LA POSEÍDA. DOMINGO 22:05 HORAS EN TVN.
Nacida en Valparaíso como huérfana, Carmen Marín fue noticia a los veinte años en una crónica de 1857 publicada por El Mercurio del puerto. Allí era rotulada como “La endemoniada de Santiago”. La joven residía en el Hospicio de las Hermanas de la Caridad, la vieja calle Maestranza, actualmente Portugal, en el centro capitalino. Padecía ataques y convulsiones, profería gritos y notorios ruidos intestinales. Para el credo católico no cabía duda, la chica estaba poseída, mientras que la medicina especulaba con un cuadro de histeria. Aquel caso real es la raíz de esta serie nocturna con la prometedora actriz Luciana Echeverría como protagonista, una figura en ascenso que causó revuelo el año pasado con la publicación de fotos profesionales semi desnuda. Las licencias del guión trasladan los hechos a 1890, en un periodo de efervescencia por el fin de siglo y el enfrentamiento entre posturas conservadoras y liberales, que luego terminarían en una guerra civil. Eleodoro Mackenna Lyon (Francisco Melo) representa las posiciones cómodas con el status quo, desacreditando a cualquiera capaz de proponer miradas discordantes, mientras el médico Gabriel Varas (Jorge Arecheta) encarna la fe en la ciencia, a su vez rechazada de plano por el entorno católico de Carmen Marín, convencido de una presencia demoniaca en su protegida. El formato de serie nocturna implica aguantar detalles que causan interferencia, como el uso de canciones de Sandro en escenas románticas ambientadas hace 125 años. Pega mal, no funciona. Pero La Poseída juega adecuadamente sus misterios ¿Qué sucede realmente con la joven? ¿Hay un espíritu en ella, está enferma? ¿Qué sabe de los hombres que intentan salvarla? No queda más que verla.