La periodista, que hoy está en Chilevisión y radio Universo, visitó Concepción para promocionar la segunda edición de su libro Cuentos para ir a la cama. Fantasías eróticas de mujer. Un buen momento para hacer un repaso de su vida y su carrera.
Por Paz Moraga S. / fotografía Sonja San Martín D.
La hemos visto en distintas facetas. Como conductora de programas de farándula, imitando genialmente a “Cecilia”, como jurado de un programa de talentos y como una aguda escritora. Y es que a Lucía López Guerra le gustan los desafíos, una característica que puede tener explicación en el espíritu provinciano de todo aquel que llega a Santiago desde regiones: “hay algo que es propio de cualquiera que abandona su ciudad de origen, los contactos y la comodidad para ir a probar suerte, y eso tiene que ver con la sensación de sobrevivencia permanente. Nos tiene que ir bien. Tenemos que salir adelante. Tenemos que lograrlo, porque el éxito del emprendimiento depende de nosotros. Eso nos hace trabajar sin parar, ser creativos, ingeniosos y atrevidos”.
Aunque reconoce que no extraña Concepción, porque no es una persona que eche de menos, cuando le preguntamos por sus sentimientos hacia la ciudad que la vio crecer, sus palabras son de cariño y hasta un tanto nostálgicas. “Reconozco que cada cierto tiempo, cuando me toca volver, me reencanto con la ciudad. La encuentro increíblemente hermosa”, dice, y agrega, “la posibilidad de vivir cerca de las orillas de ríos, lagunas, con vista a desembocadura o el mar a media hora es bien único. Así que espero que cuando mi vida se tranquilice un poco más, o tenga menos responsabilidades, pueda volver a disfrutar más seguido de esta zona y su extraordinario diseño urbano y natural”.
GRANDES LIGAS
Lucía López vivió poco más de veinte años en Concepción, donde comenzó una prominente carrera como periodista, pero no precisamente en el mundo de la televisión. Según cuenta, sus aspiraciones no iban por aparecer en la pantalla chica, sino más bien su anhelo era trabajar en la radio, “rechacé varias veces ofertas que venían de distintos medios porque lo mío era otra cosa. Primero, me encantaba —y aún me encanta— la radio. Mi tesis y práctica fueron en ese medio. Y cuando dejé de hacer periodismo me dediqué a las comunicaciones en el ámbito de la gestión cultural”.
Fue en ese espacio, la gestión cultural, donde Lucía comenzó a ser reconocida. Uno de sus trabajos más difundidos, fue el realizado con La Pozze Latina, aunque se encarga de aclarar que tuvo muchos trabajos con variadas bandas y artistas muy destacados, donde incluso los procesos fueron más largos. Cuando llevaba sus buenos años como gestora cultural de día y de noche, en los conciertos u obras de teatro con las que se vinculaba, llegó el ofrecimiento para ser panelista de un programa de farándula, lo que fue ideal para compatibilizar mejor los roles de mujer trabajadora y mamá.
Y así fue como Lucía pasó de un mundo a otro, y reflexiona: “hoy puedo mezclar distintos tipos de trabajo y, gracias a la televisión, tener una plataforma como comunicadora más masiva”.
Te hemos visto como animadora de diversos programas y como jurado de Talento chileno, ¿dónde te has sentido más cómoda?
En general, intento sentirme cómoda en todos los formatos en los que me ha tocado porque soy una trabajadora de los medios. Si que me encargan un proyecto o rol, trato de hacerlo bien, sea cual sea. El ofrecimiento de jurado en Talento chileno me sorprendió. No lo había pensado. Y me encantó. Me sentí muy cómoda. Porque lo que naturalmente me fluía, pensaba o surgía era justo lo que el equipo necesitaba de mí. Así que me sentí un aporte y no solo para el equipo, sino también, para la gente que iba buscando una oportunidad. Y, ¡cómo no! Era a lo que me dediqué por años, escuchar y ver proyectos artísticos. Así que el conocimiento previo me sirvió, y el cariño y respeto que tengo por la gente que ama, estudia o produce alguna obra artística, también.
¿Cuáles son tus aspiraciones en televisión?
No sé. Mis ideas y gustos son amplios y me considero una empleada más, así que siempre estoy abierta a lo que me toque, más que estar anhelando algo. Pero ya lo he dicho antes, amo la gestión cultural. Lo paso muy bien descubriendo gente, costumbres, ritos, obras, mundos, así que cualquier espacio en el que pueda transmitir la emoción, entretención y satisfacción que me produce la cultura, para que otros sientan lo mismo, sería fantástico. Y lo paso tan bien en la radio, mezclando facetas tan distintas mías, que van desde mi interés por el análisis político hasta la capacidad de exagerar, actuar, cantar o jugar. Traspasar eso al formato televisivo también sería interesante.
