Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Mayo 2015

Campeón mundial

Felipe Vercellino, jugador de polo
Campeón mundial

Tiene veinte años y acaba de ser parte del equipo ganador del mundial de polo realizado en marzo en nuestra capital. Pero, además, ganó un premio único y especial: la copa que lo coronó como el mejor jugador de dicha competencia.

Por María José Pescador D. / fotografía Andrea Barceló A.

A los ocho años, este rancagüino se subió a un caballo para taquear unas pelotas de polo. De ahí nunca más dejó de practicar este deporte. Fue su papá quien quiso aprender esta disciplina y lo llevó a una práctica con la gran sorpresa que Felipe quedó encantado con este mundo. Así, poco a poco, empezó a entrenar cada vez más. “Antes vivíamos en Machalí y siempre pasábamos por la cancha de polo que hay ahí. Un día con el papá paramos a mirar como jugaban. Justo faltaba una persona para un equipo y le dijeron si quería participar. Mi papá sabe andar a caballo desde chico por el campo. Y le gustó, entonces se sumó un tío, los primos y más familiares y empezamos todos a jugar polo”.

¿Por qué crees que te llamó la atención este deporte?
Porque me gustan mucho los caballos. Y me encanta taquear, antes salía del colegio y me iba a jugar altiro. Pasaba todo el día en el polo. El montar, el ver cómo va aprendiendo tu caballo, mantenerlo limpio, brillante, gordo, bien cuidado, me encanta, es lo que me gusta.

¿Cuándo supiste que te ibas a dedicar a esto?
A los catorce años viajé por primera vez a Estados Unidos, específicamente a Virginia y Santa Bárbara, con Martín Zegers, un amigo de mi papá que fue el entrenador de la selección de este año. Fui con él a ayudarlo por tres meses, a trabajar de petisero, o de lo que viniera, y a cambio él me enseñaba. Este viaje me sirvió para conocer el nivel y hacer contactos. Y nunca más dejé de ir. Ahí supe que a esto me quería dedicar toda la vida.

¿Qué viste allá distinto a Chile?
Allá el polo es profesional. Se juega todos los días. Acá sólo se practica los fines de semana y por afición, porque la gente los otros días trabaja. Me di cuenta de que esto era algo a lo que uno se podía dedicar como un trabajo, vivir de esto era posible.

RADICARSE AFUERA

¿Cuándo empezaste a vivir del polo?
Seguí viajando solo, gracias a invitaciones y contactos. Hasta que un patrón me ofreció un contrato para jugar con su equipo. Eso fue en tercero medio.

¿Qué es un patrón?
Es una persona que juega polo y que tiene caballos y un equipo. Cada equipo consta de cuatro personas. Los patrones no suelen jugar muy bien, por eso siempre están buscando gente nueva y que sean buenos para que su equipo gane, obviamente.

¿A qué edad tuviste tu primer contrato?
A los diecisiete años, estaba en tercero medio. Fui a Estados Unidos a trabajar con “Pelón” (David) Stirlingm, que es un jugador uruguayo que tiene diez goles de hándicap, (lo más alto). Él jugaba en un equipo que fue el mismo que me contrató para jugar durante cuatro meses en Dallas, Alabama y Santa Bárbara. Ahí ya empecé a faltar al colegio mucho más, aunque antes igual pasaba meses sin ir. Comencé a ganar más plata y a trasladar mis caballos allá.

¿Te pagaban bien?
Me alcanzaba para subsistir y para mostrarme en los torneos. Así he conseguido mis contratos para jugar todo el año hasta el día de hoy.

¿Qué hándicap eres?
Tengo cuatro goles de hándicap.

¿Eso es bueno?
No sé… Lo que se busca no es el que tenga el mayor hándicap, sino el que juegue mejor su hándicap.

¿Quiénes son los mejores jugadores del mundo?
Los argentinos. De hecho, el mejor del mundo es de allá, Adolfo Cambiaso.

LA DECISIÓN

En cuarto medio diste exámenes libres… Sí, en tercero falté un montón al colegio. Me contrataban por períodos, por campeonatos, entonces viajaba a Estados Unidos y volvía a Chile todo el tiempo. Pero ya en cuarto medio me contrataron para todo el año de corrido, entonces dejé el colegio y di exámenes libres. Ya sabía que era a esto a lo que me quería dedicar.

¿Qué dijeron tus papás?
Todos me apoyaron. A mi papá le encanta, le fascina; cuando yo juego es como si él estuviera jugando. Mi mamá al principio tuvo sus dudas, pero está muy feliz de la decisión.

¿La universidad no fue un tema?
No. Ni siquiera di la PSU, justo ese día tenía un partido importante, así que no me presenté… Siempre tuve claro lo que quería.

¿Qué hiciste tu primer año completo en EE.UU. solo?
Allá lo paso muy bien, voy a lugares entretenidos como Palm Beach, Florida, donde hay mucho polo. Y este verano fue mi polola a acompañarme, en vacaciones de invierno también. Y mis hermanos viajan seguido a verme.

¿El carrete?
Espero venir a Chile para juntarme con mis amigos y salir. Pero no es algo que me mate, soy feliz estando con mis amigos, pero no voy a dejar el polo por tomarme una piscola…

¿Hasta qué edad puedes dedicarte al polo?
Esto es para toda la vida. No es un deporte como el fútbol que a los treinta ya estás fuera. Aquí se puede jugar siempre. Todo está en los caballos que tengas, de eso depende.

