente un plan que nos permitiera al cabo de un mes normalizar el funcionamiento de la División. Sin embargo, logramos adelantarnos a los plazos y a poco menos de tres semanas de ocurrida la emergencia concretamos el retorno paulatino de nuestras operaciones. Esto ha sido un desafío que ha requerido un enorme esfuerzo humano y técnico tanto del personal propio como de contratistas. Con satisfacción decimos que nos estamos levantando con la fuerza de nuestra gente, con el apoyo de nuestros ejecutivos superiores de la corporación y gracias a ello, continuamos trabajando junto a las autoridades locales, regionales y dirigentes sociales para que nuestros vecinos de Diego de Almagro, El Salado, Chañaral y Copiapó también se pongan de pie.

¿Qué ha sido lo más difícil de esta tarea?
Lo más complejo ha sido el restablecimiento del agua potable y el enorme trabajo que ha significado recuperar la conectividad vial. Los aluviones en la cordillera destruyeron alrededor de cinco kilómetros de las tuberías de aducción de agua potable, lo que nos llevó a instalar en tiempo récord plantas de agua potable de osmosis inversa para enfrentar la contingencia y así seguir trabajando en forma paralela para recuperar la red dañada, labor que estimamos tomará hasta mediados de junio. Mientras tanto, recientemente sumamos una nueva planta de osmosis a las dos ya existentes, lo que debiera permitir el restablecimiento del suministro de agua potable en forma más continua.

¿Cuáles fueron sus prioridades?
A una semana de ocurrida la emergencia, logramos recuperar el abastecimiento de agua industrial, facilitando que el sistema de servicios higiénicos del campamento y áreas productivas, también se normalizara. Por otra parte, también logramos recuperar con éxito la conectividad vial. El día después de concluido el temporal nos conectamos con Potrerillos a través de vehículos livianos, y al día siguiente con Diego de Almagro a través de la preparación de un camino antiguo.

¿Es optimista en cuanto a que la División retomará su normalidad?
Creo que vamos por buen camino, priorizando ante todo la seguridad y salud de nuestra gente, con un horizonte claro que nos lleve paulatinamente a retomar la normalidad de nuestros procesos. Sabemos que algunas de las soluciones son transitorias, a la espera de finalizar y restaurar las acciones definitivas que hemos emprendido. Para ello, contamos con el respaldo de todos los estamentos de Codelco, quienes nos han colaborado en el plan que estamos desarrollando y así cumplir la tarea. No ha sido fácil, pero estamos saliendo adelante gracias al apoyo de todos los trabajadores, supervisores y sus dirigentes sindicales.

ACERCAMIENTO

¿Cómo enfrentaron la situación emocional de sus trabajadores?
Lo primero que hicimos fue hacernos cargo de sus problemas, porque era evidente su estado emocional al esta involucrados, de una u otra manera, con lo que pasaba con sus familiares y amigos. Otro de los aspectos que contribuyó a la situación emocional de las personas, fue el hecho de que en menos de doce horas restablecimos la energía eléctrica y también pudimos incorporar viajes aéreos especiales con agua y alimentos para abastecer al supermercado, lo que sabíamos era para la comunidad de El Salvador, pero también para ir en ayuda de las comunidades cercanas.

“Una segunda etapa fue el retorno de la gente, donde el objetivo fue hacerles sentir que volvían a su casa. Hubo rumores de que muchos perderían su trabajo y que con esto la división se cerraba, lo que yo desmentí a través de una nota pública para tranquilidad de todos.

Además hubo apoyo psicológico de manera de hacer más amigable el ingreso al trabajo. Actualmente, mantenemos esta disponibilidad y predisposición para ver todos aquellos casos particulares de apoyo. Nuestra visión siempre fue ocuparnos de lo humano, haciéndonos cargo de la situación que se estaba viviendo. Paralelamente sacamos adelante la división en su contexto de producción y gestión normal”.

¿Cuál es la mejor forma de impulsar la reactivación de esta zona?
Nuestro dicho siempre fue: “debemos pararnos nosotros, para poder ayudar al resto”. Esto se traduce en la importancia de tender la mano y apoyarnos en conjunto para salir adelante. Hemos estado cercanos a las empresas de terceros y a las situaciones que les están aconteciendo, precisamente para poder aplacar cualquier ruido de que la situación de ellos es la cancelación o término de sus contratos. Además estamos mirando de qué manera podemos generar espacios de trabajo que puedan servir a la zona, y en esto mismo, estamos apoyando con un grupo de profesionales de la Vicepresidencia de Proyectos y con nuestra gente, la recuperación de Diego de Almagro, El Salado y Chañaral, lo que va a traer más actividad y trabajo, y en la medida que esto vaya surgiendo, la gente va a estar en condiciones de seguir avanzando.

“En forma paralela, hemos realizado gestiones para favorecer la conectividad para el suministro de agua potable en Diego de Almagro, lo que de alguna manera contribuye a generar nuevas fuentes de trabajo. Esta es la mejor forma de reimpulsar la reactivación de la zona, ayudando y colaborando para que nos levantemos”.

Dicen que los nortinos tienen un carácter especial y solo necesitan oportunidades de trabajo ¿Cree en esa resiliencia?
Efectivamente, los nortinos somos gente de rigor, personas como todos los chilenos, con un gran sentido de solidaridad. Lo que ha hecho esta pasada por el crisol que tuvimos con las lluvias, es poner a prueba el temple y la tenacidad de nuestra gente, en definitiva creo que hemos salido fortalecidos como personas. En este mes que dejamos atrás, donde estuvimos centrados en poder recuperarnos, se pudo apreciar el carácter, la fuerza y el deseo de poder salir adelante.

 

“La Vicepresidencia de Proyectos está trabajando por la recuperación de Diego de Almagro, El Salado y Chañaral, lo que va a traer más actividad y trabajo, y en la medida que esto vaya surgiendo, la gente va a estar en condiciones de seguir avanzando”.

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