HISTORIAS
Cuentos para ir a la cama. Fantasías eróticas de mujer es una recopilación realizada por Lucía López, que se ha convertido en un exitoso libro y en la lectura de cabecera de cientos de mujeres.
“Quiero invitarte a sentir, a conectarte con tu propio cuerpo desde la lectura, a que te atrevas a conocer tus sensaciones más íntimas y a que te relaciones con tus fantasías y deseos para que luego salgas empoderada a relacionarte con otro”, esa es la invitación que hace a las mujeres para leer su libro.
¿De dónde nace la necesidad de reunir historias con este corte erótico? ¿Qué le quieres transmitir a las mujeres (y me imagino que a los hombres también) a través de tu libro?
¡Ay!, es largo. Hay que leer la introducción. Pero si las mujeres no logramos sentirnos confiadas, empoderadas, seguras y libres en ese lugar tan íntimo que es la pieza, en ese espacio tan íntimo que es la sexualidad y con quien más segura te debes sentir que es contigo misma y luego, con tu pareja; difícilmente podremos sentirnos confiadas, empoderadas, seguras y libres en el resto de los ámbitos en los que nos toque desenvolvernos. Es un asunto de paridad de género.
¿Cómo ha sido la recepción? ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de los comentarios que te han hecho?
Muy bien. Ya vamos en la segunda edición, así que la primera meta se cumplió. Y ha sido muy bonito escuchar a gente tan diversa que se acerca y comenta que les ha servido para encontrarse con amigas de confianza que cuentan sus experiencias. O que les entretiene leer los cuentos con la pareja. O incluso, que una sicóloga se lo haya recomendado a una madre para que lo conversara y compartiera con su hija adolescente. En todos esos ámbitos queríamos aportar.
Inevitable pregunta, ¿crees que la famosa trilogía de las 50 sombras de Grey abrió una puerta cerrada en el mundo erótico de las mujeres chilenas?
Creo que la literatura erótica es anterior a 50 sombras, sólo que se leía a escondidas. 50 sombras llegó en el momento en que la sociedad occidental, al menos, estaba preparada para romper con eso.
¿Por qué tu libro debiera estar en los veladores de las mujeres?
Porque es entretenido, diverso, real. Porque lo puedes agarrar en cualquier momento y continuar con otro cuento. Porque es una buena compañía de mujeres que conversan sobre sus variadas formas de enfrentarse a la sexualidad propia. Porque nos ayuda a sentir que no estamos solas.
POLÍTICA
Durante las elecciones pasadas vimos a Lucía como una activa promotora de Marca tu voto AC. Para la periodista, la política es todo, es como vivimos, el país que tenemos y resalta que es importante que todos participen de los procesos.
¿Por qué crees que una asamblea constituyente es necesaria?
Una asamblea constituyente hará que la gente sienta y viva la política. Pero por sobre todo, permitirá crear un nuevo pacto social. Es fácil y cómodo echarle la culpa de los males del país a esos “otros” que son los políticos. Con una asamblea constituyente, cual sea el modelo que se use, lo que la sociedad converse, discuta y decida, será lo que finalmente forme parte de nuestra Constitución. Esa es la diferencia entre cabildos y asamblea constituyente. Esta última es vinculante, lo que la ciudadanía converse no serán palabras al viento. Será sentarnos a conversar sobre qué país queremos. Sacar conclusiones, plebiscitar, votar mecanismos varios que luego determinen lo que irá en ese nuevo acuerdo social que será la Constitución. Significa hacernos responsables del país que tenemos.
Con los casos de corrupción que estamos viendo en nuestro país, ¿con qué deberíamos marcar nuestros votos en una próxima elección?
La corrupción es un problema de país, del día a día, de todos. De un modelo que nos hace pensar que lo más importante es tener mucho dinero. Y que ese poder es más valioso que la buena educación, la nobleza o la calidad humana. Y ese problema se ve representado en nuestras leyes poco estrictas y con mangas muy anchas puestas al servicio del rango ético personal. Así es fácil aprovecharse. Lo que pasa con las boletas o facturas ideológicamente falsas o vínculo empresa-campaña tiene que ver con eso. No había otra manera de financiar campañas y eso corre para todos. Ahora que se sabe, se ve feo. Pero ¿qué se hizo como país para evitarlo? ¿Qué hicimos los ciudadanos para que las campañas fueran financiadas por el Estado o sin donaciones reservadas? ¿Dónde estábamos nosotros? Bueno, eso es una parte. Que el agua no le pertenezca a Chile es un ejemplo de otro tema. El sistema previsional, otro. Invito a revisar la Constitución actual que no es tan larga y a descubrir qué cosas no nos parecen de ella. Y así, en la próxima votación, que espero sea un plebiscito, votemos por cambiar la Constitución con una gran AC.
“Reconozco que cada cierto tiempo, cuando me toca volver, me reencanto con la ciudad. La encuentro increíblemente hermosa”.