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EDICIÓN | Mayo 2015

“Estoy en mi mejor momento”

María José Maillard, canoísta
“Estoy en mi mejor momento”

Tras una complicada carrera deportiva, que ha tenido altos y bajos, esta destacada deportista nacional se apronta a enfrentar dos de sus principales desafíos: el campeonato mundial y los Juegos Panamericanos en agosto próximo

Por Claudio Luna S. / fotografía Teresa Lamas G.

A pocos días de bajarse del avión, María José Maillard, una de las principales cartas del canotaje nacional, trabaja tranquila y confiada junto a su entrenador, preparándose para los desafíos que se le vienen durante la presente temporada. Luego de revalidar su cuarto campeonato sudamericano consecutivo en mil metros, obtenido hace un par de semanas en Ecuador (de 2012 a 2015), y con la mente puesta en el campeonato mundial de la disciplina y los Juegos Panamericanos, sabe que la tarea no será para nada sencilla.

Nacida en Quintero, pero con residencia en Viña del Mar, esta talentosa y joven canoísta de veinticuatro años, comenzó a hacer sus primeras armas en los deportes acuáticos a través de la natación cuando apenas tenía seis años, llegando a ser campeona y seleccionada nacional. Sin embargo, el destino diría otra cosa; miembro de una familia de deportistas acuáticos y nieta de Lucien Maillard, destacado boxeador francés, a partir de 2010 empezaría a remar rumbo a una corta, pero hasta el momento, exitosa carrera deportiva.

¿Hace cuánto que decidiste dedicarte al deporte?
Creo que va en la genética porque mi abuelo era campeón europeo de boxeo, mi papá siempre tuvo su vida ligada al deporte también. Me acuerdo cuando era chica que nos llevaron a mí y a mi hermano a natación, porque vivíamos al lado de la playa y para que supiéramos nadar sin correr riesgo de ahogarnos, vieron que teníamos condiciones y ahí comenzamos. Competimos durante mucho tiempo, yo fui durante siete años seleccionada de natación, gané hartas pruebas a nivel nacional, como por ejemplo, la Copa Pacífico en aguas abiertas. Luego, cuando tenía dieciocho, conocí a Rolando —mi entrenador— en el CAR (Centro de Alto Rendimiento), y ahí empezamos en el canotaje.

EL DURO CAMINO AL ÉXITO

Actual tetracampeona sudamericana en mil metros, segundo lugar individual en cinco mil metros en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo en 2013, segundo lugar en la Copa del Mundo de Canoa Femenina en Francia, obtenida junto a la también chilena, Nancy Millán, en 2012, María José cuenta, además, con el destacado logro histórico de la medalla de bronce por su tercer lugar en el Campeonato Mundial de Alemania hace dos años, primera presea que consigue una delegación chilena en la máxima cita del canotaje. Logros sin duda importantes, pero que, sin embargo, no han estado exentos de un dificultoso camino que, a ratos, se hacía cada vez más cuesta arriba, donde incluso, el multimillonario empresario Leonardo Farkas financió parte de su viaje a Europa.

¿Cómo fue el proceso para participar en tu primer campeonato mundial?
Difícil. Me habían dejado fuera de la delegación chilena y yo me conseguí la plata por otro lado. Me pagó Farkas lo que faltaba y mi papá la otra parte, también gracias a la ayuda de empresarios que no tienen nada que ver con el deporte. Después, hubo como una especie de boom, donde no me costó conseguir auspiciadores; de hecho, había mucha gente que me escribía para ayudarme, desde el área de la kinesiología, psicólogos, gimnasios gratis a cambio de marketing. Ahora, por ejemplo, estoy buscando apoyo para ir a la segunda Copa del Mundo, para seguir con mi preparación al mundial de Italia.

