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EDICIÓN | Mayo 2015

Contra el tiempo

Fernanda Mackenna, atleta
Contra el tiempo

Se prepara para los juegos suramericanos y panamericanos que se avecinan y mantiene el sueño de llegar a los olímpicos. Entrena doble jornada, mientras organiza su matrimonio para fin de año. Y es que su clave para el éxito es el equilibrio. Cuerpo y corazón en armonía, para conseguir sus marcas en cosa de segundos.

María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló A. / Agradecimientos a Club Deportivo Universidad Católica.

Cuando Fernanda Mackenna entró a la pista del Estadio Nacional en marzo de 2014 para representar a Chile en los Juegos Suramericanos y vio las graderías llenas de compatriotas alentándola, supo que al fin sus amigos —que muchas veces le preguntaron qué le motivaba para sacrificar tanto por romper una marca— comprenderían la enorme satisfacción que puede entregar un deporte como el atletismo.

Aquella tarde soleada, ella y muchos otros deportistas acostumbrados a representar a Chile lejos de casa y bajo el completo desinterés de la prensa, pudieron mostrar al país cómo una posta de cuatro por cuatrocientos metros puede ser tan emocionante como un gol.

Pero a los periodistas no sólo les llamó la atención su talento, sino también su belleza y la de sus compañeras de equipo. No tardaron en tacharlas de “pelolais”. A ella el comentario le da risa y dice ignorar que alguien haya notado especialmente su físico de abdominales marcados, brazos firmes y piernas bien formadas. “Yo no me creo el cuento”, dice con humildad. Lo suyo es correr. Pero no de cualquier modo. Lo suyo es correr tan rápido como sea posible.

Por eso, a las dos de la tarde y a todo sol, su entrenador, el chileno Eduardo Fuentes, se prepara para medir el tiempo de la última carrera que realizará esta jornada. Y aunque se trata del entrenamiento habitual en su club, la Universidad Católica, ella parece darlo todo. El marca la partida y la velocista recorre cuatrocientos metros. En menos de un minuto.

“Estamos en una curva de entrenamiento que tiene como objetivo final los Juegos Olímpicos, pasando por los panamericanos y partiendo ahora en junio en el sudamericano de Perú”.

¿Qué expectativas tienes?
En mi prueba personal, que son los cuatrocientos metros, quedé cuarta el año pasado, así que mi gran aspiración es una medalla.

¿Será muy difícil conseguirla?
No va a ser fácil porque el nivel sudamericano es alto. Piensa que en el Panamericano de Guadalajara ganó una colombiana, pero me estoy preparando con todo para lograrlo.

LA VIDA ES SUEÑO

Hija de Leslie Cooper, récord nacional de Chile en cien metros en 1985, creció viendo videos de su madre y trofeos por doquier. Única mujer de cinco hermanos buenos para el fútbol y un papá rugbista, respiró deporte desde muy niña y destacó a temprana edad en su colegio, el Villa María, donde en tercero básico ya conseguía triunfos.

“Tengo el recuerdo de que me gustaba mucho correr, pero no sólo por la sensación. Siempre les decía a mis hermanos “tómame el tiempo”. Me gustaba mucho ser la más rápida. De verdad, era bien competitiva”.

¿Influyó el ejemplo de tu mamá?
De los dos. De mi papá también, pero claro que quería ser como ella. También me marcó mucho que cuando estaba en cuatro básico soñé que corría con la Flo-Jo y que me iba súper bien.

Fernanda se refiere a Florence Griffith-Joyner, la excéntrica atleta norteamericana recordada por sus largas uñas y que es considerada la mujer más rápida de todos los tiempos. Por ese sueño, y lo que ha visto a lo largo de su carrera, es que cree que tener referentes es fundamental para el surgimiento de nuevos deportistas.

“Si tienes ídolos, el deporte masivo llega solo. Con Fernando González o Massú se motivaron muchos niños. Aparece un Tomás González y de pronto todos quieren hacer gimnasia. A nosotras mismas, en los ODESUR, nos vieron y las niñitas después nos decían que querían hacer posta”.

Por eso, si bien no fue parte de la comitiva que entró a la reuniones en La Moneda para conseguir el histórico aumento en el presupuesto de deportes que se concretó el año pasado, sí fue parte del movimiento y estuvo en la Plaza de la Constitución apoyando.