¿Es más importante el caballo que el jugador?
De todas maneras. Podría decir que el caballo juega un rol fundamental; dentro de la pista el caballo es un sesenta por ciento y el jinete un cuarenta. Si a mí me pasaran los caballos del mejor del mundo y yo le pasara los míos a él, te aseguro que le gano…

¿Cuánto se demora un caballo de polo para estar en su mejor forma?
A los dos años y medio se amansa, a los tres y medio se siguen moviendo, a los cuatro empiezan a aprender el tema de taquear, a los cinco van a práctica, a los seis la práctica es más fuerte y a los siete recién comienzan a competir. A los catorce o quince años ya andan bien.

¿Cuánto caballos tienes?
Ocho en Estados Unidos y otros en Argentina. En Chile no, porque acá no juego nunca. Esto del mundial fue una excepción.

EL MUNDIAL

¿Por qué crees que ganaron el mundial?
Porque entrenamos mucho. Desde enero que estamos preparándonos físicamente con trote y mucha elongación, además de las prácticas. Este mundial lo tomamos muy en serio. Trajeron a veinte jugadores, y quedamos diez para representar a nuestro país. De ahí se eligen a los cuatro que juegan que esta vez fuimos: Mario Silva que es de San Fernando, Cote Pereira de Santiago, Ignacio Vial de Curicó y yo...

¿En qué minuto supieron que podían ganar?
Desde el principio. Fueron cuatro partidos, el primero fue contra Inglaterra que es un equipo muy bueno, bravísimo. Fue un partido extremo donde íbamos ganando hasta que ellos nos empataron y tuvimos que ir a suplementario. Nos alcanzaron por errores que cometimos nosotros. Después nos tocó contra Paquistán. Ellos habían jugado contra Inglaterra y este les ganó trece a cinco… Entonces nos confiamos y el partido fue súper complicado, nos venían ganando todo el rato, jugaron excelente… Menos mal pudimos vencer también en el suplementario. El otro partido fue contra Brasil, ellos partieron ganando y los dimos vuelta. Y el último, el más importante, contra Estados Unidos.

¿Cómo fue ese partido?
Fue tremendo. Ya estábamos perdidos, teníamos veinte segundos para hacer un gol y empatar e ir a suplementario, tiempo en donde el primer equipo que hace un gol gana. El tiempo corría, la pelota estaba en medio de la cancha, no había por donde, era casi imposible correr toda la cancha y meter un gol en esas condiciones y con ese tiempo. Cuando quedaban catorce segundos logré sacar la pelota y correr, faltaban dos segundos y metí el gol. Nadie lo podía creer. Ese fue el gol clave, gracias a ese gol empatamos y nos fuimos a suplementario.

¿Qué sentiste?
Es que estaba muy concentrado, vi el marcador y pensé sólo en que el objetivo era ganar: meter el gol de oro. En el suplementario, jugamos muy poco tiempo y Mario metió el gol de oro, y ganamos el mundial. No sé cómo pasó, ellos nos venían ganando todo el partido…

Además de ganar el mundial, tú ganaste el premio a mejor jugador…
Sí, me entregaron una copa bien buena.

¿Fuiste el que más goles hizo?
Sí, creo que fueron veinticuatro. Contra Estados Unidos hice siete goles.

¿Qué ha significado esto para ti?
Creo que el mundial es una copa muy importante, es de mediano hándicap no de alto hándicap. Aunque eso da lo mismo, la gente puede decir lo que sea, que no jugaron los mejores, etc… Pero igual ganamos, jugamos contra varios países. Sirve mucho.

¿Te han llamado para ofrecerte contratos?
Es que yo ya tenía dos contratos para jugar este 2015. Entonces no puedo mirar para otro lado, uno firma y tengo pega hasta septiembre. Después me voy a Argentina a mejorar la técnica y el nivel, porque ahí están las mejores canchas y jugadores del mundo.

¿Dónde está el futuro?
En varios países. Uno gana plata en Estados Unidos, Dubái o Inglaterra, que es donde más les pagan a los jugadores de polo. Y en Argentina si bien no se ganan las mismas lucas, el polo tiene el nivel más alto, todos los jugadores se van a ese país de septiembre a diciembre.

¿Por qué Argentina?
Porque tiene un excelente clima para las canchas y porque los argentinos tienen una cultura deportiva muy buena. Son muy exigentes y muy buenos deportistas, allá les da lo mismo el colegio, la universidad, en cambio acá es todo lo contrario.

¿Qué te dicen porque te dedicas al polo?
La gente que no me conoce me pregunta a qué me dedico, yo digo que juego polo, y me insisten: “Ya, pero además del polo, ¿qué estudias?, y yo insisto: “juego polo”. La gente no lo entiende, no es normal acá, te miran con cara rara, ¡cómo te vas a dedicar a esto toda la vida! Acá ser deportista en muy difícil, nadie te ayuda en nada, es hasta mal visto.

¿Tu sueño?
Tener diez goles de hándicap.

 

“Creo que el mundial es una copa muy importante, es de mediano hándicap no de alto hándicap. Aunque eso da lo mismo, la gente puede decir lo que sea, que no jugaron los mejores, etc… Pero igual ganamos…”

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación4+9+1   =