Por una lesión estuviste más de un año sin practicar canotaje, ¿cómo fue ese periodo alejada del deporte?
Justo fue en el período en que estaba un poquito hastiada de la actividad y había decidido entrar a la universidad para estudiar ingeniería comercial. Yo me iba a ir con Rolando a Laja en las vacaciones de invierno y días antes se me ocurrió andar en longboard con una amiga, me caí, y estuve un año y medio sin remar. Me rompí los platillos tibiales en grado cinco, estuve en cama, después en silla de ruedas, fue toda una rehabilitación súper lenta, incluso pensé no volver, porque después de tanto tiempo, uno se desmoraliza. Cuando me fui era la mejor, y cuando volví, todos me ganaban. Si hasta la garza que se quedaba nadando me ganaba (ríe).

¿Y cómo se sale de esos períodos?
Es que Rolando Rill es súper buen psicólogo, entonces él me motivaba a seguir. Y yo, en el fondo, sé lo que puedo dar, sé la genética que tengo, así es que hay que ir de a poco y no desesperarse… ser perseverante.

¿Qué tal la experiencia de contar con un entrenador?
La canoa es un deporte muy técnico, y la ventaja que tengo es que Rolando también fue canoísta; fue finalista del mundo, campeón panamericano, un deportista connotado. Él sabe mucho del canotaje porque lo practicó por mucho tiempo y me ha demostrado, desde que partimos, que él es el mejor entrenador. Entiende lo que estoy sintiendo, lo que estoy haciendo, conversamos cuando estoy haciendo algo mal y logramos entendernos, entonces, que él haya practicado el mismo deporte que uno, es un plus muy importante. Para mí es el mejor entrenador de Chile.

SU “ÁNGEL DE LA GUARDA”

Según los entendidos en la materia, actualmente, María José Maillard, quien realiza su preparación profesional en la Laguna de la Luz, en Curauma, con miras a una eventual clasificación a los próximos Juegos Panamericanos de Toronto, pero fundamentalmente, para disputar el Campeonato Mundial a realizarse en Milán, Italia —ambos eventos deportivos durante el mes de agosto del presente año—, forma parte de las cuatro mejores exponentes femeninas del canotaje en el país, prestigio que ostenta junto a Nancy Millán, Karen Roco y Diana Paillalef. Es por ello que la preparación durante los meses previos y la confianza de la delegación chilena son fundamentales.

Pero, probablemente, tanto la preparación como la disputa de cada uno de los campeonatos, tiene un sabor especial, pues dedica cada uno de sus triunfos a su padre, quien falleció en febrero de 2014, en un trágico accidente carretero tras chocar con una barrera de contención.

¿Cómo era la relación que tenías con tu padre durante las competencias? Me decías que él es como tu ángel de la guarda…
Mi papá era mi fan número uno, entonces todo lo hago pensando en él, porque siempre era la primera persona que llamaba para contarle cuando me iba bien. Él apoyaba todo lo que hiciera feliz a sus hijos, nos acompañaba a todas las competencias, y cada vez que yo necesitaba algo él estaba ahí.

¿Cómo te sientes para afrontar el mundial y los panamericanos en agosto?
Ahora me siento mejor que nunca. Estamos entrenando bien, tengo prácticamente un entrenador personal y estamos haciendo bien las cosas. En el sudamericano (Ecuador) me di cuenta de que mejoré mucho mi nivel, un torneo donde estaban las mejores exponentes a nivel regional, y estaba muy bien preparada. Por cosas externas, quizás no pude dar mi ciento por ciento, pero sé perfectamente que he mejorado mucho mi nivel, y si sigo así estoy para pelear con cualquier rival. Siento que estoy en mi mejor momento, en el último sudamericano me sentía cómoda, ansiosa de competir. Me siento fuerte, competitiva y psicológicamente preparada… no le tengo miedo a nadie.

 

“Sé lo que puedo dar, sé la genética que tengo, así es que hay que ir de a poco y no desesperarse… ser perseverante”.

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