¿Por qué decidiste sumarte a las protestas?
Lo hice para que los ODESUR no fueran en vano. Los deportistas necesitamos no sólo la medalla, sino que apoyen los procesos. Yo entiendo que esto se está estudiando, que se va a cambiar la normativa, pero aumentar el presupuesto es importante porque así podemos tener más viajes, más roce y más entrenamientos fuera de Chile.

Su lucha también fue por el resto, pues reconoce que ella, dentro del panorama nacional, es bastante privilegiada. Además de la Beca Proddar, que entrega el IND a más de trescientos deportistas de todo el país, es parte del Plan Proyecto Olímpico y cuenta con importantes auspiciadores como Leukotape, Timex, Mitsubishi y Nike, además de ser embajadora de Green Beats, Snackbox y BrightClinic “Siempre los nombro, porque si no fuera por ellos, no podría dedicarme a esto”.

POCO MÁS DE UN SEGUNDO

Fernanda estará en los Juegos Panamericanos de Toronto representando a Chile en relevos, pero su ambición más íntima es poder clasificar en su prueba personal. Hoy está haciendo 54,55 segundos y debe bajar la marca a 52,94 antes del 15 de junio. Un segundo y sesenta y una milésimas que parecen poco, pero que requieren de un enorme esfuerzo. “No lo veo para nada imposible. He estado entrenando mejor que nunca”.

Que esté contra el tiempo se debe a una serie de lesiones y enfermedades que la han acompañado en el último tiempo, pero ella sabe que esto es parte de la carrera deportiva. Lo aprendió muy joven, con apenas veintiún años, mientras estudiaba sicología en Estados Unidos gracias a una beca deportiva. “Tuve una lesión que me marcó. Ya es un poco historia, pero fue importante porque ocurrió justo en un período en que estás madurando y decidiendo qué vas a hacer de tu vida”, explica.

Estaba corriendo por un cerro en Texas cuando la espina de un cactus le atravesó la zapatilla y se le clavó en un pie. Creyó que no era importante, pero terminó significándole la infección del hueso de la pierna, una operación y un largo período fuera de las pistas. “Cuando volví a competir estaba dos segundos arriba de mi marca, lo que fue muy frustrante. Tuve que volver a empezardesde cero”. Y así lo hizo. Volvió a Chile y, en 2010, se propuso entrenar para el sudamericano de Buenos Aires, donde retornó a la marca que tenía a los dieciocho años. Y con ello, a creer en sí misma.

Con veintiocho años se siente confiada y enormemente apoyada por su pololo. Se casarán en diciembre.

¿No ves el matrimonio como un impedimento para un deportista de alto rendimiento?
Para nada. Hay mil atletas casados. Mi entrenador y yo creemos en el equilibrio. Si no hay equilibrio, uno no rinde. Estoy súper feliz, además me apoya en un ciento por ciento.

Dice que la compañía y la comprensión son fundamentales. Reconoce que hoy las mujeres están haciendo más deporte y que ya no es tan raro que pongan su foco en la actividad física. Pero no siempre fue así: “Cuando tenía quince años salía a trotar por la calle y la gente me miraba con cara de qué estás haciendo. Nadie salía a correr, pero ahora es moda”.

¿Entre las niñas también notas más interés?
Sí. En 2012, en el Nacional de Atletismo, había dos series por torneo. Ahora, hay ocho series de cuatrocientos metros en mujeres. Eso antes no se veía. Quizás todavía falte nivel, pero por algo se empieza. Por eso creo que si se apoya el deporte masivo, pero también el específico, se pueden sacar futuros campeones. A mí me escriben muchas niñitas por Facebook y siempre estamos yendo a los colegios a dar charlas para motivar.

Fernanda da una vuelta a la pista trotando suavemente para dar por terminada la jornada de entrenamiento de hoy. Ha sido buen día. “Hay momentos en que no te logras conectar, pero hay veces que vas suelta, corriendo y te sientes como libre. Es rico. Es súper difícil describirlo con palabras, pero en inglés se llama flow... vas fluyendo y estás consciente en el minuto exacto, en el momento preciso, en el ahora”.

 

“Los deportistas necesitamos no sólo la medalla, sino que apoyen los procesos. Yo entiendo que esto se está estudiando, que se va a cambiar la normativa, pero aumentar el presupuesto es importante porque así podemos tener más viajes, más roce y más entrenamientos fuera de Chile”.

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